''El Gobierno canario me ha abandonado a mi suerte''

La maraña burocrática del Gobierno de Canarias ha impedido a Cristina Araya, una técnica en operaciones de cultivos acuícolas natural de Fuerteventura, recibir, tres meses después de la fecha estipulada, los fondos del programa Leonardo da Vinci de la UE, destinado a estancias formativas en otros países comunitarios.

Cristina suscribió un contrato con la Viceconsejería de Pesca del Ejecutivo regional en virtud del mencionado programa para desarrollar un proyecto de seis meses en la Bretaña francesa en una importante empresa del sector de la acuicultura.

La cuantía de la beca de la que es acreedora ronda los 4.000 euros, de los que el 80% se debía abonar en un plazo inferior a los 45 días naturales desde la entrada en vigor del contrato, que se rubricó el 20 de diciembre de 2010.

Sin embargo, casi tres meses después de que finalizara la fecha tope que marca el documento, Cristina aún no ha recibido ni un solo euro del programa europeo.

Su solicitud se ha encasquillado en la administración canaria y el Instituto Politécnico de Formación Profesional Marítimo-Pesquero de Lanzarote, el centro que ha tramitado la beca, se ha visto obligado a abonar extraoficialmente un anticipo para que Cristina pudiera continuar el proyecto.

“Pensé en abortar el programa, los ahorros se me habían acabado y me mantenía con el apoyo de la familia. Me he sentido abandonada a mi suerte en un país extranjero gracias al Gobierno de Canarias”, explica Cristina, a quien la empresa con sede en Lilia le ha ofrecido continuar trabajando con ellos una vez concluya su periodo de prácticas, que comenzó en enero y finalizará en junio.

Desde la Viceconsejería de Pesca culpan del retraso al “importante volumen” de trámites administrativos, aunque aseguran que la orden de pago se efectuará en los próximos días. El Instituto de Pesca de Lanzarote tiene constancia de que el dinero de la UE llegó a mediados de febrero al Gobierno de Canarias a través del Ministerio de Educación del Ejecutivo central, que actúa de enlace entre las dos instituciones.

“El Gobierno canario no encontraba la vía para hacer llegar a la alumna el dinero, y ha tenido que abrir una cuenta a través de la Consejería de Hacienda para poder darle salida”, señala una representante de la Escuela de Pesca, que prevé que las diligencias demoren el cobro, por lo menos, un mes más.

“Pasa en todos los ámbitos y en todos los sectores, la tramitación de una beca no es sencilla. El consejero está firmando a cuatro manos”, apuntan fuentes del área de Agricultura, Ganadería, Pesca y Medio Ambiente.

''Meses de tensión''

Cristina batalló por la concesión de la beca durante dos años, hasta que, a raíz de una visita preparatoria a Grecia de una representación de la Escuela de Pesca de Lanzarote, se abrió la posibilidad de optar al programa Leonardo da Vinci, convirtiéndose en la primera alumna de este centro que se beneficiaba de una ayuda comunitaria de esta índole.

“No me arrepiento de haber venido, pero si me hubieran dicho que tendría que pasar por estas penurias cuando llegara aquí, probablemente no me hubiera subido a ese avión”, reconoce la majorera, que considera que está pagando los platos rotos del ''carácter experimental“ del proyecto.

“Llevo varios meses con la tensión de no saber si tendré para pagar la casa porque no me dan una beca que me corresponde. Es bastante difícil verse en otro país colgada por un Gobierno que no hace más que publicitar ayudas a estudiantes y que quiere preparar gente y luego te da la espalda”, lamenta.

El caso de Cristina no es el único. Otros tres alumnos del centro también han sido acreedores del programa con posterioridad y aún no han visto ingresado en sus cuentas el importe de la beca.

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