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Una mujer de 79 años necesita siete puntos en la cabeza tras un accidente en el Club Metropole

Victoria quedó atrapada en el ascensor el pasado jueves después de finalizar sus actividades físicas en las piscinas del Club Metropole

Cuando los operarios del club la liberaron del ascensor, el desnivel restante entre el ascensor y el suelo la hicieron tropezar y golpearse la cabeza con una valla.

Su hijo critica la reacción distante y pasiva del club hacia el accidente y las necesidad de reformas para "evitar que ocurra de nuevo". Estudia tomar medidas legales.

Desde el club, defienden su gestión del accidente y su trabajo para mantener el ascensor y asegurar la accesibilidad a las instalaciones para todos los usuarios

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Herida en la cabeza de la señora resultado de la caída CANARIAS AHORA

Una mujer de 79 años sufrió el pasado jueves magulladuras por todo el cuerpo y una brecha en la cabeza que ha necesitado siete puntos de sutura tras quedar atrapada en el ascensor del Metropole de Las Palmas de Gran Canaria y tropezar a la salida. Su hijo Francisco acusa a los responsables del club de desidia a la hora de cuidar de su madre y de mejorar la accesibilidad de las instalaciones. Estudia acciones judiciales contra la entidad “para proteger la seguridad de futuros usuarios”.

Victoria es miembro del Metropole desde hace décadas y va regularmente a actividades acuáticas para personas mayores en las piscinas. Según cuenta su hijo Francisco, Victoria intentaba subir de la planta baja al primer piso sobre las dos menos cuarto del pasado jueves cuando el ascensor se detuvo a mitad de camino. Unos trabajadores del club se percataron de que la señora estaba atrapada e hicieron bajar el ascensor a la planta baja de vuelta.

Victoria tuvo la mala suerte de que el ascensor bajó un poco más de lo necesario, creando un pequeño escalón para salir hacia la planta baja. La señora tropezó a la salida del ascensor y se golpeó la cabeza contra una valla de plástico. No sufrió heridas de gravedad, pero el golpe en la cabeza le causó una brecha que necesitó siete puntos de sutura. Según los médicos, si el golpe hubiera sido 10 centímetros más abajo, podría haber perdido la vista o sufrido daños cerebrales graves de otro tipo. Aún sufre de dolores de cabeza y tiene molestias por todo el cuerpo a causa de los golpes.

Debido a su edad, Victoria tiene dificultades para subir y bajar escaleras, especialmente si tiene que cargar con su equipo de natación, y, al no existir una rampa, depende exclusivamente del ascensor para acceder a sus actividades físicas. Su hijo afirma que el ascensor se avería repetidamente, habiéndose quedado atrapada su madre en el interior en varias ocasiones.

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Ascensor del Club Metropole donde se dio el accidente CANARIAS AHORA

Francisco critica la reacción del club hacia la caída de su madre. Dice haber recibido una llamada del gestor y otra del director, pero que su propósito fue siempre el de excusar a la entidad argumentando que el ascensor tenía todos los permisos en regla. Se queja de que no se hayan preocupado del estado de su madre y asegura que “no querían saber nada más del tema”.

Francisco denuncia que el Metropole no le ha dado garantías de mejorar la accesibilidad y seguridad del recinto, y cuenta que estudia tomar acciones legales contra el club para “aclarar responsabilidades.” Asegura que lo más importante para él es que se recupere su madre, pero que quiere que sus abogados “trabajen para asegurar que esto no vuelva a ocurrir.” Dice que no busca una compensación, pero que quiere proteger a los usuarios de futuros accidentes porque “no son animales ni números, sino personas”.

Por su parte, el gestor del Club Metropole defiende que la administración del club respondió adecuadamente al accidente de Victoria. Cuenta que el servicio de socorristas del club actuó rápidamente para atender a la señora tras la caída. Dice que el club ordenó una revisión del ascensor a la compañía de servicio técnico y un peritaje a la Consejería de Industria que no encontraron ningún fallo significativo en la instalación.

El gestor afirma que llamó a Francisco para interesarse por el estado de su madre y que el club tiene un seguro de responsabilidad civil que cubriría cualquier gasto necesario por los gastos ocasionados a la mujer accidentada. El club se ha comunicado con la aseguradora pero la indemnización dependería de la presentación de una reclamación por la parte afectada.

Desde la entidad defienden los esfuerzos del club para asegurar la accesibilidad del recinto para todos los usuarios. Así, defienden que hacen todas las actividades de mantenimiento necesarias al ascensor para asegurar el adecuado funcionamiento de esta infraestructura “vital” para el disfrute del club por parte de las personas mayores y de movilidad reducida.

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