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Crónica de la anunciada muerte del PP en La Gomera

Los populares han pasado de ser la segunda fuerza política del Cabildo con 3.232 votos y el 26,14% de los mismos a ser la tercera con 1.101 y apenas el 9,25% de los votantes

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El presidente del PP en La Gomera, Javier Trujillo

El presidente del PP en La Gomera, Javier Trujillo

En las pasadas elecciones municipales y autonómicas del año 2011, el Partido Popular obtuvo unos resultados espectaculares en la Isla Colombina; los mejores jamás obtenido por la formación conservadora en unos comicios celebrados en la reciente historia democrática en La Gomera. El partido, liderado entonces por Jesús David Ramos, obtuvo representación en todos los municipios de la Isla, excepto en Agulo, obteniendo en total 15 actas de concejales en los consistorios gomeros.

El 24,14% y 3.233 votos, le dieron 5 actas de consejero en la primera institución insular. Con 2.931 y el 24,73%, el PP obtuvo un parlamentario por la isla, algo que no ocurría desde el ya lejano año de 1983, fecha de las primeras elecciones al Parlamento canario, consolidándose el PP como la segunda fuerza política de La Gomera y clara alternativa al hegemónico poder del PSOE en la isla desde hacía varias décadas.

Como dicen que el éxito tiene muchos padres, Javier Trujillo levantó la cabeza y se autopresentó como el gran triunfador de los comicios y el principal responsable del éxito electoral de la formación de José Manuel Soria; máxime después de su gran papel en las elecciones generales celebradas apenas 5 meses después donde su candidatura quedó apenas a 450 votos del senador electo Gregorio Medina Tomé del PSOE, quien sustituía a Curbelo, descabalgado por Elena Valenciano tras un incidente en Madrid.

Cuando solo habían transcurrido algunos meses de las elecciones, empezaron a aflorar las desavenencias en la formación popular. La defensa a ultranza de la idoneidad de celebrar las fiestas de Chipude cuando un día antes media isla ardía, genera el primer y grave conflicto entre Javier Trujillo y los integrantes de su grupo. 

Apenas algunos meses después, empiezan a tomar la puerta de salida destacados militantes del partido ya liderado por Trujillo. Abandona el Partido el candidato a la Alcaldía de San Sebastián, Jesús David Ramos, acompañado por otra concejal, María Luisa Pérez, a los que siguen unos fechas más tarde la consejera Alicia González Vera. Meses más tarde también anuncia su baja el consejero Pepe Medina. 

En los siguientes meses se multiplicaron la bajas de militantes. Mas de un centenar abandonaron el Partido Popular en desacuerdo con la gestión de Trujillo. La gran mayoría de Valle Gran Rey, donde el partido cogobernaba en coalición con Socialistas por la Gomera. 

El PP de La Gomera sacó entonces una nota de prensa donde, acompañado de gráficas en lindos colores, desmentía los hechos, presumiendo de estabilidad y de aumento de afiliación y acusando a antiguos militantes de estar detrás de estas filtraciones interesadas. 

A lo largo de toda la legislatura, las bajas del PP gomera continuaron como un goteo constante a pesar del desmentido del partido liderado por Trujillo, que presumía ante los suyos de buena gestión y de la excelente salud del proyecto que el lidera.

Muy elocuente ha sido el trabajo del grupo Popular del Cabildo, donde Trujillo siempre ha actuado por su cuenta sin tener nunca en cuenta la opinión y el parecer de los demás integrantes del mismo, lo que ha producido la sonrojante paradoja de ver sentidos del voto contrario en varias ocasiones entre integrantes del mismo.

Las elecciones del pasado domingo han puesto de manifiesto lo que ya se veía venir: el desplome del PP gomero a pesar de las continuas fotos aparecidas en las redes sociales donde los populares presumían de gran acogida y asistencia de público, en su mayoría candidatos de otros municipios desplazados para hacer número y de las declaraciones del presidente insular de los populares gomeros, donde anunciaba que su formación sería decisiva en el futuro gobierno Insular y el de la capital de la isla. 

Pero la realidad es tozuda. La gestión de Trujillo ha llevado al PP a pasar de ser la segunda fuerza política del Cabildo con 3.232 votos y el 26,14% de los mismos a ser la tercera con 1.101 y apenas el 9,25% de los votantes.

No solo eso, el PP también pierde su único diputado al pasar del 24,73% al 10,23% y de 2.931 a 1.216. Y también se pierde la representación obtenida en Hermigua, donde pierde su único concejal; en Vallehermoso donde pasa de 2 concejales a 1; en Alajeró de 4 concejales obtenidos en el 2011 se pasa 1 y donde pierde su acta el propio Trujillo, Más sangrante ha sido el batacazo sufrido en Valle Gran Rey y San Sebastián, los principales municipios de La Gomera en población, donde de 8 concejales obtenidos en ambos pueblos se ha pasado a uno solo en la capital de la Isla.

Con estos datos en la mano, lo más razonable sería haber presentado la dimisión esa misma noche. Pero eso sólo lo hacen los políticos de altura y en La Gomera no se estilan las dimisiones.

Lo cierto es que Javier Trujillo heredó un flamante Ferrari y lo ha convertido en un destartalado Seat Panda. Esa es la triste realidad. Esa es la crónica de una muerte anunciada.

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