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Cara a cara entre Soria y Rivero

DEBATE SOBRE LA NACIONALIDAD

El líder del PP achaca al presidente su entreguismo al Estado y el jefe del Ejecutivo le acusa de pensar más en ser ministro que en Canarias.

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El Debate sobre la Nacionalidad ha servido para que el presidente Paulino Rivero y su ex vicepresidente y líder del PP, José Manuel Soria, hayan protagonizado su primer cara a cara de claro tinte preelectoral.

Si Soria achacó a Rivero su entreguismo al Gobierno de España a cambio del "fiasco financiero" del Plan Canarias y la delimitación de las aguas canarias, el presidente echó en cara al líder del PP que tenga "dos almas" y piense más en ser ministro que en los intereses generales del Archipiélago.

"Si un Gobierno de una comunidad autónoma da su voto para congelar pensiones y seguir con una política de destrucción de empleo, no es el responsable de la misma, pero se convierte en un colaborador necesario", afirmó.

Soria también insistió que "sin el entusiasta apoyo y la ayuda inequívoca de algunos canarios en Madrid ya se podría generar empleo y crecer por encima del 2 por ciento", y criticó que sus ex socios, con Rivero a la cabeza, hayan apoyado al Gobierno central a cambio "del mayor fiasco financiero en la historia que haya podido cometer un Gobierno de la nación con la comunidad autónoma".

Ante esta arremetida, Rivero afirmó que "hemos aprovechado esa debilidad del Gobierno de España en beneficio de los intereses de Canarias, pues los acuerdos están siendo beneficiosos" para el Archipiélago.

"Yo soy el presidente del Gobierno de Canarias y no aspiro a ser ministro. Usted tiene dos almas, una se debe a Canarias y otra a la política de Estado, mi alma solo se debe a Canarias", concluyó Rivero.

Además, el presidente Rivero achacó a la estrategia partidista del PP el hecho de que no haya podido haber un gran pacto de Estado que, además de los errores del Gobierno que preside José Luis Rodríguez Zapatero, hubiera posibilitado salir antes de la crisis.

"Ha faltado generosidad de anteponer los intereses generales a los partidarios. Este país está fracturado después del 11 de marzo de 2004 y ha sido imposible llegar a acuerdos para hacer frente a las situaciones que estamos viviendo", increpó Rivero a Soria.

El primer enfrentamiento dialéctico entre Soria y Rivero también se saldó con un vaticinio del líder de los conservadores canarios, dando por acabado el ciclo político que ha mantenido a CC en la Presidencia del Gobierno, ininterrumpidamente, desde el año 1993.

Con la vista puesta en la cita electoral del próximo 22 de mayo, Soria afirmó que "termina un ciclo político marcado por la obsesión del diputado 31, por lograr constituir una mayoría estable para todo".

"La nueva etapa no tendrá como prioridad las alianzas para todo, sino la de llegar a acuerdos y consensos que sirvan para cuando gobierne una alianza o gobierne otra, un partido u otro", afirmó Soria.

Esta idea de Soria lanza la posibilidad de que el próximo Gobierno que salga de las urnas sea un gabinete en solitario, apoyado en las distintas fuerzas parlamentarias en base a pactos puntuales y concretos sobre políticas básicas, lo mismo que puso en marcha José Luis Rodríguez Zapatero en la primera mitad de la legislatura nacional y que se conoció como 'geometría variable'.

Una estrategia con la que Soria quiere sacar adelante una disminución del volumen de la Administración autonómica y del sector público, una simplificación normativa, una reforma del REF orientada a complementar los costes de la ultraperificidad y la reforma electoral.

En su primera réplica a Soria, el presidente, sin embargo, obvió cualquier referencia a esta parte del discurso del máximo dirigente del PP canario.

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