Ya imaginamos a José Carlos Mauricio recuperando aquellas viejas prácticas suyas de ensayar ante el espejo sus grandiosas intervenciones públicas en los estertores del franquismo. Ahora está ante otros estertores políticos y también debe practicar mucho para que ningún movimiento en falso lo deje fuera de circulación antes de lo calculado. A principios de septiembre tendrá la oportunidad de hacerse una de las fotografías que más desea en los últimos meses, la suya con Pedro Solbes negociando los Presupuestos Generales del Estado y su traslación a Canarias. No es buena fotografía para la regeneración democrática del Archipiélago, pero ya se sabe que tampoco es perfecta la democracia y es lo que tenemos. De esas conversaciones y de la traducción que Mauricio quiera hacer de ellas ante los canarios, dependerá el inicio del curso político. Lamentable, pero es lo que hay.