En la pequeña tienda de Carmen y Pedro, en el barrio de La Laguna (Los Llanos de Aridane, La Palma), apenas transcurren clientes este lunes. En la esquina, la Guardia Civil ha restringido el paso ante el avance de la lengua de lava y solo permite a los agricultores avanzar unos metros en coche para regar sus plataneras. Muchos temen que la colada, ese muro de rocas incandescentes a mil grados, se acerque más de la cuenta al vecindario. Tanto, que arrase con todo lo que encuentre, como hizo en Todoque.