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¿Se hace Rajoy el bobo?

Imagen del monitor de la sala de prensa de la Audiencia Nacional de San Fernando de Henares del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy

Estos días  están en las Españas con la resolución de la RAE si los enviados a tomar viento son “idos” e “iros”, lo que no afecta a los hablantes canarios porque somos como somos y no nos sacan del “¡Vete!” o el “¡Váyanse!”, singular y plural según sean uno o varios los mandados “a freír espárragos” o a por “bogas al toril”, que son los socialmente aceptados frente a la contundencia escatológica de “a la mierda”, de “al carajo” o ese “a hacer puñetas”, que suena duro aunque también puede referirse a los laboriosos encajes de puntilla en las bocamangas de los magistrados y magistradas. En cualquier caso, se trata de evitar el vergonzoso “¡eh,   vosotros , no   arrempujéis !” de los pollabobas al regreso del día y medio de su primer viaje a Madrid.

La cosa de “idos” e “iros” no tiene, pues, mucho recorrido. Pero cuando no es Juana es la hermana y en este caso son las dos a un tiempo. Por un lado el referéndum “sí o sí” de la Generalitat; por el otro, la seguridad del Gobierno central de que “no es no” llevó a Rajoy a arrumbar el liberalismo económico e intervenir en el mercado de urnas de votar para impedirle a la Generalitat adquirir las que necesita. Una medida que, además de atentar contra la fabricación nacional, indujo a Carles Puigdemont a delinquir, pues le obligó a introducirlas de matute por La Junquera, ocultas en alijos de Winston con filtro. Eso si nos creemos su anuncio de que las urnas dichosas ya están en sus almacenes.

Pero hay otros delitos a tener en cuenta como el grado de enquistamiento que impida el choquetazo. Las dos partes no aceptan sino la rendición incondicional de la otra y tanto tiraron ambas dos de la cuerda que ahora no les queda más que seguir tirando y sea lo que Dios quiera. Aunque, en honor a la verdad, la palma a la intransigencia es para Rajoy que ha rechazado todos y cada uno de los intentos catalanes, lo que ha debilitado a los catalanistas que no están por la separación y fortalecido las actitudes extremas que no quieren apaños que les impidan colocar la senyera en la explanada de la ONU.

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CC y PP renuncian a gobernar juntos

Fernando Clavijo y Asier Antona

Me da que Asier Antona se ha quitado un peso de encima dando por fracasadas las negociaciones para gobernar con CC. La política se ha convertido en un modus vivendi, particularmente para los que se dedican a ella porque no tienen otro modus, o sea, “ni oficio ni beneficio” que se decía en lo antiguo cuando el ideal masculino era convertirse en hombre de provecho y el femenino la esmerada dedicación a “sus labores”. Teniendo presente esa realidad, unida a la frecuencia con que las actuaciones de los políticos contradicen lo que predican, no sorprende que no lograran ajustar el apaño y renunciaran al conchabo aunque, eso sí, dejando claro que lo cortés no quita lo valiente, o sea, que los peperos canarios no dejarán tirado a Clavijo ni los nacionalistas, lerén, retirarán su apoyo a Rajoy.

Como digo, no había sorpresa alguna por ese lado. Lo que no quiere decir que el desenlace no nos haya hecho apreciar la paradoja de los esfuerzos del PP canario para dejar clara su autonomía respecto a Madrid, mientras CC, nacionalistas como ellos solos, acuden a Madrid para que Asier Antona se avenga a sus razones. Quiere Clavijo suscribir con Rajoy un “texto de mínimos” con los que amarrar apoyos desde fuera, o sea, que CC ha depositado todas sus esperanzas en que Madrid envíe un ukase a Antona.

Éste decidió parar las negociaciones porque no las tenía todas consigo, o sea. No veía claro que beneficiara al PP y a la construcción de su propio liderazgo. Aseguran que no estuvo nunca por la labor, pero tuvo que envainársela vistas las circunstancias en que trataba Rajoy de estabilizar el Gobierno. Llama la atención que Dolores de Cospedal no hiciera referencia alguna al asunto a pesar de que estaba en las islas al anunciarse la ruptura de las negociaciones. Es verdad que viajó como ministra de Defensa pero no es menos cierto que sus funciones de jerarca pepera no se pueden dejar colgadas de una alcayata.

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El 'brexit' se le complica al Reino Unido

'Brexit'

Aunque no se esté del todo de acuerdo con que la división clásica en derechas e izquierdas políticas y sociales esté superada, sí creo que algo de eso hay, al menos en su forma tradicional. Porque a ver quien le pone el cascabel al gato de la globalización, a la irrupción digital, ciencia ficción no hace tanto, a las catástrofes humanitarias, a los robots que reducen el espacio laboral aunque abra otros… Cada vez consuela menos al ciudadano aquello de que la democracia es el menos malo de los sistemas.

En esta perspectiva, la de que siempre hay algo peor, comienzan los comentaristas a celebrar los indicios de recuperación de la Unión Europea (UE) cuando no hace tanto le vaticinaban que pronto sería un muerto nada más, como el Rascayú de aquella canción prohibidísima por los jesuitas de mi tiempo porque negaba la vida eterna; y no les cuento del pobre Andrés al que Néstor Álamo recomendaba, por boca de Mary Sánchez, repasar el motor porque se le salía el agua por el carburador. Siempre pensando en lo mismo.

Con el súbito optimismo acerca de la recuperación de la UE tiene que ver la súbita irrupción de Enmanuel Macron, recién estrenado presidente de la República Francesa. Iba a decirles que ya podría Rajoy traducir la idea macroniana de que los gobernantes deben tener en cuenta la inteligencia del electorado, no engañarlo, pero lo dejo porque, total, para qué.

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Una (o dos) de cacareos políticos

Cristobal Montoro y José Manuel Soria.

Hace muchos años, en una de las largas y frecuentes conversadas de periodistas de entonces, saltó la cuestión de lo nada dados que son los políticos canarios a escribir sus memorias. Había tres o cuatro personajes de edad, históricos como ellos solos, a los que debería animarse a hacerlo; o a dictarlas, que ya buscaríamos quien les diera forma. Discutimos el modo de conseguir que se “retrataran” quienes tenían tanto que contar. Hasta que Óscar Falcón Ceballos, que apenas había intervenido, nos devolvió a la realidad:

-No creo que merezca la pena el esfuerzo de convencerlos porque son unos mentirosos -dijo.

-Y porque, caso de escribirlas, ya se encargarán los herederos de destruirlas o de esconderlas, no vayan a dar pistas de vergüenzas familiares; como el origen del patrimonio, perdonando el modo de señalar –añadió alguien.

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La historia que nos ocultan

Recopilación de libros antiguos. (Dominio Público).

Un recordatorio de lo consignado en las tres entregas anteriores nos devuelve al siglo XVI, a la tertulia en los jardines de don Bartolomé Cairasco de Figueroa, el canónigo poeta. Al profesor Alejandro Cioranescu debemos la más completa biografía y una aproximación al lugar que pudiera corresponderle en el panorama de las letras españolas que le ha negado la cicatería hispana. Lo que no le impide referirse, con justificado horror, a las ristras de esdrújulos con que obsequió a la Humanidad, elogiando en cambio sus octavas reales.

Cairasco, ya saben, es considerado hoy día el padre de la literatura canaria y tuvo en su órbita poética a Silvestre de Balboa, también grancanario, que marcharía a Cuba rebasados los treinta años de edad para convertirse en el punto de partida de la cubana. Balboa, como Cairasco y el lagunero Antonio de Viana, descubrió y “ocupó” literariamente su medio natural inmediato nombrando el paisaje y sus accidentes, la inmensa exuberancia de su Naturaleza, la flora y la fauna, las costumbres del cóctel de etnias que ya entonces pululaba por la isla antillana. Poco se sabe de Balboa y su obra, Espejo de paciencia, poema épico-heroico en octavas reales referido al secuestro en el puerto de Manzanillo, en 1604, del obispo Cabezas Altamirano por el corsario francés Gilbert Giron. La obra, perdida durante más de tres siglos, apareció en 1927, cuando Carlos M.Trelles la incluyó en la Bibliografía Cubana de los siglos XVII y XVIII. Cintio Vitier, escritor, poeta y crítico se extrañó que en el Puerto Príncipe (hoy Camagüey) de principios del XVII, entonces un pequeño caserío apartado, apareciera Balboa en un grupo de siete poetas cultos. Una extrañeza no menor fue la de Lezama Lima pues de aquellos seis poetas que acompañaban a Balboa, personajes conocidos en la colonia, no se conoce sino el soneto que cada uno de ellos compuso e insertó al principio de la obra. Desde que fuera encontrado, en fin, inició el poema su recorrido hasta situarse en el arranque de las letras cubanas con las bendiciones, entre otras, de Alejo Carpentier y de los ya citados Lezama Lima y Cintio Vitier. Nada menos.

En 1981, Lázaro Santana hizo un magnífico estudio preliminar del Espejo… para la edición de Edirca. Se centró en los aspectos literarios e insistió, en la riqueza léxica del mundo indiano, en la sonoridad de sus músicas que evoca la “ notoria presencia del pueblo, integrado por una etnia abigarrada de negros, criollos, españoles, canarios, etc. en un democrático concilio de sangre y alegría”. Si mencionamos, además, junto a los canarios, a Juan de Castellanos, sacerdote cronista que aunque nacido en España encabeza la literatura nacional colombiana, tenemos ya a tres padres de sus respectivas literaturas; a los que hemos de sumar al lagunero Antonio de Viana, médico, historiador y poeta. Los cuatro poetas (Cairasco, Balboa, Viana y Castellanos) marcan para Manuel Padorno, que maneja las mismas claves literarias que Lázaro Santana, el momento de incorporación al idioma castellano de una cantidad considerable de términos que arrastran o son arrastrados por nuevos conceptos y maneras de ver el mundo que apuntan a realidades diferentes y “literaturizables”. El misterio, que lo desvelen los especialistas.

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Las tres ‘fundaciones’ de Las Palmas de Gran Canaria (y III)

Gobierno militar, junto al parque San Telmo, 1905.

La alusión a unas supuestas tres “fundaciones” de Las Palmas, entrecomilladas para significar la licencia periodística, no deja de ser también el modo de colorear varios momentos no tanto de la historia de la ciudad como de su gente. Es seguro que no faltarán quienes podrían ampliar la lista y señalar hitos que contribuyan a poner en piedras de ocho el gran relato histórico que Las Palmas merece y remate las aportaciones ya existentes. Estas son hijas de la dedicación de historiadores profesionales, de aficionados, incluso de noveleros, no de una política cultural dirigida a elaborar proyectos interdisciplinarios. Parece obligada aquí la referencia al profesor Alejandro Cioranescu y los cuatro rotundos tomos de su Historia de Santa Cruz de Tenerife, publicados en 1977 con interesantes ilustraciones. En buena medida, además de infinidad de trabajos parciales, cuenta ya Las Palmas con la obra de Alfredo Herrera Piqué, con su primera edición en 1978 y al menos en diciembre de 1984 y que no sería mal punto de partida una segunda, corregida y aumentada.

Las Palmas de Gran Canaria, ya se ha dicho, fue la primera ciudad fundada por europeos fuera de su continente; en el Atlántico, lejos de su área mediterránea. Un acontecimiento de finales de la Baja Edad Media a punto de iniciarse la expansión colonial del siglo XV que condujo a la gran revolución espacial del XVI y trajo la noción del “ otro”, la verificación de que ocupaban los nuevos espacios gentes de razas y culturas distintas de las ya conocidas. Esto incidió en el Derecho de Gentes, entonces sometido a la autoridad del Papa y propició debates como el de si los indios americanos eran animales selváticos bien adiestrados para dar el pego o auténticos seres humanos dignos de ser bautizados. De no estar bautizados, podían esclavizárseles, ser vendidos o alquilados con el compromiso del arrendatario de devolverlos sanos y bien comidos; de estar bautizados, lo mismo porque barco varado no gana flete: mandaban los intereses económicos y los conflictos solían resolverse a favor de los esclavistas. La Iglesia ya formaba parte del “sistema”, que así llaman hoy al capitalismo, con lo que los frailes defensores de los indios sufrían la patética contradicción con la que ironizó en su Historia Universal de la infamia Jorge Luis Borges, el Nobel que no fue: “ En 1517 el P. Bartolomé de las Casas tuvo mucha lástima de los indios que se extenuaban en los laboriosos infiernos de las minas de oro antillanas, y propuso al emperador Carlos V la importación de negros, que se extenuaran en los laboriosos infiernos de las minas de oro antillanas”.

La tribu de los canarii

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Las tres 'fundaciones' de Las Palmas de Gran Canaria (II)

Ermita San Antonio de Abad, 1920.

Nada más acabar la guerra se pusieron los castellanos a sustituir las construcciones provisionales del Real de Las Palmas, que así llamaban al campamento militar, por el caserío que iba surgiendo alrededor de la ermita de San Antonio Abad y su plazuela. De ella partieron, como radios en todas las direcciones, las calles más antiguas de la ciudad de Las Palmas que mantienen todavía hoy el trazado del siglo XV, el que delimitó el primitivo centro de la ciudad entre las calles de Los Balcones y La Herrería y el barranco Guiniguada. Esa fue la primera “fundación” de Las Palmas de Gran Canaria que mantuvo su impulso inicial hasta comienzos del siglo XVII, al que llegó maltrecha por el ataque, en 1599, del holandés Pieter Van der Does y el retroceso del negocio azucarero. Así, los afanes del XVII serían de reconstrucción de lo destruido por los holandeses y de superación de la crisis azucarera que permitió a Tenerife alzarse con la hegemonía económica gracias al prestigio de su producción vitivinícola. De todos modos, sirva de consuelo la descripción que hace de la ciudad de Las Palmas el padre José de Sosa en su Topografía de la isla Fortunada de Gran Canaria, escrita en el último cuarto del siglo XVII. Dice así: “De estos dos riachuelos, llevando sus cristalinos licores por arcaduces, salen muchas fuentes, las cuales desperdiciando perlas esparcidas a lo alto en las plazas y otros lugares públicos, además de divertir a quien melancólico se detiene a mirar, les sirven del regalo común y limpieza servicial de sus vecinos, y éstas corren continuas, sin las que muchas casas de caballeros particulares, hospitales y conventos encierran en sus clausuras, para bañar en los tiempos fogosos del estío y verano sus amenos y deleitosos jardines, conveniencia que muy rara es la casa que no la goza por la abundancia de agua que corre por las calles todo el año”. Dice Rumeu de Armas, de quien tomé la cita, que Sosa ha convertido en “riachuelos” las acequias del Guiniguada.

La segunda “fundación” de Las Palmas arranca en el siglo XVIII y juegan su papel varios acontecimientos tinerfeños de alcance. El más trascendental, la destrucción del puerto de Garachico por una erupción del volcán de Arenas Negras. Fue el 5 de mayo de 1706 y la colada de lava hizo grandes destrozos en el pueblo, arrasó la aldea de El Tanque, además de entullir y cubrir el puerto. No hubo, por suerte, víctimas humanas.

Panorámica del Puerto de la Cruz, 1888.

Panorámica del Puerto de la Cruz, 1888. Fedac

El Puerto de la Cruz sustituyó a Garachico si bien acabó Santa Cruz con el santo y la peana. Contra lo que suele decirse, no fue la ruina de Garachico el factor determinante del despegue de la actividad comercial y marítima del puerto santacrucero. Ya conspiraba en esa dirección la burguesía mercantil que tomaba forma en Santa Cruz con la incorporación de extranjeros abiertos a las corrientes liberales europeas del momento y que proclamaban, en inglés por supuesto, las ventajas para la riqueza de las naciones del acceso de los navíos mercantes a cualquier puerto sin trabas proteccionistas. Muchos de aquellos extranjeros echaron raíces en la ciudad y dejaron, con su descendencia, el ideario liberal favorecido por la buena predisposición histórica de los isleños que cuajó, por fin, en el decreto de Puertos Francos de 11 de julio de 1852. Su precioso preámbulo se ha atribuido al grancanario Cristóbal del Castillo Manrique de Lara, aunque lo único seguro es la imposibilidad de que saliera de alguna pluma de la lejana y alejada España.

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Las tres 'fundaciones' de Las Palmas de Gran Canaria (I)

Puente de Piedra, barranco Guinigüada, 1857. (Williams J.J.)

Dentro de unos días, Las Palmas de Gran Canaria cumplirá 539 años desde su fundación sobre la ribera derecha del Guiniguada, en los alrededores de la actual ermita de San Antonio Abad. Como habrá estos días quien vuelva a contarnos el episodio, lo dejaré estar para referirme sólo a la sospecha de que el acontecimiento pudo ocurrir días, incluso semanas, antes o después de aquel 24 de junio 1478, oficialmente el de autos; de lo que no hay pruebas pero sí la razonable posibilidad de que los cronistas lo juntaran todo para enaltecer a los protagonistas principales. No se había inventado el periodismo, pero ya regía el principio básico de que las plumas de informar no se venden sino que se alquilan.

El asunto no es realmente importante, nada cambiaría en caso de ser cierto el amaño. Pero tiene su cosa que justo un día de San Juan fundaran la ciudad no uno ni dos, sino tres “juanes” al frente de los invasores: el obispo del Rubicón Juan de Frías, el deán Juan Bermúdez y Juan Rejón al mando de la tropa. No descartaría la casualidad si no fuera porque un lustro después, el 29 de abril de 1483 (o de 1484, según otros), festividad de San Pedro Mártir, otro Pedro, el de Vera dio por terminada la guerra de Gran Canaria tras los acuerdos a que llegó Tenesor Semidan con los Reyes Católicos.

En su Estudio de la Historia habla Toynbee de “civilizaciones detenidas”. Entre ellas menciona a los nómadas, a los polinesios y a los esquimales como civilizaciones que mantuvieron su “tour de force” con un medio físico tan hostil que el esfuerzo de adaptación y supervivencia consumió sus energías de desarrollo potencial posterior. Llegaron adonde llegaron y se detuvieron en un punto de equilibrio que no es sino la sumisión a la dictadura de ciclos climáticos anuales, ya sean los del Ártico ya los de las estepas y desiertos; o se dejaron llevar por la indolencia encerrados en sus respectivas islas paradisíacas, que es como encontraron los marinos occidentales a los polinesios.

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Pedro Sánchez y las vacas sagradas

Susana Díaz, Pedro Sánchez y Patxi López, tras el recuento en las primarias del PSOE.

Tratan de hacernos creer otra cosa, pero lo cierto es que la crisis del PSOE sigue abierta o lo que es lo mismo, diría Rajoy, no está cerrada. La victoria de Pedro Sánchez ha sido, sin duda, una satisfacción para él y un dato relevante de su personalidad: el fracaso del intento de investidura presidencial, seguido de la cuasi infamante defenestración de la secretaría general del partido, hubiera tumbado a cualquiera sin la ambición que acaba de demostrar el hombre. Su posterior renuncia al escaño de diputado la explicó como un ejercicio de coherencia, lo que no descarta una dosis considerable de despecho ni la posibilidad de una agachadilla estratégica hasta que se cansaran de dispararle a la espera del momento oportuno para asomar de nuevo. Veremos qué da de sí.

Si les digo la verdad, no me interesan estos trances del personaje más allá de mi doble condición de periodista, ya muy rebajada, y de ciudadano mientras el PSOE pese en la vida política del país de manera que sean de temer los manejos de sus vacas sagradas para que el partido no sea más democrático de lo estrictamente necesario; por razones de decoro.

Aunque poco se ha insistido, está claro que la militancia maldita ha ido contra quienes dieron puerta a Sánchez y contra la Comisión Gestora que preside Javier Fernández; la que estará en funciones hasta el Congreso del 16 al 18 de junio. Ahora mismo se están eligiendo a los representantes de las federaciones territoriales que, al menos sobre el papel, han de señalar el camino a seguir por el partido; o eso creo yo que soy del plan antiguo. Todo indica que las vacas sagradas de la gañanía quieren impedir que el PSOE pegue a carburar en las coordenadas que pueda haber marcado la victoria de Pedro Sánchez, las más cercanas al asamblearismo que se despacha. Y ahí la paradoja: quienes dicen que el asamblearismo es la democracia en estado puro no parecen reparar en que, con más del 50% de los votos, tiene Sánchez poder suficiente para meter en cintura a los contrapoderes que han de controlarlo por lo que igual se les vira guirre tanta pureza.

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Un catauro de ocurrencias

El presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo.

Dado que a Jordi Pujol no debe considerársele ex Honorable ante la fundada sospecha de que nunca lo fue, decidí no relacionar tampoco a Fernando Clavijo con el compendio de virtudes que se le supone al portador de semejante título de honor. Pero como no quería renunciar a su evocación, busqué adjetivaciones que rimaran, por así decir, con “honorable”; como “inefable”, “inevitable”, incluso “afable” por mor del buen rollito y paro de contar, que abundan las menos positivas del tipo “impresentable”, “indeseable”, etcétera. Quería emular a Fernando Ortiz y su catauro de cubanismos, siendo “catauro” un cesto de yaguas (la palma real, o sea) utilizado en las Antillas para transportar cosas: se me ocurrió que igual podría cualquier verseador o letrista de murgas carnavaleras con el estro encendido y darle a la rima tomando lo que fuere menester del catauro ideal. Desistí, al fin, del intento, para que sea el lector quien se ocupe, si le place, de la filosofía político-económica del presidente canario, el que dice ser y llamarse, merecidamente, Fernando Clavijo.

Cuentan de Clavijo que un día, al reprochársele que sólo gobernara para los empresarios, respondió que sí, que lo hacía y a mucha honra porque son los empresarios quienes crean empleo; desinteresadamente. No tengo referencia presencial de que tal cosa dijera pero, qué quieren, le pega: a la vista de lo actuado, es evidente que legisla para los empresarios y que no le preocupa mucho la calidad del empleo creado y nada que se trate de empresarios que buscan el beneficio en la explotación de sus trabajadores y empleados. Lo digo porque escucho hablar con frecuencia de jóvenes con buenos expedientes académicos y cargaditos de másteres caros que han de coger puerta e irse a trabajar por el ancho mundo. Les sorprendería, por ejemplo, la cantidad de isleños que andan por China, diré a título de ejemplo. No digo que no convenga a los jóvenes isleños salir de las islas y no les reprocharía que se instalaran fuera. El problema no es ese sino que en éstas nadie les ofrece trabajo con un salario decente porque siempre tienen a mano quien esté dispuesto a aceptarlo por menos. Mejor es largarse y rendir en otro sitio los beneficios de la inversión hecha aquí para formarlos. Si cuando las plataneras se regaban a manta podía decirse que realmente exportábamos agua, por la cantidad y la calidad de las exigidas por el cultivo, hoy enviamos fuera talentos y recursos dinerarios. Hay casos en que se ha rechazado al aspirante a un empleo por considerarlo excesivamente preparado.

Clavijo considera "atractivos" los salarios bajos

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