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Cuatro hoteles derribados con polémicas modificaciones urbanísticas en Santander: de la tragedia del Bahía a la demolición del Hotel París

El Hotel París ya parcialmente demolido.

Olga Agüero

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Primero se derrumbó el Hotel Bahía, más tarde derribaron el Hotel Sardinero y el Hotel Hoyuela, y ahora le toca el turno al París, el último clásico de la ciudad. El fatal destino de todos ellos tienen un mismo hilo: su propietario, el Grupo Armando Álvarez. Un grupo de 18 empresas con intereses en el sector de la madera, embalaje, logística, energía y hoteles. De hecho es dueño -a través de la sociedad Grupo Sardinero- de los cuatro hoteles emblemáticos de la ciudad que se derrumbaron o fueron derribados y reconstruidos desde cero. Una pérdida de patrimonio arquitectónico vinculada al mismo apellido.

El último de la cadena ha sido el Hotel París, el último superviviente de la época dorada de veraneos en El Sardinero, que lleva cerrado casi una década. Un establecimiento de temporada que abría en el esplendor de la primavera y cerraba a principios de septiembre, con el aliento de los últimos días de verano del norte. Ubicado precisamente desde 1875 en la avenida de los Hoteles donde ya estaba huérfano de la estética clásica del resto de establecimientos que dieron nombre al paseo. El anteúltimo en desaparecer fue su casi gemelo Hotel Roma que se convirtió en pisos.

El último verano del Hotel París fue el de 2016. La familia propietaria, heredereros de Felipa Breva, renunciaron a seguir gestionándolo y la propiedad acabó por pasar al Grupo Armando Álvarez. Nunca hasta entonces había faltado a su cita estival, únicamente en el verano de 1936 cuando se convirtió en un improvisado hospital para heridos de guerra. El nuevo París resurgirá en dos años, después de una inversión de 20 millones de euros del Grupo Sardinero.

Boceto de la unión de los hoteles Hoyuela y el nuevo París incluidos en la propuesta de modificación urbanística del Grupo Sardinero.

El Ayuntamiento anunció hace tres meses su reconstrucción, pero dentro de ese término estaba implícita la demolición. La piqueta ya ha empezado a derribar el viejo hotel, entre la crítica y la nostalgia de los ciudadanos que ven cómo desaparece un edificio de hace 150 años en un Santander con escaso patrimonio histórico urbano. En su lugar, se construirá una copia. Otro edificio que tendrá que ser idéntico en su aspecto exterior al que está desapareciendo, según figura en el proyecto de obra aprobado por el Ayuntamiento de Santander. Además, la idea es enhebrar el París -que será un hotel de cuatro estrellas que abrirá todo el año- con su vecino el Hoyuela a través de una pasarela “ligera y diáfana en planta baja”.

Se rebajó el nivel de protección

Para poder derribar este hotel ha habido que esquivar el Plan de protección y conservación de El Sardinero de 1986. Una iniciativa que empezó a tramitarse hace siete años cuando en 2019 El Sardinero. S.A./Armando Álvarez solicitó unas modificaciones urbanísticas para poder “rehabilitar” el Hotel París, reformar el Hoyuela, construir una pasarela entre esos dos hoteles y recuperar los bajos del Casino, que también son propiedad de esta sociedad. “Esta propiedad está dispuesta a acometer una fuerte inversión, enteramente privada, para regenerar los tres edificios”, argumentaba la propuesta.

Concretamente planteaba una modificación puntual del Plan Especial de Protección sobre el conjunto histórico artístico de El Sardinero para “posibilitar la renovación” de los edificios que delimitan el espacio público común entre la plaza de Italia y la alameda de Cacho. En ese documento, que tiene el visto bueno de la Dirección General de Patrimonio del Gobierno de Cantabria, dice textualmente sobre el Hotel París que se prevé “la conservación de las fachadas y por tanto de su imagen externa, que forma parte del paisaje urbano tradicional del Sardinero”.

El Ayuntamiento dio el visto bueno en 2020 con la firma del entonces concejal de Urbanismo, Javier Ceruti. También con la condición de que se mantuviesen las fachadas. El Hotel París tenía un nivel de protección 'integral' que se rebajó a' 'estructural' “para permitir la reestructuración general del interior del edificio”, en concreto “el vaciado y el recalce del muro”, precisa el informe técnico municipal.

La realidad es que hubo que modificar su 'ficha urbanística' para poder reconstruirlo. La misma operación que se hizo años antes con el Hotel Sardinero, de los mismos dueños.

El entonces concejal de Unidas por Santander, Miguel Saro, votó en contra de la modificación del Plan Especial de Proyección del Conjunto Histórico del Sardinero en el Pleno municipal. “Podemos encontrarnos que económicamente no sea justificable una actuación que garantice el mantenimiento completo de la estructura de un edificio que tiene valor en sí mismo”, anticipó.

El año pasado, en 2025, se empezó a tramitar la autorización para iniciar las obras. Un informe del servicio de arquitectura municipal, fechado en mayo, justifica que “la pretendida demolición de las fachadas” contemplada en el Proyecto de Ejecución tiene consideración “de obras de reconstrucción”. Y en noviembre el Pleno del Ayuntamiento de Santander -en un acuerdo publicado en el BOC el 12 de noviembre- aprueba las obras de “reconstrucción de carácter no preferente”.

En este acuerdo ya se advierte de la demolición. Pero se estima -textualmente- que la rehabilitación “no compromete ni vulnera el objetivo de la protección” ya que se van a “reponer” las fachadas exteriores “sin alterar la volumetría ni la morfología general, manteniendo y reproduciendo una imagen fiel a la situación original en su aspecto exterior”. “Salvo el posible rasgado de los huecos en planta baja”, añade.

Cuatro hoteles, cuatro derribos, el mismo propietario

La historia del derribo del Hotel París encadena un modo de proceder repetido en casos anteriores. Los propietarios de cuatro hoteles emblemáticos de Santander siempre han optado por forzar modificaciones urbanísticas para conseguir tirar los edificios y construir de nuevo, generalmente incluso con más volumetría, los establecimientos.

El 27 de enero de 1992 es una fecha grabada en la memoria trágica de Santander. Ese día se derrumbó el Hotel Bahía que estaba en obras y fallecieron seis trabajadores. Sucedió en la misma calle, justo al lado del mismo portal donde se inició el incendio que devoró el centro histórico de la ciudad en 1941.

Era un lunes, a primera hora de la mañana. Durante cinco días y cinco noches se buscó entre los escombros a los muertos. Cuatro años después la justicia declaró culpables de imprudencia temeraria al propietario, Armando Álvarez, condenado a un año de prisión, y al aparejador Antonio Gómez Peña con una pena de ocho meses de cárcel.

Siete años después de la tragedia se inauguró el actual hotel entre protestas y críticas por su aspecto. El Ayuntamiento aprobó un nuevo proyecto con una torre de casi 70 metros de altura que se tuvo que rebajar ante la avalancha de reacciones en contra y tras recibir casi un centenar de alegaciones. El Hotel Bahía que emergió de aquella tragedia no respetó el original.

Sanciones urbanísticas

También se derribó el Hotel Sardinero y se reconstruyó con polémica hasta el punto de que el día que se inauguró el edificio algunas zonas estaban precintadas por la autoridad municipal. El Ayuntamiento anunció sanciones urbanísticas porque las obras no se ajustaban al proyecto. El ático tenía más altura y volumen y la planta sótano no era un garaje, sino más salones. Aún así, se le concedió licencia de apertura y de primera ocupación. El ático y los salones se mantienen intactos y el hotel pasó de tener tres a cuatro estrellas.

Antiguo Hotel Sardinero.

Otro de los hoteles del grupo, el Hoyuela, también padeció una conflictiva reforma. El antiguo hotel se derribó por completo y en su lugar se construyó uno nuevo que se excedió en volumen. En 1997, el Tribunal Superior de Justicia de Cantabria ordenó su derribo porque consideró ilegales las licencias municipales. La sentencia estimaba que no solo no debió tirarse -porque así lo prohibía el Conjunto Histórico al que pertenecía- sino que se autorizó su reconstrucción alterando la edificabilidad de la finca. Casi tres décadas después sigue en pie. Ahora también se está reformando su interior para conectarse al futuro nuevo hotel que se erigirá sobre las cenizas del Hotel París.

Se suma así a la lista de cuatro hoteles emblemáticos que fueron derribados y de los que solo queda el nombre: Bahía, Sardinero, Hoyuela y París.

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