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El Fdcan y la ‘triple paridad’

Primaron los intereses y las coyunturas políticas de los partidos sobre la idea primigenia de asignación del Fondo de Desarrollo de Canarias.

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Después de un tiempo de reflexión por motivos personales y por la necesidad de analizar tantos sucesos que han acaecido en un mes y medio, observo que ciertos temas se van haciendo protagonistas de la realidad canaria. Y uno de ellos, que está en la boca de bastante gente es la triple paridad, que surgió en el año 1982, con el Estatuto de Autonomía de Canarias, como un criterio de asignación de escaños en el Parlamento Canario, y que ha dado bastantes buenos resultados desde el punto de vista de la construcción territorial del Archipiélago y la posibilidad de hacerse oír y poder plantear sus ideas y necesidades las islas no capitalinas sin necesidad de intermediarios. Estos criterios de asignación de escaños y por lo tanto, de tantos por ciento en el total de Canarias, se han intentado usar también para el reparto de fondos del extinto IGTE, y con el que se ha dotado al Fdcan (Fondo de Desarrollo de Canarias), creado por el Gobierno de Canarias, y dotado de contenido en toda una serie de programas de inversión diseñados a iniciativa de ayuntamientos y cabildos, y estructurados por el Gobierno. Pero qué ha sucedido para que lo que en origen fue una idea y un proyecto asumido por todo el mundo -perdón por casi, salvo el Cabildo de Gran Canaria- se haya transformado en otra cosa, menos o mas parecida, pero con otros criterios de asignación de recursos. 

Los fondos del Fdcan ascienden a 160 millones de euros al año durante 10 años, por lo que serán en total 1.600 millones. No es que sea una cantidad impresionante, por ejemplo si la comparamos con el montante del presupuesto de Canarias en un año, que es 7.200 millones. Pero, y de ahí su filosofía original, esos 160 millones al año servirían y tendrían una trascendencia muy importante sobre todo en los desarrollos  de las islas menos pobladas, menos desarrolladas, donde la carencia de toda una serie de oportunidades y de inversión lastran y dificultan su desarrollo y progreso (las islas no capitalinas), que debido a su situación socioeconómica necesitan de un plus y del apoyo del Gobierno para ir intentando generar actividad y posibilidad de desarrollo, y al mismo tiempo servir para ir reduciendo las enormes distancias entre las islas capitalinas y las demás.    

Y así en origen se planteó un reparto de esos fondos, siguiendo criterios de la triple paridad. Y estaba todo el mundo de acuerdo…salvo el Cabildo de Gran Canaria, cuya disconformidad tiene más un trasfondo de interés político de la fuerza política que lo dirige que dé razones de peso en contra. Ese criterio de reparto original fue aceptado por ayuntamientos, cabildos y por el Gobierno, ya que se entendía que se debía hacer el mayor esfuerzo en las islas no capitalinas, y ello en base a varios criterios, por ejemplo la inversión realizada en ellas tendría un efecto multiplicador mucho mayor que en las islas capitalinas, sin que ello significase, evidentemente, que Gran Canaria y Tenerife se quedaran sin su cuota dentro del Fdcan. Y con esas bases se trabajó desde el principio de la presente legislatura, estando de acuerdo y llegando a diseñar proyectos de toda índole la práctica totalidad de las instituciones, sin que fuera obstáculo ninguno el color político de las mismas (salvo la reseñada anteriormente y algunos ayuntamientos de esa isla). Pero, qué pasó finalmente, pues que lo que en principio fue un tema asumido en cuanto a la forma de repartirse los fondos, prácticamente con una gran mayoría favorable, comenzó a ser atacado en cuanto al reparto de los fondos por la vía de la triple paridad, por intereses políticos ajenos a esta cuestión en sí. Por haber entrado dentro de la confrontación política que ha venido existiendo en Canarias a nivel de las instituciones de la Comunidad Autónoma. Y primaron los intereses y las coyunturas políticas de los partidos sobre la idea primigenia de asignación de fondos que fue la base para diseñar las inversiones por los cabildos y ayuntamientos. Al final, se pudo llegar a una solución que pudo satisfacer a casi todas las partes intervinientes en este asunto, y se aprobó el Fdcan, con otro criterio de reparto y que es el del criterio REF, sobre lo ya trabajado y presupuestado. 

De todo lo sucedido podemos sacar una conclusión: que los detractores de la triple paridad han sacado elementos demagógicos contra ella, basándose sobre todo en los déficit poblacionales existentes en  las islas, y que se primaba excesivamente a las islas no capitalinas, en perjuicio de las islas donde viven la inmensa mayoría de la población canaria. Esto señores son pura demagogia, porque desde el origen de la triple paridad Tenerife y Gran Canaria han tenido mas habitantes que las otras islas. Y si hacemos números, vamos a hacerlos en todos los campos. ¿Saben lo que representa el Fdcan, en relación a los Presupuestos de Canarias para el año 2.017, pues aproximadamente un 2´20%?. Y la cuantía de los presupuesto de Canarias para el año próximo es de unos 7.200 millones de euros, que tienen un destino final en gran medida para Gran Canaria y Tenerife, y eso nunca ha sido puesto en duda por las islas no capitalinas, al tiempo que refleja la poca cuantía del Fdcan, en comparación con los presupuestos generales. Si eso no es demagogia que me lo expliquen. 

Jesús Eduardo Herrera Sicilia 

Abogado

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