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Dudas de un agnóstico

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Dícese de un agnóstico el que duda de la existencia de Dios, a diferencia de un teísta que sí es creyente o de un ateo, que no lo es. El agnosticismo lo he llevado hasta en las cuestiones políticas, y eso me permitió romper con José Carlos Mauricio hace muchos años, al contrario que los ppsocialistas, que por mucho que el PSOE haga una política neoliberal y esté supeditado al IBEX 35 y a Ángela Merkel, siguen con los ojos cerrados, prietas las filas y firme el ademán, muy fieles a la dirección del partido, y menos mal que llegaron los socialistas de Huesca y votaron que no a Pedro Sánchez en su pacto con la nueva derecha de Ciudadanos, debe ser que en la ciudad aragonesa hay mucho rojo y mucho frío.

Mi agnosticismo, mis dudas, vienen desde mi infancia y adolescencia, desde que fui monaguillo de la Iglesia de La Luz y me fui dando cuenta que el párroco Antonio Mayor no era trigo limpio. Por entonces, con mis amigos del Club Victoria ya tuve varias anécdotas y filípicas inolvidables, y recuerdo que en una discusión esotérica le dije a un amigacho que era muy anti catalán y anti vasco, y también muy católico de postureo, que Dios tenía la culpa de que se hablara catalán y euskera al crear la Torre de Babel, para castigar a quienes querían con ese rascacielos de la época llegar al Cielo, y no se le ocurrió otra cosa a Dios de acuerdo con Alá y Jehová que crear el catalán y el euskera.

Mi agnosticismo político creció años más tarde en la mili cuando estando un buen día con mis amigos de Donostia (San Sebastián), Ainhoa Recarte, una etnóloga de la pandilla me explicó lo que era Euskalerría, y tomando el aperitivo en Hondarribia (Fuenterrabía) me dijo: “Escucha que idioma se habla, mira la afición a la pelota vasca, los aizkolaris, ahora vamos a cruzar el puente y pasar a Francia y comer en Hendaya, y por la tarde daremos una vuelta por Nafarroa Beherea, Labort y Zuberoa, las tres provincias vascas francesas denominadas Iparralde, escucha lo que se habla y observa las costumbres. Se dice que allá por los años 1.200, antes de existir España y Francia, un conde de Navarra y un duque de Aquitania se pusieron de acuerdo para partir las tierras con la división del rio Bidasoa, muchos siervos de la gleba se rebelaron, el Conde navarro y el Duque de Aquitania ordenaron ahorcarlos, y aquí paz y en el cielo bizcocho, y se comenzó a dividir Euskalerría”.

Como todavía estaba influenciado por aquello de “España es una unidad de destino en lo universal”, idea inculcada al modo en las clases de Formación del Espíritu Nacional, discutí con Ainhoa, pero ella estaba muy firme en sus convicciones independentistas desde un punto de vista cerebral y visceral. En Cataluña me ocurrió otro tanto de lo mismo mientras estuve en el campamento militar de Tremp, Lleida, y cuando pasaba a Perpignan a ver una peli erótica prohibida en la España de Franco, o a bañarnos en la magnífica playa de Banyuls sur Mer, o comer fúa y pavo con castañas en Languedoc, comprobé que el Rosellón francés era muy similar a Catalunya, y si recuerdo todo esto es porqué Pedro Sánchez sigue enredado con el españolismo desaforado de Felipe González, y demás vieja guardia del PSOE y de los susanistas, que tendrán el problema del territorio hasta el siglo XXII al paso que van las cosas. José Antonio Pérez Tapias, líder de la corriente Izquierda Socialista del PSOE ha dicho hace unas semanas que “el PSOE debe abordar las cuestiones nacionales sin miedo. Hay mucho españolismo en el partido que fluye de manera inconsciente, a la vez que hay mucho temor electoralista”. José Antonio Pérez Tapias defiende la búsqueda del acuerdo con Podemos y la configuración de un nuevo Estado en un espacio federal y plurinacional. “Decir que Podemos promueve la ruptura de España es una falacia”, afirmó el líder del ala izquierda del PSOE. Podemos defiende celebrar un referéndum en Catalunya, pero hará campaña para que el resultado del mismo sea un “no” a separarse de España como pasó en Escocia y en Quebec. Pero eso ni lo entienden ni lo comparten los ppsocialistas, que de demócratas tienen poco. Menos mal que las bases del PSOE están movilizando para tomar otro camino.

Las dudas de este agnóstico se alargan en esta semana de investidura y de embestiduras, porque aunque en principio Pedro Sánchez lo tiene casi imposible para convertirse en jefe del gobierno, las fuerzas de la vieja guardia felipista, Juan Luis Cebrián presidente de PRISA, el IBEX 35, la Casa Real y las fuerzas del tenebroso Sanedrín español, todas combinadas apuntando hacia Podemos, harán lo imposible para que el Partido Popular se abstenga y haya una Gran Coalición en diferido. Mi agnosticismo político me impide ahora mismo hacer un pronóstico.

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