“Anhelo que las fotografías de mi libro hagan aflorar el orgullo de ser aridanense”

La ciudad revelada. La fotografía en Los Llanos de Aridane, no es un trabajo al uso o convencional, o un mero álbum de fotografías. Su autor, Diego Álvarez Sosa, traza la historia de esta ciudad a través de un volumen de más de 400 páginas y con más de 500 fotográficas. La obra se presenta este viernes, a las 20.00 horas, en el Parque Antonio Gómez Felipe en Los Llanos de Aridane.

Médico especialista de profesión en el Hospital Universitario de Tenerife, Diego Álvarez Sosa es hermano de la historiadora y egiptóloga Mila Álvarez Sosa.  Ambos hermanos desde muy pequeños se sintieron atraídos por la Historia y el Patrimonio y, especialmente, por la de su pueblo. Actualmente él es el responsable del Archivo Fotográfico Cayetano Gómez Felipe y su hermana la conservadora de la Casa Museo. Uno y otro manifiestan sentirse privilegiados de formar parte de un proyecto cultural que está haciendo que este coleccionista de antigüedades aridanense sea conocido en nuestro Archipiélago y fuera de él. 

La obra de Diego Álvarez Sosa se basa en una exhaustiva investigación de las fuentes documentales y de archivo, de hemeroteca y orales y de las gráficas proporcionadas por las antiguas fotografías reunidas y recopiladas pacientemente por el autor. Ha tenido la oportunidad de estudiar una colección de oro, de extraordinario valor y hasta ahora inédita, la heredada y reunida por el coleccionista Cayetano Gómez Felipe, profundo amante de las tradiciones del pueblo que le vio nacer y quien cuenta actualmente con una Casa Museo en San Cristóbal de La Laguna, ciudad Patrimonio de la Humanidad. 

En opinión de historiadores, su libro es un valioso instrumento que preserva la memoria de esta ciudad y de sus habitantes a través de la fotografía. 

¿Cuándo nace su afición por la fotografía?

Siempre estuvo ahí. Desde que tengo conciencia, las fotografías antiguas han ejercido un irresistible magnetismo sobre mí. Recuerdo desde la niñez el interés que despertaban en mí los retratos familiares que se guardaban en la casa de mis abuelos. ¡Cómo disfrutaba contemplándolos! Y preguntando sobre sus identidades y vidas. Esas fotografías eran el punto de partida para unos fabulosos viajes en el tiempo cogido de la mano de mis abuelos. El resto de mis primos no compartían estas inclinaciones, creo que fui un niño atípico en ese sentido. Mis abuelos lo supieron ver.

Su pasión por la historia y la fotografía no tiene nada que ver con la profesión que ejerce. ¿Cómo concilia estas facetas tan dispares?

Exacto, soy médico. Pero no veo ninguna incompatibilidad entre ambas vocaciones. Creo que las verdaderas aficiones y querencias, las de verdad, no las que te disciplinas, nacen con el individuo y a lo largo de la vida, tarde o temprano, acaban manifestándose. No hay forma de librarse de ello, lo contrario sería algo contra natura. Yo nací con una gran vocación por la medicina y también por la historia, sobre todo la local y más concretamente por la fotografía histórica. Nadie me lo inculcó, venía conmigo.

Comienza tu labor investigadora y nace este libro. ¿Cuál fue su planteamiento desde el principio?

El planteamiento inicial, cuando comencé a profundizar en el estudio del Archivo Fotográfico Cayetano Gómez Felipe, fue, simple y llanamente: “todos los llanenses tienen que ver algún día todas estas joyas que don Cayetano reunió y conservó”.  Eso lo tenía claro. Finalmente, todos los planetas se alinearon y surgió este proyecto tan ilusionante. La generosidad de su propietaria, la hija de don Cayetano, María Remedios Gómez García, que ofreció de forma totalmente desinteresada su Archivo y la apuesta firme del equipo de Cultura del Ayuntamiento de Los Llanos de Aridane, han fructificado con la edición de este libro. Y por supuesto, detrás de todo proyecto hay un grupo de personas cuya ayuda y apoyo son fundamentales para llevarlo a buen puerto. Destaco entre ellos a Jesús Pérez Morera y Milagros Álvarez Sosa, impulsores del proyecto. 

¿Qué nos puede decir de la fotografía como fuente documental?

Bueno… ¡Imagina! Creo que en muchos aspectos supera a cualquier otra. Pienso que esto es así por su capacidad de trasmitir una información que otras fuentes documentales no pueden… Lo que nos dicen las miradas, poses o simples gestos de los personajes retratados o los inagotables detalles observados en las instantáneas del paisaje. ¿En qué testamento, carta o registro sacramental lo encuentras? Lógicamente, considero que lo ideal es que diferentes tipos de fuentes documentales se complementen, como generalmente ocurre.

¿Qué peculiaridades destacaría del Archivo Fotográfico de Cayetano?

Esta colección fotográfica es excepcional, no tanto por su volumen –que también es considerable–, sino por la idiosincrasia de los elementos que la componen. El archivo fotográfico, como el resto de los objetos de la Casa Museo, fue adquirida por el coleccionista en las islas, fundamentalmente en Tenerife y La Palma, hecho que le imprime un valor etnográfico añadido. Sabemos por su hija que don Cayetano no mostraba interés alguno por los objetos de su tiempo, sólo le cautivaban las antigüedades. Por eso, las fotografías coleccionadas pertenecen casi en su totalidad al siglo XIX, destacando los procesos fotográficos más arcaicos: daguerrotipos, ambrotipos y ferrotipos, piezas estrellas de cualquier archivo fotográfico. Las fotografías del siglo XX que se preservan son el resultado de la cotidianidad de la familia. Otro rasgo distintivo del carácter de don Cayetano se hace patente en su colección fotográfica, la devoción por los objetos pertenecientes a su familia. Coleccionó con especial celo los retratos de sus antepasados y es a partir de ellos cuando se escribe la historia de la fotografía en Los Llanos de Aridane en este libro.

La portada de su libro es una fotografía. ¿Qué se retrata y por qué la ha elegido?

Es una fotografía magnífica, de una belleza apabullante. Muestra una escena festiva, casi con total seguridad una carrera de sortija a caballo en las fiestas de La Patrona. Acontece en la calle Real, enfrente de la casa natal de don Cayetano. Analizando las características de las casas se puede datar hacia principios de la década de 1890. Hasta donde yo sé es inédita, al menos para el gran público. Las instantáneas del paisaje de los Llanos en el siglo XIX, quizá las que más interesan al público en general, son una rareza, eso también me impulsó a elegirla.

Nos sorprende con muchas fotos inéditas que ven por primera vez la luz. ¿Nos puede destacar alguna de ellas?

Me pones en un aprieto. Son tantas y tan importantes las fotografías que se muestran en este libro que me resulta muy difícil elegir. Sin duda, desde el punto de vista del valor histórico, la más importante es un excepcional daguerrotipo vinculado a la localidad (el daguerrotipo es el proceso fotográfico más antiguo). Debió ser uno de los primeros retratos que llegó a nuestra ciudad, quizá, no podemos asegurarlo con rotundidad, fue la primera fotografía que se contempló en el pueblo de Los Llanos en la década de 1850. Es increíble. Por otro lado, las fotografías tienen mucha carga sentimental según lo que muestren. Por ello, creo que todos acabaríamos eligiendo alguna de nuestro propio álbum familiar.

Cayetano tiene su Casa Museo en la ciudad de La Laguna, ¿no resultaría necesario y justo que él tuviera también su propio Museo en su ciudad natal y donde pueda quedar la memoria de su familia que tan involucrada estuvo en la cultura de la ciudad de Los Llanos?

Sin duda. Sé que ese es el deseo de su hija, quien ha dado todas las facilidades para que así sea. La colección de Cayetano Gómez Felipe engloba un inmenso legado cultural vinculado a la localidad que incluye, objetos de elevadísimo valor etnográfico, documentos, indumentaria regional, fotografías y, por supuesto… Un museo donde esté escrita la historia de la ciudad y se muestre todo ese patrimonio sería una alhaja para Los Llanos. Son estas cosas las que creo que diferencian a las poblaciones con identidad y categoría.

Cuando conozcan su libro ¿qué sensación querría darle al lector?

¡Me gusta esta pregunta! El efecto que querría causarle al lector va más allá del mero entretenimiento o transmisión de conocimientos. Mi deseo con esta obra es el de despertar su sentimiento de querencia y pertenencia a todo lo que en el libro se muestra. En eso consiste, en mi opinión, la identidad de los pueblos. Anhelo que los aridanenses que vean las fotografías sientan que forman parte de toda esa historia y cultura local, de esos personajes, fiestas, paisajes urbanos… que se identifiquen con ellos y los sientan como propios. ¡Que aflore el orgullo de ser llanense!

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