Sobre este blog

El blog de Carlos Sosa, director de Canarias Ahora

Polvajera en Gando

Aparcar en el aeropuerto de Gran Canaria siempre ha costado un ojo de la cara y la yema del otro. Desde que las medidas de seguridad obligan a no tener cerca de las terminales vehículos estacionados, los administradores aeroportuarios españoles vieron un negocio colosal en la prestación de un servicio absolutamente inevitable. En el aeropuerto de Gran Canaria, además de la tarifa de aparcamiento, se dan varias circunstancias que encarecen enormemente el servicio. La más llamativa es la polvareda que hay en el edificio de aparcamientos, que se encuentra en obras, lo que provoca que los coches presenten a los pocos minutos una gruesa capa de tierra sobre su carrocería. Es decir, que además de la tarifa, sume usted seis euros del tren de lavado.

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