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Seguiremos dibujando el laberinto de la memoria

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El relato que no quieren que escribamos está impregnado de lugares ocultos y sangre, preocupa en los foros de la maldad y la mentira, vive en una fosa común repleta de cadáveres, en el dolor de mi gente, en un hombre de 90 años de ojos tristes que sigue esperando besar los huesos amados, en despachos de políticos donde se planea y conspira a espaldas del pueblo, en las llamadas telefónicas de los asesinos fascistas a cargos públicos cobardes, criminales de sueños fraternos y reparadores.

Los oscuros esbirros del miedo, incluso quienes se disfrazan de ese discreto encanto de una burguesía comedida y clasista, metida a quimérico progresismo, difaman, insultan, degradan, nos califican de “ignorantes” de movernos por “oscuros intereses”, simplemente por no pensar como ellxs, por querer rescatar los huesos de nuestros muertos, por pretender hacer justicia, reparar ese daño terrible de un fusilamiento, el asesinato de un bebé de cuatro meses en su misma cuna a manos de una Brigada del amanecer un día de Navidad de 1936.

Llegamos a la conclusión de que lo mas oscuro de la especie humana está incrustado incluso donde ilusamente creemos que existe la ideología transformadora, una decadente nobleza caduca, venida a menos, personajes sin muertos ni asesinados en fosas, cunetas, simas o pozos nos vienen a dar clases de moral, lecciones de ideología a quienes hemos sufrido en nuestras carnes toda la brutalidad del genocidio franquista.

Se molestan porque manifestemos públicamente nuestra opinión, en lo que consideramos un claro boicot a un acto de reparación, una manipulación en toda regla para evitar que podamos enterrar dignamente a quienes fueron masacrados por defender los derechos de la clase trabajadora.

Ya tenemos claro que no hay nada que hacer, incluso llegamos a pensar que podrían cambiar las cosas a partir de mayo de 2015, que mejoraría nuestra lucha, la de nuestros seres queridos y compañerxs, pero comprobamos con tristeza que es más de lo mismo, ya hemos perdido la esperanza en esta gente, en estos políticos elegidos por el pueblo con un discurso manchado de falacias.

Toca seguir luchando, tal como hemos hecho durante más de setenta años, seguir aguantando insultos, descalificaciones, ninguneos, amenazas, la humillación de nuestra memoria, pero nunca conseguirán que agachemos la cabeza, que nos rindamos, que abandonemos ese hermoso ejemplo de dignidad que nos dejaron nuestros ancestros asesinados.

Este texto fue publicado en el blog  Viajando entre La Tormenta

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