eldiario.es

Menú

Está bonito él

- PUBLICIDAD -

Estuvo bien que Bermejo cogiera puerta. Menos por asistir a la dichosa cacería con el juez Garzón que por hacerlo sin la licencia de armas de Andalucía, algo que no puede permitirse un ministro. Dicho sea sin valorar la afición a matar seres vivos por el hecho de tener cuatro patas, espeso pelaje, astas o colmillos de aquí te espero y una cabeza que quedaría muy mona en el salón. El desacierto del ex ministro en la gestión de la huelga de jueces no es motivo menor para que cogiera el portante.

Pero una cosa es una cosa y otra cosa son dos cosas. Bermejo se fue (o lo fueron) sin estar incurso en causa penal alguna. Lo que no es el caso del PP, que se desgañitó pidiendo su dimisión mientras continuaba sumando imputados resistidos a dejar sus cargos; unos sujetos que, con frecuencia, como en el caso de Canarias, son incluso promocionados electoralmente o promovidos a cargos orgánicos. La derecha sin complejos que decía Aznar. Hay una desproporción que no pasará desapercibida al ecuánime Saavedra del que cabe esperar, aunque nadie lo espere, que pida ahora las dimisiones de imputados más cercanos; aun a costa de que dejen de invitarlo a saraos.

Por su parte, Mariano Rajoy consideró la marcha de Bermejo un éxito político suyo. Si fuera tan ecuánime como debería serlo Saavedra, pasaría de inmediato el algodón a su partido. Si el algodón no engaña, imaginen cómo puede quedarle sin necesidad de restregarlo.

Pero no tirará del algodón. Le preocupa más la dimisión de Bermejo, su munición para que reparáramos menos en la corrupción que ampara. La presenta como un éxito pero le sorprendió que dimitiera por falta de costumbre y el temor a que el impacto de la noticia no dure hasta las votaciones vascas y gallegas. Le hubiera venido mejor que Bermejo aguantara la semana que falta para las elecciones en Galicia y Euskadi y no darle tiempo al electorado de asimilar la dimisión y entrar en odiosas comparaciones con los imputados peperos; ésos que no se despegan del sillón de mando ni con agua hirviendo y menos si su partido los protege y respalda, dispuesto a dinamitar el Estado de Derecho para defenderlos. Saben que fuera del poder no tendrían los medios de presión que utilizan para quedar impunes y ahí siguen.

Por eso Rajoy sustituyó enseguida en su punto de mira a Bermejo por Solbes. Más madera, dijo el clásico. Y todo porque Solbes respondió a la pregunta de un periodista comentando jocosamente que Bermejo tiene la suerte de ser ya ex ministro.

La versión canaria de las incoherencias de Rajoy es la desvergüenza de Soria. Reaccionó ante la marcha de Bermejo pidiendo la dimisión de López Aguilar; para variar. Pero por muy presuntas que sean las pruebas contra el presidente pepero y su legión de imputados coleccionables, hay indicios suficientes para proceder contra ellos; con cuantas presunciones de inocencia quieran. Lo que no ocurre con las sospechas que esparcen acerca de la instrumentalización por Aguilar del aparato del Estado. Aparte de acusarle sin pruebas de un grave delito, oculta Soria que la Policía depende orgánicamente del Ministerio de Interior, no de Justicia; y que los jueces tienen sus propios órganos de gobierno sin más relación con el Gobierno que unos presupuestos tan consolidados que no pueden venirle por ese lado represalias.

Encima, pasa por alto Soria que Aguilar no es ya titular de Justicia por lo que la forma en que se las ingenia para manejar al Gobierno central y dar órdenes a policías, fiscales y jueces es un misterio que debería el PP desvelar; probar, quiero decir. Sigue creyéndonos imbéciles.

También oculta Soria que las denuncias contra él y sus coleccionables partieron de miembros y ex miembros del PP o de empresarios requemados por los abusos; y que en ocasiones, como las de Madrid, son meros ajustes de cuenta internos que proyectan sobre la sociedad como si fueran el principal problema del país. Entre lo que miente, lo que pervierte para engañar y lo que no dice, va bonito él. Bueno, él y Rajoy, que los animalitos se conocen.

- PUBLICIDAD -

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha