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¿Médico o cerrajero?

La cerradura atascada: el médico y el cerrajero. Foto: David Pérez Hernández.

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Seguramente primero,

por evidentes razones

entre las dos profesiones,

primero está el cerrajero.

Desconcertante el dinero

que vale una cerradura

si se atasca la apertura

y recurres a la urgencia:

¡olvida encontrar clemencia

pues sólo perdona el cura!

Jócamo, 27. V. 2024

NOTA: Mi hijo David, que es médico, estaba hablando solo:

- ¿Qué te pasa?

- Se me partió la llave de la puerta y quedó dentro de la cerradura.

- Pues llama al cerrajero.

- Ya lo hice; vino rápido y con un par de pincitas y un punzón resolvió el problema ¡en 5 minutos!

- ¿Y?

- ¡Me cobró 96 euros! Lo que me parece exagerado. Eso es lo que cobra un médico especialista, después de estudiar una carrera de 6 años, 1 o 2 más preparando el MIR y, si lo aprueba, afrontar 4 años más de especialidad, chupándose media docena de guardias de 24 horas, para poder sumar lo que le cuesta comer y pagar un apartamento de una habitación ¡es increíble!

- Tranquilízate, que yo te lo explico: es la ley de la oferta y la demanda; eso es así porque hay más médicos que cerrajeros; cambia de oficio.

- ¡Por amor de dios, eso es un reduccionismo absurdo, cómo me puedes decir eso siendo catedrático de universidad! Dime al menos que tengo razón. No se entiende como todavía haya gente que se matricule en una carrera universitaria para sufrir semejante humillación, si es que antes no va directamente a engrosar el paro. No exige similar preparación ni supone la misma responsabilidad obtener una muestra de médula espinal o poner una inyección en un ojo, que hurgar con unas pinzas y un punzón la cerradura de una puerta.

- Ya ves, en eso tienes toda la razón... Vamos a dejarlo, quizás obedece a que vivimos en una sociedad irracional, en la que se piensa más en ser estudiante que trabajador. No terminamos de aceptar que un título universitario en la actualidad ayuda, pero no resuelve el futuro laboral. ¿Estudias o trabajas?, se decía en otros tiempos. Pues eso, una cosa no implica ni excluye la otra. Esta conversación se alarga mucho y resuelve poco. Continuamos.

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