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Los del fondo, que se callen

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Reconozco que durante el discurso de Sebastián Grisaleña tuve la tentación de ejercer de jefe de protocolo de la patronal y acercarme a la cuarta fila, coger por el brazo al exExcelentísimo y decirle: "don José Manuel, por favor, salga del gallinero, usted debe de estar en tribuna, como siempre". Pero reprimí mis sentimientos primarios cuando recordé que llevaba en el bolsillo de mi chaqueta un folio escrito en Word en el ordenador de mi novia, y no están las cosas para dar pistas al corresponsal de Pedro Jota. El caso es que esta situación fue aprovechada por Nardy Barrios para colocarse ella solita en la primera fila, junto a Paulino Rivero, José Miguel Pérez, Carolina Darias y el resto de las excelentísimas autoridades. Esta capacidad de Nardy para encontrar sitio en primera fila debería ser estudiada por los politólogos.

Dieciocho minutos dan para mucho. Sebastián Grisaleña los aprovechó para pelearse con las matemáticas. Pidió menos impuestos y más inversión pública. Es lo que piden todos los portavoces de la patronal en todos los foros. Pero es imposible. Lo aprendí en EGB. Suma, restas y resultado. En lenguaje económico: ingresos, gastos y beneficios (o debe, haber y debe haber). Si bajas los impuestos tienes menos ingresos, con menos ingresos no puedes aumentar la inversión.

Bueno, es verdad que puedes cambiar los criterios de los gastos. Poner el personal en la calle. Por ejemplo todos los enfermeros, los médicos, los trabajadores sociales, los profesores. Fuera funcionarios y trabajadores públicos. Mantenemos la policía, el ejército y las cárceles para los que no respeten el derecho fundamental a la propiedad privada. Las empresas privadas se encargan de todo lo demás. En ese paraíso neoliberal los impuestos podrían bajar. Paciencia, señor Grisaleña, en eso estamos.

Volvió Grisaleña a meterse con la burocracia. Ahí tiene bastante razón. Las PYMES, que son las que crean más de 80% del empleo, se tropiezan muchas veces con unas leyes y reglamentos que las ahogan. Las grandes empresas suelen tener abiertas las puertas abiertas de los gobiernos y los teléfonos de los mandamases a mano para poder saltarse esos problemas, pero los pequeñitos no gozan de esos privilegios. Por eso habría que simplificar las cosas. También se quejó el presidente de la patronal de lo que tardan en pagar las administraciones públicas, en un momentito llamó morosos a buena parte de sus invitados.

No faltó ese llamamiento a la aprobación de medidas "impopulares", hay que hacer "reformas estructurales y apoyar a los empresarios y no ir contra ellos". El mensaje es clarito: medidas impopulares es un eufemismo que esconde medidas contra el pueblo, contra la mayoría social, contra las principales víctimas de la crisis. Ya sabemos, lo de siempre, despido barato (gratis mejor), abajo los convenios laborales, más años para cobrar las pensiones?

Uno se pregunta ¿qué quiere decir el portavoz de los empresarios canarios cuando pide que se gobierne a favor de ellos? Si el REF, la RIC, el REA, el pago de parte de la cuota de la seguridad social, las subvenciones a las empresas, el dinero para los cursos de formación, la privatización de servicios públicos, la gestión de la sanidad, la liquidación de lo que queda del Estado de Bienestar, la venta de las empresas públicas más rentables? Si eso no es gobernar a favor de los empresarios, ¿qué más quieren? Estaba comentando esto mismo en el cóctel mientras intervenía el presidente de la patronal cuando Grisaleña gritó "los del fondo, que se callen". Perdón.

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Juan García Luján

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