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No estoy de acuerdo con Manolo Marín

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El cuadro está muy logrado y hablando posteriormente con el pintor le preguntamos que por qué la había puesto tan a la derecha. Nos dijo que él no se metía en política sino que lo suyo era el arte y la geometría. Es un magnifico artista. Allí estuvimos quienes habíamos conformado la Mesa y la Junta de Portavoces de aquella séptima legislatura y ante ese público el actual presidente, Manolo Marín, dirigió unas palabras diciendo que destacaba el hecho de que fuera la primera mujer presidenta y que ahora formaría parte de la galería de presidentes que, en las Jornadas de Puertas Abiertas, los jóvenes pueden ver en esa especie de templo de la Democracia. Después habló la señora Rudi que dijo que había sido presidenta porque Aznar así lo había querido. Recuerdo que en aquella época, la presidenta del Senado era Esperanza Aguirre. Vaya dos señoras, de armas tomar. Terminando el acto le recordé a Marín las cartas que le he ido enviando pues tiene el Congreso lleno de retratos de Alfonso XIII que fue recusado el 16 de noviembre de 1931 en esa misma Cámara y condenado a no volver al país, así como que tiene colgados en esa galería a tres representantes de una dictadura a los que no eligió nadie, salvo Franco, y que son Esteban Bilbao, Antonio Iturmendi y Alejandro Rodríguez de Valcárcel. En una democracia no se puede enseñar a las nuevas generaciones el ejemplo de estos sinvergüenzas mezclándolos con aquellas dignas personas elegidas por voto popular. La gentuza totalitaria con las gentes de bien. Pero con Marín no hay manera. Le gusta demasiado el pensamiento políticamente correcto, le entusiasma todo lo que sea cortesanía y besamanos mientras los principios que inspiraron a Pablo Iglesias para fundar el PSOE están condenados al cuarto oscuro de lo que no hay que tocar, aludir, ni mostrar. Y se dice socialista. Bueno, pues, como esto no tiene remedio por lo menos que se sepa, con fecha 20 de septiembre de 2006, le escribí la última carta. Antes le había inundado con otras, pero como el miércoles tuvo la desfachatez de invitar a los jóvenes a ver la galería de retratos, quiero que se sepa que, junto a gente de bien, Marín muestra la figura de un asesino que firmó penas de muerte como Esteban Bilbao cuando Franco lo designó ministro de Justicia en virtud de una sublevación militar, junto a Iturmendi y Rodríguez de Valcárcel, aquél que gritó en 1975 al rey aquello de "En recuerdo de Franco..." La última carta decía así: "Excmo. Sr. D. Manuel Marín Presidente del Congreso de los Diputados Madrid, 20 de septiembre de 2006 Estimado Presidente: Este verano ha caído en mis manos un libro del fallecido presbítero Julio Ugarte. Este sacerdote fue capellán de uno de los 26 batallones de gudaris que tuvo el PNV en la guerra civil y quien a instancias de D. Manuel de Irujo escribió un libro de memorias muy interesante en el que narra sus cinco encarcelamientos en las prisiones de la Santa Cruzada. Como tuvo que estar en Dueñas (Palencia) y en Carmona se da la circunstancia de que en estas dos prisiones tuvo oportunidad de coincidir con D. Julián Besteiro, presidente de las Cortes en 1931, Catedrático de Lógica y hombre que acabó sus días rodeado de casi cien curas vascos represaliados en la cárcel de Carmona. Te adjunto el relato que Ugarte hace de la llegada de los prisioneros como si fueran ganado a Madrid y de cómo se comportó la gente con ellos. Asimismo aparece en el relato D. Esteban Bilbao que del carlismo pasó al franquismo más enardecido y presidió ese simulacro bastardo de Cortes Orgánicas durante treinta años y cuyo retrato se muestra glorioso en una de las galerías del Congreso que presides y que, junto a Iturmendi y Rodríguez Valcárcel, son enseñados en las Jornadas de Puertas Abiertas como parte de una historia que estos caballeros tan espureamente representan. Ha hecho bien el ministro Alonso en quitar la estatua del dictador de la Academia Militar de Zaragoza en respeto con lo aprobado sobre los símbolos franquistas y harías bien en quitar esos tres retratos de la galería de personalidades ilustres del Congreso de los Diputados. Es pura decencia política. El retrato de Goering no figura en ningún pasillo del Reichstag y ya ves el debate que hay en Alemania a cuenta de Günter Gras. Asimismo, harías bien en encargar por lo menos un retrato de Azaña, Alcalá Zamora, Companys, Castelao, Maura, Aguirre, Casares, Quiroga, Prieto y demás personalidades parlamentarias y republicanas represaliadas y harías bien en quitar todos los cuadros de Alfonso XIII, recusado por el Congreso en 1931 bajo presidencia de Besteiro y no esa desorbitada muestra de monarquismo que lo inunda todo en esa casa. Confío que tu sensibilidad institucional democrática y socialista tome la iniciativa. Un cordial abrazo" Marín, como era de esperar nunca contestó a esta carta mía, ni a las anteriores pero los cuadros siguen ahí, para que los vean las nuevas generaciones. Esto debe ser parte de la ejemplar transición española hacía la Democracia.

Iñaki Anasagasti

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