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¿Son los SUV y las 'pick-up' más peligrosos para los peatones?

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El auge de los SUV y las camionetas 'pick-up' de gran tamaño estaría detrás del aumento de las víctimas de atropellos, según un amplio análisis publicado por The New York Times. El estudio, basado en registros federales de accidentes, datos de matriculación y mediciones inéditas de dimensiones de vehículos, concluye que entre 200 y 400 peatones al año podrían seguir vivos en EEUU si los automóviles hubieran mantenido las dimensiones que tenían hace un cuarto de siglo. Según sus cálculos, el crecimiento del tamaño de los vehículos explica alrededor del 10% del incremento reciente de las muertes de peatones en Estados Unidos.

La principal razón es física, según la investigación publicada por el diario neoyorquino. Los vehículos actuales son considerablemente más altos que los de principios de siglo. El capó medio de un turismo vendido hoy en Estados Unidos ronda ya el metro de altura, mientras que muchos SUV y pick-up superan ampliamente esa cifra.

Capós más altos, impactos más letales

Cuando un vehículo con un frontal bajo golpea a un peatón, el impacto suele producirse en las piernas, proyectando a la persona sobre el capó. Sin embargo, los vehículos con capós altos golpean directamente el torso o incluso la cabeza, lanzando a la víctima contra el suelo y aumentando el riesgo de lesiones mortales.

“Vemos accidentes devastadores incluso a baja velocidad porque el peatón sale despedido hacia delante y acaba bajo las ruedas antes de que el conductor sea consciente de lo ocurrido”, explica Shawn Harrington, de la firma de reconstrucción de accidentes Forensic Rock, citada en la investigación.

Los datos muestran que aproximadamente la mitad de los adultos estadounidenses y la mayoría de los niños tienen una altura inferior a la línea del capó de muchos de estos vehículos. Un hombre de estatura media tiene hoy más probabilidades de ser golpeado directamente en el tronco que hace dos décadas.

El problema invisible: las zonas ciegas

El segundo factor es la pérdida de visibilidad. Los investigadores compararon mediante escaneado tridimensional modelos actuales de las camionetas más populares de Estados Unidos —como las Chevrolet Silverado, Ford F-150, GMC Sierra o Toyota Tacoma— con sus equivalentes de finales de los noventa y principios de los 2000.

Los resultados muestran que las zonas ciegas han crecido de forma significativa. En el caso de la Silverado prácticamente se han duplicado, mientras que en las Sierra y Tacoma aumentaron alrededor de un 60%. Incluso la F-150, la que menos empeoró, registró un incremento cercano al 25%.

A ello se suma el aumento del grosor de los pilares delanteros, los conocidos pilares A, que muchos fabricantes reforzaron tras endurecerse las normas de resistencia al vuelco. La consecuencia fue una mejor protección para los ocupantes, pero una peor visibilidad para detectar peatones al girar en cruces e intersecciones.

El Instituto de Seguros para la Seguridad en las Carreteras (IIHS) ya advirtió el año pasado de que los vehículos con mayores puntos ciegos presentan una probabilidad significativamente superior de atropellar peatones durante maniobras de giro.

Para medir el impacto real del tamaño de los vehículos, los autores desarrollaron un modelo estadístico utilizando unos 6.000 accidentes registrados entre 2016 y 2024. El resultado fue contundente: cada pulgada adicional de altura del capó aumenta en un 2,8% la probabilidad de que un atropello resulte mortal.

Según sus simulaciones, mantener las alturas de capó de principios de siglo habría evitado entre 2.600 y 3.000 fallecimientos durante los últimos ocho años. Y se trata de una estimación conservadora, ya que no incluye accidentes ocurridos en aparcamientos, entradas de garaje o vías privadas.

La rentabilidad de los gigantes

El crecimiento de SUV y pick-up no es casual. Estos modelos se han convertido en la principal fuente de beneficios de la industria automovilística estadounidense. Según datos citados por la investigación, una pick-up de tamaño completo tiene un precio medio cercano a los 70.000 dólares, aproximadamente el doble que un sedán convencional.

Los fabricantes argumentan que estos vehículos responden a la demanda del mercado y destacan la incorporación de tecnologías de seguridad como los sistemas automáticos de frenado de emergencia y detección de peatones. General Motors asegura que sus sistemas han reducido en un 35% las lesiones asociadas a atropellos.

Sin embargo, numerosos expertos recuerdan que la tecnología no sustituye la visibilidad directa del conductor y que los sistemas automáticos siguen fallando en situaciones frecuentes, como condiciones meteorológicas adversas, velocidades elevadas o la presencia de niños pequeños.

Un debate que llega a Europa

Aunque el fenómeno es especialmente acusado en Estados Unidos, el debate empieza a extenderse a Europa. El peso y las dimensiones de los SUV han crecido de forma constante durante la última década y representan ya una parte mayoritaria de las ventas en muchos mercados.

Los investigadores subrayan que el diseño urbano, la velocidad del tráfico y el comportamiento de conductores y peatones siguen siendo factores clave. Sin embargo, advierten de que el aumento del tamaño de los vehículos ha añadido un nuevo riesgo que hasta ahora había pasado relativamente desapercibido: cuanto más altos y voluminosos son los automóviles, más difícil es ver a los peatones y más graves son las consecuencias cuando se produce un atropello.

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