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EMALSA redobla sus esfuerzos en reutilización del agua en su apuesta por la economía circular y la eficiencia energética

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11 de septiembre de 2023 10:17 h

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La gestión eficiente del ciclo del agua en una isla presenta no pocos desafíos. Ante la particularidad de un territorio rodeado de agua, pero con menor disponibilidad de acuíferos subterráneos o superficiales que otras zonas de España, la innovación tecnológica de la desalación ha permitido un desarrollo sin precedentes en Gran Canaria y en su capital, que no habría sido posible sin esa agua en cantidad y calidad. Ahora, EMALSA pone el foco en la reutilización del agua, con especial atención al riego de zonas verdes y a los cultivos autóctonos.

En la cumbre de Naciones Unidas celebrada en septiembre de 2000, se aprobaron 8 ambiciosos Objetivos de Desarrollo del Milenio, pensados para alcanzarse antes de 2015. El séptimo de ellos, Garantizar la sostenibilidad ambiental, instaba a “reducir a la mitad la proporción de la población sin acceso sostenible al agua potable”. Las directrices de la OMS para el uso seguro de aguas residuales, excrementos y aguas grises relacionan los Objetivos de Desarrollo del Milenio con la reutilización del agua, que consideran un recurso estratégico y de especial valor en zonas donde existe estrés hídrico.

El agua y el saneamiento fueron dos de los temas fundamentales de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible de 2002. La gestión del ciclo del agua se incluyó en el marco de la política internacional. En ella, el agua reutilizada juega un papel importante, especialmente en regiones susceptibles de sufrir periodos de sequía. A su vez, la Unión Europea incluye la reutilización del agua entre las medidas aplicables en cada demarcación hidrográfica para cumplir con los objetivos establecidos en la Directiva Marco del Agua (DMA).

Por su parte, la Empresa Mixta de Agua de Las Palmas (EMALSA) cumple 39 años dedicada a la producción y abastecimiento de agua potable. El compromiso de la entidad con los Objetivos de Desarrollo Sostenible implica dedicar importantes esfuerzos al ahorro de agua y energía y a minimizar cualquier posible impacto al Medio Ambiente. La desalación ha demostrado su carácter esencial en el desarrollo de la isla, pero la necesidad de reutilizar los recursos se hace más evidente que nunca.

La Directiva Marco del Agua europea representa un reto para la gestión del recurso, ya que requiere la protección y conservación de los ecosistemas acuáticos mediante la promoción de un uso sostenible del agua. Esta gestión sostenible implica no sólo satisfacer la demanda del servicio, sino también proteger las aguas superficiales y subterráneas manteniéndolas en buenas condiciones, así como equilibrar y armonizar el desarrollo regional.

En general, consideramos agua regenerada como aquella resultante de convertir las aguas residuales en agua que puede ser reutilizada para otros fines. La reutilización puede incluir el baldeo de calles o el riego de jardines y campos agrícolas, así como la reposición de aguas superficiales y subterráneas. Dicho de otro modo, permite “recargar” nuestras aguas subterráneas.

Esta reutilización pasa, por lo tanto, por la reincorporación al ciclo integral del agua, para un nuevo uso, de aguas que han sido sometidas a los procesos de depuración establecidos para alcanzar la calidad requerida en función del uso o los usos a los que se quieran destinar. El tratamiento del agua regenerada debe diseñarse de acuerdo a dichos usos, que marcan los diferentes parámetros de calidad que deberán obtenerse, según regula la legislación vigente.

El agua regenerada es un recurso viable y óptimo. En zonas cercanas a la costa, permite un aumento neto del recurso en casos en los que las aguas residuales tratadas se descargan directamente al mar o se pierden por evaporación. En zonas más interiores, es posible sustituir el agua potable en aquellos usos que no requieren una calidad tan elevada, como el riego de zonas verdes, reservando así el agua potable para el suministro. Una de las grandes ventajas de la reutilización directa del agua es la garantía tanto de la calidad como del caudal de agua disponible, no resultando ya tan determinante la estacionalidad de las precipitaciones.

Así, el principal beneficio es la posibilidad de reservar agua de la mejor calidad para los usos más exigentes, como la propia producción de agua potable, garantizando un suministro no sujeto a fluctuaciones climáticas. El agua de reutilización no entra en competencia con usos prioritarios como el suministro y es importante para sectores especialmente sensibles al déficit hídrico, como la agricultura o la industria.

EMALSA ya reutiliza parte de las aguas depuradas en parques y jardines municipales y en la limpieza de calles, en línea con lo establecido en la Estrategia Española de Economía Circular (EEEC), que fomenta la reutilización y depuración de agua con el fin promover un uso eficiente del recurso y conciliar calidad y cantidad con un aprovechamiento sostenible.

Precisamente, este fomento de la reutilización del agua pretende liberar presión en zonas donde el agua está sometida a escasez o estacionalidad significativas, así como contribuir a la circularidad de la economía a través de la mejora en la eficiencia en la gestión del agua.

Dicha gestión sostenible del agua pasa, en muchos casos, por replantear actuaciones e infraestructuras. El sector debe avanzar en la modernización del ciclo del agua a todos los niveles para cumplir con la Directiva Marco del Agua “desde el punto de vista de que quien contamina, paga”, señala la directora general de EMALSA, Mercedes Fernández-Couto, que destaca que el Plan de Infraestructuras Hidráulicas diseñado por la empresa y el Ayuntamiento de Las Palmas “permitirá acometer la transformación de las redes de agua de forma planificada y eficaz, con el fin de responder a las necesidades actuales del municipio y optimizar el ahorro de agua y energía”.

En concreto, Fernández-Couto explica que la tecnología de la EDAR de Tamaraceite favorece especialmente la calidad del agua de cara a la reutilización. “Su sistema de membranas garantiza una calidad muy alta de agua depurada. El 100% del agua depurada de esta EDAR se envía a parques y jardines del Ayuntamiento”.

La demanda principal de agua regenerada es, precisamente, agrícola, con 76,5 hm3/año, lo que representa un 46% de la demanda total, que se puede desglosar en demanda de la población permanente, con 60,2 hm3/año, y de la turística, con 16,3 hm3/año. Por su parte, la demanda agrícola ya supone 70,5 hm3/año, es decir, un 42% de la demanda total. La demanda recreativa, con 11,7 hm3/año, representa un 7% del total, mientras que la industrial, no dependiente de las redes de abastecimiento urbano, con 8,3 hm3/año, supone un 5%.

Acerca del uso de estas aguas en agricultura, la directora de EMALSA destaca que las aguas regeneradas tanto en la EDAR de Tamaraceite como en Barranco Seco tienen una alta salinidad, lo cual no las hace adecuadas para este uso, siendo necesario un proceso posterior para reducirla y hacerla apta para estos cultivos. Para ello, el Consejo Insular del Agua dispone de un tratamiento terciario para tal efecto, que se alimenta de las aguas procedentes tanto de Tamaraceite como de Barranco Seco. De esta combinación resulta que más de 5 hectómetros cúbicos de esta agua se han destinado cada año a la agricultura. “La platanera y el tomate son cultivos muy sensibles a la salinidad. Esto supone un reto para el futuro, el de reducir aún más las conductividades con las que sale el agua de nuestros procesos de depuración”, explica Mercedes Fernández.

El objetivo medioambiental, por supuesto, es la reutilización del 100% del agua depurada en Las Palmas. Para alcanzar ese objetivo en usos urbanos, “es necesario ampliar las redes de agua regenerada para dar cobertura a toda la superficie de parques y jardines y aumentar la capacidad de regeneración de la EDAR de Barranco Seco”, añade Fernández-Couto. El Plan de Infraestructuras Hidráulicas también contempla la renovación o instalación de más de mil kilómetros de redes de abastecimiento y saneamiento, además de la construcción de una nueva EDAR, dieciocho tanques de tormentas, diecisiete estaciones de bombeo y ocho depósitos de agua potable.

Con 160 millones de euros de inversión prevista para los próximos diez años, EMALSA busca alcanzar la eficiencia tanto energética como hidráulica. El Plan de Infraestructuras Hidráulicas pretende “generar infraestructuras resilientes, capaces de adaptarse a la disminución de recursos y al cambio climático”, explica José Antonio Piñeiro, director de operaciones. La empresa mixta utiliza métodos de machine learning “tanto en la EDAM como en la EDAR, para optimizar los procesos en cuanto a consumo de energía”. Para lograr un abastecimiento eficiente, “hemos ampliado la sectorización de la red de captaciones, transporte y distribución, junto con un control activo de presiones”.

El consumo de energía y, con él, su coste, son justamente los principales problemas a los que se hace frente a diario en un territorio en el que la desalación juega un papel tan fundamental. “El 42% de los costes son energéticos, y de esos costes energéticos, el 75% son de la desaladora”, señala Piñeiro. La directora general, Fernández-Couto, insiste en que “es necesario trabajar en la eficiencia energética y en gestionar las pérdidas, el agua no registrada”.

En este sentido, el director de operaciones de EMALSA incide en los desafíos más evidentes que conlleva la insularidad: tanto la geografía física, con su característica orografía volcánica abrupta, como la climatología. “A esto hay que sumarle la demografía, cuya concentración es desigual, y los recursos insulares, que son muy limitados y con mala calidad en cotas inferiores”. Tal como recuerda Piñeiro, “hace más de treinta años se empezó a trabajar en la desalación como recurso complementario. Esto evidencia la necesidad de la circularidad del recurso, es decir, de reutilizar”.

En un panorama marcado por el crecimiento demográfico y los efectos del cambio climático, la economía circular se erige como un camino obligado para el uso eficiente de los recursos hídricos. No en vano, el sector ha asumido históricamente los principios de la economía circular en su gestión. La reutilización supone depurar el agua para destinarla a nuevos usos, generando un nuevo subproducto de alto valor. Un valor considerablemente mayor en el contexto de escasez como el de esta isla.