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La cumbre del G8 logra un pacto para frenar el cambio climático

WASHINGTON Y MOSCU ACERCAN POSICIONES SOBRE EL ESCUDO ANTIMISILES

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Los líderes europeos del G8, apoyados por Japón y Canadá, arrancaron hoy a Estados Unidos inesperadamente un decisivo compromiso que permitirá abrir un proceso global en la lucha contra el cambio climático bajo los auspicios de las Naciones Unidas.

Fue la propia canciller alemana y presidenta de turno del G8, Angela Merkel, la que sorprendió a los informadores con el acuerdo, al presentarlo personalmente en una conferencia de prensa que en principio debía haber ofrecido un portavoz de su oficina. Con visible satisfacción, Merkel anunció que se había logrado elaborar un documento sobre el clima en el que se recogen "explícitamente" los objetivos de reducir en 50% las emisiones hasta el año 2050 y en el que se estipula que este proceso deberá producirse bajo el paraguas de la ONU.

Concretamente, en la declaración redactada al respecto los "ocho grandes" subrayan que "toman seriamente en consideración" el informe del grupo de expertos de la ONU sobre el cambio climático, el llamado IPPC, en el que se recomienda reducir las emisiones de gases con efecto invernadero en "por lo menos" un 50% hasta 2050 sobre los niveles de 1990. "Hemos allanado el camino para que en la reunión de Bali los ministros de Medio Ambiente puedan empezar a negociar", dijo Merkel, quien describió la catástrofe que hubiera supuesto comenzar en Indonesia unas negociaciones sin un mandato de los líderes.

La canciller alemana reconoció que lograr un compromiso que recogiera de forma explícita una reducción numérica fue "difícil", teniendo en cuenta que "EEUU se retiró del Protocolo de Kioto, Canadá no lo ratificó y Japón tenía sus problemas con él". Estados Unidos había acudido a la cumbre con una propuesta de entablar un diálogo entre los países industrializados y los emergentes, que no sólo no incluía objetivos concretos de reducción sino tampoco encuadraba este proceso bajo el paraguas de la ONU.

"Se lo he tenido que arrancar al final de la última reunión"

Merkel señaló que creía haber podido convencer al presidente de EEUU, George Bush, argumentando que hubiera sido mucho más difícil comprometer a los emergentes a la lucha contra el cambio climático si la iniciativa "se hubiera visto como una acción singular" y no desde el principio como un proceso dentro de la ONU. Para EEUU uno de los motivos principales por los que no estaba dispuesto a sumarse al Protocolo de Kioto fue que éste no comprometía a las naciones emergentes como China, que en breve incluso superarán al campeón mundial Estados Unidos en el nivel de emisiones.

La canciller destacó la importancia de que el acuerdo se negocie en el marco de la ONU, que dijo "es el foro multilateral" más adecuado para un acuerdo que "ha tener legitimidad jurídica" y "credibilidad" en el seno de la comunidad internacional. Fuentes alemanas subrayaron que el acuerdo fue posible gracias al gran apoyo prestado por el presidente francés, Nicolas Sarkozy, y el primer ministro británico, Tony Blair, como también por el jefe del gobierno italiano, Romano Prodi, y el presidente de la Comisión Europea, Jose Manuel Durao Barroso.

Blair y Sarkozy, por su parte, subrayaron que el acuerdo alcanzado es "un gran paso" para afrontar el problema a pesar de que no haya objetivos obligatorios. Sarkozy destacó que "es la primera vez que hay un acuerdo con cifras" en el G8, y añadió que aunque "no hay una obligación absoluta" de lograr esos objetivos si el resultado "se toma en cuenta seriamente, hemos llegado lejos".

El presidente francés dijo que tuvo que "arrancar" el compromiso a Bush en una discusión que fue muy intensa pero que "no fue desagradable". Según Sarkozy, "se lo he tenido que arrancar al final de la última reunión" de la mañana.

Diálogo con los países emergentes

Durante la primera jornada de sesiones, se acordó por lo demás abrir un diálogo institucionalizado con los cinco principales países emergentes Brasil, China, India, México y Sudáfrica. Merkel, señaló que el Proceso de Heiligendamm, como se ha denominado la iniciativa, abrirá un diálogo con el denominado G5, aunque no constituye una ampliación del grupo.

El Proceso de Heiligendamm ha sido consensuado "estrechamente" con los cinco países en cuestión, si bien su aprobación formal no se producirá hasta este viernes, día en que el G8 se reunirá con este grupo, con la intención también de conseguir que se sumen a los esfuerzos para lograr frenar el cambio climático. La iniciativa consiste por el momento en abrir un diálogo durante los próximos dos años en el que se abordarán intensamente cuestiones relacionadas con las inversiones y la innovación, dos puntos que serán analizados desde todos sus aspectos.

En la primera jornada oficial de trabajo, el G8 trataron además toda una serie de cuestiones económicas y se llegó a la conclusión de que la globalización ofrece más ventajas que desventajas, pero que hay que poner un mayor acento a la "dimensión social" de este proceso.

"Positiva" oferta de Rusia

Por otro lado, Estados Unidos calificó de positiva la oferta rusa de usar un radar en Azerbaiyán como parte de un escudo antimisiles que proteja a Rusia, EEUU y Europa y estimó que podría conducir a un acuerdo, según dijo el Consejero de Seguridad Nacional, Stephen Hadley. La propuesta realizada por el presidente ruso, Vladimir Putin, a su homólogo estadounidense, George W. Bush, en una reunión bilateral en la cumbre del G-8 "es algo positivo, que ofrece la perspectiva de intentar superar las diferencias sobre este tema", dijo Hadley.

"Es difícil decir cómo terminará" la negociación de EEUU con Rusia sobre el tema, explicó Hadley, quien añadió que lo que es interesante es que el presidente ruso haya presentado una propuesta concreta sobre defensa antimisiles". A su juicio, "el presidente Putin ha querido reducir la tensión sobre este tema".

Putin propuso a Bush el uso de un radar en Azerbaiyán como parte de un escudo antimisiles que proteja a Rusia, EEUU y Europa. El radar sustituiría al que Washington pretende construir en la República Checa, según la oferta rusa.

Hadley dijo que EEUU, en principio, no se opone al uso del radar, si el Gobierno de Azerbaiyán está de acuerdo con la idea. El plan estadounidense también contempla una base para diez misiles interceptores en Polonia y ahí es donde estriba la mayor diferencia de opiniones.

En la reunión con Bush, Putin dijo que desplegar interceptores sería "prematuro", dado que Irán carece de misiles con una autonomía suficiente para alcanzar Europa. Por ello, el sistema que propuso sólo contaría con el mecanismo de detección de amenazas, pero no con la capacidad para derribar cohetes.

EEUU no está de acuerdo. "Se requiere tiempo para establecer sistemas de defensa", dijo Hadley, quien afirmó que EEUU se ha visto sorprendido muchas veces por países que incrementan el alcance de sus misiles mucho más rápido que lo pronosticado por sus agencias de inteligencia. El consejero de Seguridad Nacional dijo que expertos de los ministerios de Defensa y Asuntos exteriores de ambos países comenzarán a negociar los detalles de ambas propuestas, y que la solución podría ser una "combinación" de los dos planes.

El objetivo de esas conversaciones sería establecer un mecanismo "que proteja a Estados Unidos, Rusia y Europa de (un posible ataque) de estados renegados", dijo Hadley.

Alarma ecologista

Mientras tanto, dos lanchas rápidas de la organización ecologista Greenpeace provocaron una situación de alarma al invadir la zona de seguridad costera del balneario de Heiligendamm, donde se reúnen los jefes de Estado y Gobierno del G8.

Las dos lanchas hinchables dotadas de potentes motores jugaron durante unos diez minutos al gato y el ratón con botes neumáticos similares militares y patrulleras de la Marina alemana hasta que fueron interceptadas. Nada mas ser detenidos por las patrulleras, los activistas de una de las lanchas de Greenpeace desplegaron una bandera con el texto G8 act now (G8 actua ahora).

La segunda embarcación de Greenpeace fue acorralada por varias lanchas rápidas y otra patrullera de la marina y finalmente embestida por otra embarcación, que provocó su hundimiento. La maniobra pudo ser vista en directo por los periodistas en el centro de prensa de Külungsborn, ya que se produjo en el mar a tan sólo unos 200 metros del mismo, y además fueron retransmitidas al circuito cerrado de televisión de la cumbre desde un helicóptero policial.

Un portavoz de Greenpeace dijo que la acción tuvo como objetivo "intentar llevar una petición al G8 exigiendo objetivos claros para la protección del clima". Posteriormente, la organización ecologista expresó su "profunda decepción" por el acuerdo sobre cambio climático alcanzado en la ciudad alemana de Heiligendamm por los jefes de Estado y de Gobierno de los siete países más industrializados del mundo y Rusia.

"Es un acuerdo ridículo, es menos que poco", afirmó el experto en Clima de Greenpeace Jörg Feddern, después de que se anunciara que los líderes del G8 decidieron luchar contra el cambio climático impulsando un acuerdo al amparo de la ONU que prevea reducir a la mitad las emisiones de gases de efecto invernadero en 2050. El responsable para Alemania de la organización ecologista NABU, Leif Miller, se manifestó en términos similares y dijo que el acuerdo "es insuficiente" y "no se ajusta en absoluto a las demandas de la comunidad internacional".

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