El acusado de matar al hermano de su expareja en Tenerife niega los hechos y cuestiona el relato de las acusaciones
El hombre acusado de matar al hermano de su expareja y de intentar acabar con la vida de ella se ha declarado inocente en la primera sesión del juicio con jurado que se celebra en la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife. La Fiscalía solicita para él un total de 44 años de prisión por dos delitos de amenazas, lesiones y asesinato.
La defensa sostiene que durante el juicio aparecerán contradicciones sobre el lugar en el que ocurrieron los hechos, las circunstancias de la muerte y el arma utilizada. También plantea que, en caso de que sea declarado culpable, se tenga en cuenta que aquel día habría consumido alcohol y drogas.
Las acusaciones mantienen, sin embargo, que el procesado actuó de manera consciente y con intención de acabar con la vida del hermano de su expareja. Consideran además que concurren las circunstancias agravantes de reincidencia y parentesco y que el asesinato se produjo con alevosía.
Una relación marcada por los celos y el control
Los hechos se remontan al 27 de noviembre de 2022, en Fonsalía, en el municipio tinerfeño de Guía de Isora. Según el relato de la Fiscalía, el acusado había mantenido durante unos dos años una relación sentimental con la mujer, a la que había conocido por teléfono cuando ella residía en la Península.
La acusación sostiene que, después de trasladarse ambos a Tenerife, el hombre ejerció un fuerte control sobre ella. Según este relato, no permitía que saliera sola, se oponía a que trabajara y llegó a protagonizar episodios violentos motivados por los celos.
En una ocasión, mientras ambos viajaban en una guagua, habría sacado una navaja de las que utilizaba en su trabajo como peluquero y le habría advertido de que habría sangre si levantaba la cabeza. El hermano de la mujer viajaba con ellos, aunque no fue consciente de lo que estaba ocurriendo hasta que ella se lo contó posteriormente.
Con el tiempo, el hermano comenzó a preocuparse por la situación y llegó a recomendarle que abandonara la relación porque consideraba que el acusado era peligroso.
El refugio en el garaje y el ataque
La situación desembocó, según la acusación, en un enfrentamiento entre los dos hombres. Después de aquello, la mujer decidió marcharse junto a su hermano y ambos se instalaron en un garaje que utilizaban como vivienda.
Allí, según la Fiscalía, el acusado acudió el 27 de noviembre armado con un cuchillo de unos 20 centímetros. Habría accedido al interior a través de una ventana y atacado a su expareja.
La mujer sufrió varias lesiones que tardaron 180 días en curar. Dos cicatrices permanecen todavía y, según la acusación, presenta además secuelas compatibles con un trastorno de estrés postraumático: recuerdos angustiosos, alteraciones del sueño, hipervigilancia y malestar psicológico, entre otros síntomas.
Durante el ataque, el hermano habría salido del garaje para pedir ayuda. Es entonces cuando, según el relato de las acusaciones, el procesado lo alcanzó en el exterior y acabó con su vida utilizando el mismo cuchillo.
Posteriormente habría huido a Gran Canaria. Regresó a Tenerife días después y fue detenido el 1 de diciembre de 2022 en una parada de guaguas. Desde entonces permanece en prisión provisional.
La batalla sobre su estado mental
Uno de los principales puntos de controversia del juicio será determinar hasta qué punto el acusado podía comprender y controlar sus actos.
Las acusaciones se apoyan en un informe pericial que recoge la existencia de determinados problemas psíquicos, entre ellos paranoia y esquizofrenia, pero que no concluye que padezca una enfermedad mental capaz de anular su capacidad para distinguir entre lo lícito y lo ilícito.
El estudio también describe determinados rasgos de su personalidad, como una supuesta falta de empatía, la tendencia a responsabilizar a terceros de lo ocurrido y a considerarse víctima de las circunstancias.
La defensa pretende, por su parte, que se valore el posible consumo de alcohol y drogas durante el día de los hechos como una circunstancia que pudiera afectar a su responsabilidad penal.
Las pruebas que se pondrán sobre la mesa
El juicio, que está previsto que se prolongue durante ocho jornadas, contará con la declaración de alrededor de medio centenar de testigos, entre vecinos, familiares, agentes de la Guardia Civil y peritos.
La Fiscalía ha adelantado además que se mostrará al jurado una grabación realizada por una vecina en la que, según sostiene, se observa al acusado salir del garaje donde vivían su expareja y el hermano de esta.
También se analizarán las lesiones de la mujer y su correspondencia con el arma que supuestamente se utilizó en el ataque.
Otra de las pruebas anunciadas será una llamada al propietario del local para determinar si el acusado y las víctimas se encontraban allí. Para el Ministerio Público, esta comunicación podría contribuir a acreditar que la actuación fue planificada.
Una víctima que declarará por videoconferencia
La mujer está previsto que declare durante la segunda jornada del juicio mediante videoconferencia desde Ceuta. No ha querido desplazarse a Tenerife debido a las secuelas psicológicas que todavía arrastra desde el ataque.
Su testimonio será una de las piezas centrales de la vista, junto al de los vecinos que pudieron escuchar o presenciar parte de lo sucedido y el de los agentes que participaron en la investigación y posterior detención del acusado.
El procesado, que hasta ahora no había prestado declaración, está previsto que intervenga en último lugar.
La Fiscalía solicita para él 4 años de prisión por los dos delitos de amenazas, 15 años por las lesiones causadas a su expareja y 25 años por el asesinato de su hermano. Además, reclama indemnizaciones de 20.000, 25.000 y 200.000 euros, respectivamente.
La acusación particular considera que los hechos podrían ser constitutivos de un delito castigado con prisión permanente revisable, mientras que la defensa tratará de cuestionar durante las próximas jornadas algunos de los elementos esenciales del relato acusatorio.
0