Parado el desahucio previsto este lunes en Guanarteme a una mujer de 98 años y su hijo con discapacidad
Margarita y Enrique, cuyo desahucio estaba previsto para este lunes en la calle Perú de Las Palmas de Gran Canaria, respiran un poco más tranquilos desde que conocieron la resolución judicial que paraliza temporalmente el lanzamiento y que les otorga más tiempo para encontrar una alternativa habitacional adaptada y sin barreras arquitectónicas para sus inquilinos: Margarita, de 98 años y su hijo Enrique, que tiene una discapacidad del 66%.
Han vivido durante años la angustia de verse en la calle, se preguntaban dónde dejarían sus pertenencias y también qué se hace después de un desalojo violento de la casa donde se ha vivido 20 años.
Tras la presión vecinal colectiva y después de que el asunto trascendiera a los medios de comunicación, el desahucio previsto para este lunes 16 se paraliza y se acepta y tramita el expediente de situación de vulnerabilidad conforme al artículo 441.5 Ley de Enjuiciamiento Civil. “Es una noticia que nos alegra profundamente: una vecina de 98 años y su hijo con movilidad reducida podrán seguir, al menos por ahora, en el hogar donde han vivido durante más de dos décadas”, expresan desde la plataforma Derecho al Techo, que ha seguido de cerca el caso de esta familia.
Pero, desde el colectivo también advierten: “Sabemos que es difícil que una familia con estas necesidades específicas, encuentre una vivienda adaptada, accesible y sin barreras, una alternativa digna. La angustia continúa, y la amenaza del desahucio sigue pendiendo sobre sus cabezas”.
Uno de los hijos de Margarita, Esteban, explica a este periódico que fueron víctimas de una estafa inmobiliaria en el año 2011, después de que el marido de Margarita permutara la casa en la que vivían por tres viviendas en otra calle. La casa familiar fue demolida y la compensación económica nunca llegó después de que la constructora entrara en concurso de acreedores y el edificio se lo quedase el banco. Ese acuerdo incluía el pago del alquiler del que Margarita del que ella viene haciendose cargo desde entonces “y no nos entregaron tres viviendas que tenían que habernos entregado”, añade Estaban.
“Y ella vive de alquiler desde que se inició la permuta, ya son 20 años”. Desde 2023 el propietario del inmueble ha decidido no mantener a la familia en régimen de alquiler, mientras ellos siguen buscando una alternativa adaptada a todas las circunstancias de su vida.
La familia
Margarita atiende a este periódico sin despertar al gato que duerme en un extremo del sofá y nos habla de sus cuatro hijos. “Tenía una hija, pero se murió hace años”, cuenta porque aunque no oye bien habla perfectamente, incluso de las cosas más dolorosas de la vida. “Y mi otro hijo, Enrique, hay que ayudarle hasta a ponerse los calcetines”.
El tercer hijo, Esteban, está sentado al otro extremo del sofá e insiste en que les bastaría con que ellos pudieran tener tiempo y posibilidades reales de encontrar una vivienda adaptada “donde haya ascensor y no haya barreras”.
Cuando este periódico preguntó a Margarita el viernes sobre lo que le gustaría que pasara el lunes, fue clara: “Que me quede aquí o pues tener, aunque sea dos habitaciones, porque tengo a mi nieto también, que no tiene ni padre, ni madre, ni tiene trabajo ”.