Qué ha pasado con el expríncipe Andrés y qué puede ocurrir ahora para la monarquía británica y el Gobierno de Starmer
El arresto de Andrés Mountbatten-Windsor el día de su 66 cumpleaños no tiene equivalente en la historia moderna del Reino Unido. El alcance de sus repercusiones es difícil de prever.
El precedente citado de una detención de un miembro de este nivel de la familia real de 1647 y difícilmente comparable por la época y las circunstancias. En pleno conflicto civil, el rey Carlos I de Inglaterra se rindió ante las fuerzas escocesas y los parlamentarios en Westminster lo retuvieron como prisionero de guerra hasta que, dos años después, lo condenaron por traición y lo ejecutaron.
Las consecuencias ahora para la monarquía e incluso para el Gobierno de Keir Starmer no serán tan dramáticas, pero pueden llevar a una crisis constitucional. Entre la incertidumbre, estas son algunas preguntas clave sobre lo que sabemos y lo que no sabemos.
¿De qué se acusa al expríncipe?
De momento, formalmente, de nada. Está siendo investigado por la policía por “mala conducta en cargo público”, pero no hay un pliego de acusación contra él. Después de unas 11 horas de detención el jueves en una comisaría a unos 60 kilómetros de su mansión en Sandringham, en Norfolk, al este de Inglaterra, fue puesto en libertad, pero sigue estando investigado.
El registro en Sandringham, donde se acaba de mudar, terminó el mismo jueves. En cambio, el registro de la que fue su residencia hasta este mes, en la finca del castillo de Windsor, continuó este viernes y está previsto que siga durante este fin de semana. Aunque no se le han impuesto condiciones como cuando se deja a un detenido en libertad bajo fianza, “el hombre de Norfolk” tiene que estar preparado para volver a ser interrogado o incluso llevado de nuevo a la comisaría.
¿Quién es el sesentón de Norfolk?
La policía del Valle del Támesis, la encargada de esta investigación por la región donde están las residencias del expríncipe, insiste en llamar a Mountbatten-Windsor en sus comunicados “un hombre sexagenario de Norfolk”, pese a que el propio rey Carlos III ha confirmado la investigación y están documentados con fotos los registros en las mansiones y la salida de comisaría de una persona que es reconocible como Andrés Mountbatten-Windsor.
La policía mantiene su práctica habitual, siguiendo su código ético y las recomendaciones parlamentarias, de no nombrar a un sospechoso de un delito “salvo en circunstancias excepcionales donde hay un objetivo legítimo policial para hacerlo”. El objetivo es proteger la privacidad de los afectados y evitar “el juicio en los medios”. En este caso, se trata más de ceremonia, considerando que el nombre y las circunstancias son públicas desde que la BBC reveló la detención este jueves sobre las 10:00 de la mañana, es decir, dos horas después de la llegada de los agentes a Sandringham.
¿Qué es “mala conducta en cargo público”?
El motivo de la investigación es este supuesto poco utilizado en la ley, que puede incluir acceso a información confidencial y abuso de poder. Como Mountbatten-Windsor fue enviado comercial entre 2001 y 2011 y hay muestras en los emails intercambiados con el equipo de Jeffrey Epstein sobre información a la que el entonces príncipe tuvo acceso en su puesto, se entiende que el núcleo de la investigación es ahora este caso, denunciado hace unos días ante la policía.
Pero la policía del Támesis no ha dado tantos detalles y, potencialmente, según el resultado de los registros, la investigación podría incluir más elementos, por ejemplo, las agresiones sexuales que Virginia Giuffre y al menos otra mujer denunciaron.
¿A qué puede ser condenado?
La sentencia máxima es cadena perpetua, pero no hay ejemplos actuales de condenas tan graves.
Entre los pocos casos que han sido juzgados con este tipo de delito, la mayoría en la última década han afectado a policías y funcionarios de prisiones, a menudo por utilizar su posición para mantener relaciones sexuales. También ha habido algún caso de personas en cargo público que han cobrado sobornos, pero no se encuentra ningún precedente reciente de político o funcionario tan relevante que haya sido procesado con este delito. En caso de “mala conducta en cargo público” hay que justificar con muchas pruebas una relación directa entre el comportamiento y el abuso del poder derivado del puesto, según dice la Fiscalía.
La máxima pena reciente con un cargo de este tipo fue de cinco años de cárcel para una funcionaria de prisiones, pero en ese caso también había otros cargos, como conspiración y lavado de dinero. Hay varios ejemplos de sentencias de menor duración.
¿Y las acusaciones de agresión sexual?
El principal caso contra el expríncipe fue la querella civil presentada en Nueva York en 2021 por Virginia Giuffre, que le acusó de violarla cuando ella tenía 17 años. El caso se cerró sin llegar a juzgar los hechos en 2022 con un acuerdo extrajudicial en el que el hijo de la reina Isabel II pagó una compensación a la mujer –más de 13 millones de euros, según la cifra citada por una parlamentaria de York este año, si bien la cantidad exacta es secreta–. Mountbatten-Windsor siempre negó las acusaciones. Según el Mail on Sunday, intentó que la policía británica investigara a Giuffre para intentar desacreditarla.
La mujer, estadounidense y que se fue a vivir a Australia, se suicidó en abril del año pasado, con 41 años. Su familia dijo que el “peso del abuso” se había vuelto “intolerable”. En octubre, se publicó un libro póstumo de memorias en el que Giuffre detalló su sufrimiento.
La policía británica investiga ahora la acusación contra Mountbatten-Windsor de otra mujer que aseguró haber sido trasladada al Reino Unido para tener relaciones sexuales con el hermano del actual rey en 2010, cuando ella era veinteañera.
La investigación sobre acusaciones de abuso sexual no ha dado frutos y parece, hasta ahora, separada de la que se refiere a las comunicaciones sobre asuntos oficiales con Epstein. Pero hay varias líneas de indagación relacionadas, incluida una a dos agentes de seguridad que, supuestamente, “miraron hacia otro lado” en los viajes de Mountbatten-Windsor a la isla de Epstein.
La cuñada de Virginia Giuffre definió este jueves en una entrevista el arresto del expríncipe como “el camino de miguitas que lleva al gran banquete”.
¿Esto desde cuándo se sabe?
Desde hace casi dos décadas hay denuncias y quejas por el comportamiento de Mountbatten-Windsor. En 2011, de hecho, el entonces príncipe dejó su puesto como enviado comercial por la polémica sobre su relación con Epstein, que ya había sido condenado por abuso y prostitución de menores. Desde entonces, Mountbatten-Windsor mintió sobre su supuesto distanciamiento con el multimillonario pederasta.
Otra de las cuestiones que pueden reabrirse estos días es hasta qué punto la policía investigó las denuncias sobre el hermano del rey en el pasado.
¿Qué puede pasarle a la familia real?
Carlos III se ha ofrecido a colaborar con la policía, que, según él, tiene su “total y sincero apoyo” en la investigación. El caso puede abrir “la caja de Pandora” sobre qué sabían y desde cuándo los miembros de la familia real sobre el comportamiento de Mountbatten-Windsor y qué hicieron para encubrirlo o denunciarlo. Una de las cuestiones es quién y cuánto pagó en el caso de Virginia Giuffre.
Las preguntas para el rey y su familia pueden venir de la policía, de la fiscalía, y también del Gobierno y la Cámara de los Comunes. El Ejecutivo de Keir Starmer se ha resistido hasta ahora a un debate en el Parlamento sobre el escándalo que afecta al hermano del rey, y ha dejado espacio a la monarquía para decidir, pero esto puede cambiar.
¿Y cómo le puede afectar a Starmer?
Este viernes no había ningún ministro de su Gobierno dando entrevistas en los matinales de la radio británica, en contra de la práctica habitual. El mensaje oficial es que “nadie está por encima de la ley”, pero el Ejecutivo está intentando decir lo menos posible de momento. Eso no significa que no le vaya a tocar responder preguntas.
El líder del Partido Verde, Zack Polanski, ya ha pedido una investigación parlamentaria con plenos poderes legales sobre el arresto y las acusaciones contra Mountbatten-Windsor porque “hay muchas preguntas por hacer”. El ascendente líder de la izquierda defiende, además, que el Reino Unido no debería ser una monarquía.
El otro asunto que puede afectar al Gobierno relacionado con los archivos de Epstein es que también está siendo investigado, aunque no haya sido detenido, Peter Mandelson, veterano laborista de los gobiernos de Tony Blair y Gordon Brown que Starmer recuperó en 2024 como embajador del Reino Unido en Washington. Mandelson fue despedido el pasado septiembre después de que se conociera que su relación con Epstein había durado más allá de lo que el británico había sugerido. Pero las cuestiones sobre el proceso para su nombramiento siguen pesando sobre Starmer.
En medio de esto, si hay una crisis constitucional, que en un caso extremo obligue a Carlos III a abdicar, Starmer tendrá que lidiar con un problema sustancial cuando ya lo tiene crudo entre su impopularidad, el declive económico y el ascenso de la extrema derecha.
¿Puede abdicar Carlos III?
El rey llegó al trono en septiembre de 2022, tras la muerte de su madre, la reina Isabel II, la más longeva de la corona británica. Se ha pasado la vida esperando y ha llegado como setentón al trono en circunstancias difíciles, incluido un tratamiento de cáncer. Es más impopular de lo que era su madre y de lo que es ahora su hijo Guillermo. Su esposa y reina, Camila, también es uno de los miembros menos apreciados de la familia real.
El 9 de marzo es el día de la Commonwealth y Republic, el principal grupo republicano del país, ya está preparando protestas. Republic denunció ante la policía la supuesta filtración de información confidencial a Epstein con las revelaciones de la BBC, y ahora espera recaudar más dinero y apoyo en su campaña contra la monarquía.
Andrew Lownie, historiador y biógrafo de Mountbatten-Windsor, sugería hace unos días en una conversación con periodistas de la asociación de la prensa extranjera en Londres que Carlos III tiene que “hacer limpieza” antes de ceder el trono a su hijo. “Guillermo ve claramente el daño, y no quiere ser el que tenga que recoger los pedazos”, dijo. “No quiere heredar ese problema, y es mucho más fácil para Carlos gestionar esto”.
La abdicación de Enrique VIII en 1936 es el único precedente para los Windsor, pero ceder el trono ya no es algo tan novedoso en las monarquías europeas.
En el Reino Unido, según el precedente de 1936, el rey tendría que hacer una declaración voluntaria y luego se votaría en el Parlamento una legislación que, como todas, tendría que firmar el propio monarca. Como en otras circunstancias, el rey sería automáticamente el siguiente en la ley de sucesión, que en este caso es Guillermo por ser el hijo mayor de Carlos III.
Andrés Mountbatten-Windsor, pese a no tener ya títulos, sigue siendo el octavo en la línea de sucesión, después de Guillermo, sus tres hijos, el príncipe Harry y sus dos hijos.
Una votación del Parlamento también podría eliminar al expríncipe de la línea de sucesión, y el Gobierno de Starmer sugirió este viernes que la impulsará. Fuentes gubernamentales dijeron a la BBC que se planteará la votación cuando termine la investigación.
Esa decisión también necesita el apoyo de la quincena de países de la Commonwealth que siguen teniendo al rey de Inglaterra como jefe de Estado, entre ellos, Canadá y Australia.
Ed Davey, el líder del Partido Liberaldemócrata, dijo este viernes que, aunque ahora la prioridad es dejar a la policía hacer su trabajo, la Cámara de los Comunes tiene que “considerar este asunto” y actuar para asegurarse de que el hermano de Carlos III “nunca pueda ser rey”. Es un gesto simbólico que apoya el 82% de los británicos, según una encuesta de YouGov recién publicada.
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