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Son unos lajas

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Por la España penínsular indudablemente Francisco Camps es un laja de altos quilates. Ahora resulta que no sabe nada de la trama Gürtel, lo dice en el Parlamento de Valencia tan laja, y a continuación agrega que Gürtel va a llevar al desastre al Gobierno de Rodríguez Zapatero. En resumen, se enteró por la Prensa de los robos de Don Vito, El Bigotes, el Albondiguilla y demás desalmados, pero le echa de todo la culpa al gobierno socialista. El laja de Camps tiene una cara que se la pisa, y todavía se pasea por el Turia como si tal cosa.

Mariano Rajoy es el gran laja de todos los peperos, que anda haciendo el ridículo con Francisco Camps, Ricardo Costa, y muchos más valencianos de la gaviota, y en Madrid sigue atribulado por Esperanza Aguirre, que le echa un pulso en todos los rincones de la Comunidad centralista del Reino, y en Caja Madrid se ha desatado una guerra contra el hasta ahora presidente del PP cuyo final es imprevisible. Los lajas en Valencia y Madrid, en Baleares y Castilla León, en Galicia, van cavando la tumba del PP de una forma agónica.

Por aquí en Canarias el laja mayor es Juan Santana, muñidor de José Manuel Soria el salmón, que se atreve a decir que Canariasahora no es un medio de comunicación, y ahora mismo me comunico con el tal laja para decir que no tiene ni parajolera idea de cómo hay que llevar una jefatura de prensa de un partido político, y que hace el ridículo al hacerle el rendevouz (en francés, original) a Pepe Manué el salmón.

Lo de muñidor, en la primera definición del diccionario español, es hasta un piropo, porque dice textualmente que es "persona que gestiona activamente para concertar tratos o fraguar intrigas, o con cualquier otro fin semejante". Lo de intrigar le viene bien, pero lo hace incluso mal, lo cual es una contradicción evidente. Una laja. Pero me parece que la segunda definición de la palabra muñidor es la que le viene perfecta, que dice "criado de cofradía, que sirve para avisar a los hermanos las fiestas, entierros y otros ejercicios a que deben concurrir".

Por hoy no les voy a recordar profundamente ni exhaustivamente las barbaridades políticas cometidas por el jefe del muñidor Juan Santana, Pepe Manué el salmón, porque ya está uno más que harto de escribir y recordarle a los amables lectores lo de Tebeto, la Gran Marina, La Favorita, Isolux, el chalet de Esquivel, Eolo, Faycan, Góndola y dos piedras, pero termino diciéndole a Juan Santana que posiblemente un medio de comunicación que a él le gustaría que estuviese en los kioskos es el malhadado periódico franquista/fascista Arriba, y su representante en Las Palmas de Gran Canaria Falange. Santana no sirve ni para muñidor. Es un laja.

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