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De cero a cien: resurrección y celebración del Centenario

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En este momento, que marca el ecuador del mandato de esta Presidencia (dos años de cuatro) y el ecuador de las celebraciones del centenario de nuestra institución, es un buen momento para hacer balance y valorar la situación a la que hemos logrado llegar. Tras siete años de desaparición de la actividad pública, el Círculo de Bellas Artes de Tenerife ha resucitado, recuperando su papel como referente cultural en Canarias y proyectándose hacia nuevos públicos y contextos.

La importancia de este retorno se subraya con la distinción histórica que el Círculo ostenta: la Medalla de Oro de la Ciudad de Santa Cruz de Tenerife, concedida hace varias décadas en reconocimiento a su contribución cultural, educativa y social. Esta medalla simboliza el papel que la institución ha desempeñado durante generaciones como plataforma de pensamiento crítico, encuentro ciudadano y promoción de las artes, y además nos recuerda que el Círculo forma parte del patrimonio intangible de la ciudad.

Situación inicial y primeros pasos

Partíamos de una situación extremadamente complicada: la sede estaba en obras y sin licencia de apertura, existían deudas y préstamos pendientes, y la credibilidad institucional estaba debilitada, además de una desconexión evidente con la ciudadanía. Durante el primer año nos concentramos casi por completo en el saneamiento económico y la reconstrucción de relaciones con administraciones públicas y patrocinadores, esforzándonos en transmitir un mensaje claro de intenciones y programa, alejándonos de inercias pasadas.

No buscábamos ser una institución parasitaria, dependiente únicamente de los recursos públicos: queríamos compartir nuestro proyecto, nuestros contenidos y nuestras ideas, mostrando que éramos generadores de programación propia, con impacto real en la ciudadanía, para que las administraciones decidieran, con libertad y criterio, si deseaban apoyarnos. Este cambio de perspectiva puso el enfoque en el servicio a la sociedad, no en solicitudes económicas, y nos permitió ganarnos la confianza de nuestros interlocutores a través del rigor, la transparencia y el respeto absoluto a los recursos públicos.

Ese proceso respondía a los tres pilares del programa con el que concurrimos a las elecciones y que obtuvo la confianza de los socios: recuperar los valores fundacionales y redefinir la asociación, profesionalizarla y abrirla porque…

- Recuperar los valores fundacionales y redefinir su papel en la sociedad contemporánea significaban revisar la misión, ponerla al servicio de la ciudadanía y garantizar que ningún proyecto respondiera a intereses particulares, huyendo de inercias pasadas o favoritismos internos.

-Profesionalizarla implicaba dotar a la institución de gestión económica rigurosa, planificación estratégica y transparencia.

-Abrirla suponía atraer nuevos públicos, disciplinas, voces y alianzas, convirtiéndola en una institución permeable, diversa y viva.

Para asegurar que la programación no reflejara gustos parciales, confiamos la dirección curatorial del centenario a un profesional externo de reconocido prestigio internacional y más de cuarenta años de trayectoria: Octavio Zaya, poniendo la cultura hecha en Canarias y los artistas y agentes del ecosistema cultural local en el centro, asegurando que cada proyecto aporte valor real a la ciudadanía.

Un Círculo a pie de calle

Uno de los logros más visibles ha sido la creación de un espacio expositivo a pie de vía en la calle del Castillo (La ventana), acercando el arte a quienes transitan diariamente por el centro de la ciudad. En muy poco tiempo se ha convertido en un punto de referencia cultural.

Ha sido intervenido por artistas de altísimo nivel como los Premios Canarias de Bellas Artes Fernando Álamo y Gonzalo González, por creadores consolidados como Luis Palmero y José Herrera, por artistas jóvenes como Cristina Maya y de media carrera como Laura Mesa.

El proyecto Nudos y enredos, actualmente en desarrollo y mostrando la tercera fase de cinco, propone -desde la mirada curatorial de Octavio Zaya- una reflexión sobre las tramas invisibles que conectan generaciones, lenguajes y contextos culturales.

Se suman apuestas individuales de Idaira del Castillo, Estefanía B. Flores, Cristóbal Tabares y Juan Carlos Batista, cuyas propuestas ocupan el espacio de forma magistral y aportan a la ciudad nuevas maneras de presentar y experimentar el arte.

Las acciones performativas de M. Lohrum han atraído a un público participativo, ampliando los modos de relación entre obra y espectador. No desvelamos lo que viene, porque el factor sorpresa forma parte del proyecto y su efecto experiencial es fundamental.

Generar, no parasitar

No aspiramos a ser una institución parásita de lo público ni un mero contenedor de proyectos ajenos. Generamos proyectos propios con identidad y visión, y colaboramos con instituciones y organizaciones que comparten nuestros valores de rigor, servicio y compromiso cultural.

Nuestros espacios están abiertos a actividades externas que contribuyan a la sostenibilidad económica de la entidad. La Sala 4, la biblioteca y, en un futuro próximo, el espacio escénico en renovación -con capacidad para 150 butacas, escenario escalable y butacas móviles que permiten configurarlo según las necesidades- podrán albergar presentaciones, congresos, encuentros y propuestas diversas.

Retos y próximos objetivos

Ahora, una vez alcanzada velocidad de crucero, nos queda por consolidar los siguientes retos:

-Activar plenamente a los socios, fomentando su implicación, participación y sentido de pertenencia, para que contribuyan de manera efectiva al proyecto.

-Consolidar la programación estable de actividades en artes escénicas, música, literatura, pensamiento y nuevos lenguajes híbridos, asegurando que cada disciplina dialogue con la creación contemporánea y ofrezca experiencias culturales de calidad.

-Fomentar relaciones con universidades y centros de investigación, desarrollando proyectos de investigación y de impacto social que aborden sostenibilidad, responsabilidad social, innovación y temas de relevancia ciudadana.

-Fortalecer lazos con otras entidades de prestigio locales, regionales, nacionales e internacionales, generando redes de colaboración que multipliquen oportunidades y proyección para artistas y públicos.

-Cerrar acuerdos con nuevos patrocinadores y empresas emblemáticas de Canarias, asegurando relaciones de beneficio mutuo y sostenibilidad económica del Círculo.

-Renovar la confianza de la asamblea de socios, fomentando transparencia, participación y apertura a debates internos sobre cuestiones de interés general que enriquezcan la gobernanza de la institución.

Además, hacemos lo que decimos, incluso cuando esta postura resulta incómoda: rechazamos proyectos que no alcanzan los estándares de calidad que nos imponemos, priorizando la excelencia y coherencia de nuestro programa. Esta actitud, que a veces incomoda a quienes no comparten nuestra búsqueda de altos estándares, fortalece nuestra credibilidad y nos da la convicción y la fuerza necesarias para afrontar los retos descritos.

Apoyo institucional y patrocinios

Nada de esto habría sido posible sin la colaboración activa de las administraciones públicas. Las obras de adecuación del edificio se han hecho realidad gracias a la contribución principal del Cabildo de Tenerife, el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife y el Gobierno de Canarias, que también han apoyado económicamente en la celebración del Centenario.

Destaca especialmente el patrocinio del Centenario por la Fundación CajaCanarias, una entidad con un compromiso sostenido con la cultura, la educación y la sociedad canaria. Su colaboración demuestra cómo la inversión privada en cultura fortalece la identidad regional, proyecta el talento local y asegura sostenibilidad. La Fundación CajaCanarias sigue apostando por nuestro proyecto en la temporada 2026-27, y se atisba una relación sólida y fructífera que consolidará beneficios para ambas entidades.

Encuentro del ecosistema y convocatorias

Organizaremos el Encuentro del Ecosistema de la Cultura en Canarias, un espacio de diálogo entre artistas, gestores, instituciones públicas y privadas, universidades, asociaciones y ciudadanía.

Para la próxima temporada, lanzaremos dos convocatorias públicas de proyectos, una regional y otra internacional, destinadas a impulsar la creación y posicionar a Canarias en un contexto global.

Comunidad, proyección y futuro

El centenario no es un punto final, sino un comienzo. Este año también seremos anfitriones del I Encuentro de Círculos de Bellas Artes de España, con la participación del Círculo de Bellas Artes de Madrid y del Círculo de Bellas Artes de Palma, creando un triángulo de colaboración que abrirá nuevas oportunidades de intercambio, coproducción y circulación de proyectos.

El verdadero corazón del Círculo es su comunidad. Un socio activo participa, propone, debate, difunde y fortalece la institución con su presencia, aportando red, credibilidad y continuidad.

Nada de lo conseguido ha sido fácil. Pero siempre hemos actuado con un único criterio: el interés general de la institución y de sus socios. Esa vocación de servicio nos ha permitido pasar de cero a cien en tan poco tiempo.

Hoy el Círculo vuelve a ser un espacio vivo, diverso y en constante movimiento.

Agradecimientos

Quiero expresar aquí mi más sincero agradecimiento a todos los que han hecho posible este renacer del Círculo. A nuestro comisario Octavio Zaya, por poner su experiencia y profesionalidad al servicio de este proyecto y garantizar una línea curatorial de rigor; a los medios de comunicación, que han amplificado nuestra voz y permitido que este proyecto llegue a la ciudadanía; a los Círculos de Bellas Artes de Madrid y de Palma, por acoger con generosidad nuestra propuesta de tejer una red de colaboración que enriquece a todos; al público recuperado y a los nuevos públicos que se acercan diariamente a nuestra sede y nos siguen a través de las redes; al sector cultural, por el apoyo y la confianza que nos muestran artistas, a agentes y gestores que comparten nuestro compromiso; a las administraciones públicas y patrocinadores privados, especialmente la Fundación CajaCanarias, por su confianza y apoyo continuado; a los artistas y al personal de apoyo, que hacen realidad cada proyecto con su talento y dedicación, y a los miembros de la Junta Directiva, que aportan su experiencia profesional y personal al servicio de la entidad, especialmente aquellos que han apoyado incondicionalmente el proyecto desde sus inicios, así como quienes generan debates constructivos que enriquecen nuestro camino.

Un agradecimiento muy especial a los socios que atendieron la llamada a la acción y dieron un paso al frente, contribuyendo con sus ideas, experiencias y energías al fortalecimiento del Círculo, así como a quienes, con toda seguridad, se irán incorporando activamente, porque su participación es el verdadero motor que da sentido y continuidad a nuestra institución.

Gracias a todos ustedes, el Círculo late más fuerte que nunca y se proyecta hacia un futuro lleno de oportunidades, cultura y comunidad.