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REINO UNIDO

El arresto del hermano del rey Carlos III vuelve a poner en jaque a la monarquía británica

Andrés Mountbatten-Windsor y el rey Carlos III, en el funeral de la duquesa de Kent en la catedral de Westminster, en Londres, el 16 de septiembre de 2025.

María Ramírez

Oxford (Reino Unido) —
19 de febrero de 2026 21:31 h

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Horas después del arresto de su hermano, el rey Carlos III fue recibido con una mezcla de gritos, vítores y abucheos del público en la calle a su llegada a un acto oficial en Londres. La detención de Andrés Mountbatten-Windsor por su relación con Jeffrey Epstein mientras el antiguo príncipe tenía un cargo público es el último escándalo para la debilitada monarquía británica. 

El actual monarca siguió este jueves con su agenda pública, que incluyó recibir a la nueva embajadora española en Londres, Emma Aparici y asistir a la semana de la moda en Londres. Pero la situación era extraordinaria. El de su hermano es el primer arresto documentado a este nivel de un miembro de la familia real en casi cuatro siglos, desde que Carlos I fue detenido en 1647 en plena guerra civil (fue juzgado y ejecutado dos años después por resistirse a limitar su poder). Mountbatten-Windsor salió de comisaría unas once horas después de su arresto, y la policía confirmó que sigue estando investigado después del registro de sus residencias.

Carlos III ha dicho en un comunicado que “la ley debe seguir su curso” y ha insistido en que las autoridades tienen su “total y sincero respaldo” y cooperará con lo que necesiten. La familia real puede tener que rendir ahora cuentas y contestar preguntas sobre qué ha hecho para proteger los negocios y las relaciones del expríncipe en las últimas dos décadas. El supuesto envío de información confidencial de Mountbatten-Windsor a Epstein aprovechando su cargo público centra ahora la investigación policial en el Reino Unido, pero no es la única cuestión que puede afectar a la monarquía.

Agentes de policía patrullan la residencia de Andrew Mountbatten-Windsor en Sandringham, Inglaterra, este jueves.

El caso de Virginia Giuffre

Si bien el caso investigado por la policía ahora está centrado en la actuación del expríncipe Andrés como enviado comercial, la familia real se puede encontrar ante preguntas más difíciles sobre las acusaciones de agresiones sexuales.

Una de las preguntas es quién pagó y cuánto exactamente por el acuerdo extrajudicial para compensar a Virginia Giuffre, que presentó una demanda civil en 2021 por violación contra el entonces príncipe, a quien acusaba de agresión sexual cuando ella tenía 17 años, algo que Mountbatten-Windsor negó. El testimonio de la mujer fue clave para la investigación y la condena de Ghislaine Maxwell, la cómplice de Epstein.

Giuffre se suicidó en abril del año pasado. Su familia aseguró que “el peso del abuso” había sido “insoportable” para ella. En octubre, se publicó un libro de memorias póstumas donde Giuffre relata los abusos que sufrió. La familia de Giuffre dijo este jueves que sentía consuelo al conocer la noticia de la detención de Mountbatten-Windsor porque “nadie está por encima de la ley” y pidió a las supervivientes de los abusos de Epstein que recuerden a Virginia.

La relación de Mountbatten-Windsor con Epstein ya era polémica hace 14 años, cuando parlamentarios pidieron la dimisión del entonces príncipe de su puesto como enviado comercial, que tuvo entre 2001 y 2011, durante los gobiernos laboristas de Tony Blair y Gordon Brown, y, al final, del conservador David Cameron, que apoyó a Mountbatten-Windsor poco antes de su dimisión.

En 2010, según e-mails publicados este enero por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, el entonces príncipe supuestamente compartió información confidencial con Epstein que había conseguido a través de su puesto oficial. La policía sólo ha dicho que se trata de una investigación de “mala conducta” en un cargo público, pero el arresto ha pasado después de la publicación en la BBC de detalles de sus comunicaciones con Epstein y su equipo cuando era enviado comercial para el Reino Unido. Entre los ejemplos revelados por la radiotelevisión pública, hay mensajes en relación con un acuerdo entre el Royal Bank of Scotland y la empresa Aston Martin, contratos sobre la reconstrucción de Afganistán e informes sobre Vietnam, Singapur y China preparados para los viajes del enviado. 

Los e-mails fueron detectados por una oyente de la BBC que se puso a examinar los archivos públicos, encontró los intercambios y avisó a la redacción.

Más allá de su relación con Epstein, la mezcla de negocios privados del expríncipe con sus actividades públicas ya fue objeto de críticas y cuestionamiento sobre quién pagaba los viajes del miembro de la familia real. 

Pérdida de apoyo

Entretanto, la monarquía británica pierde apoyos, sobre todo entre los más jóvenes, que suelen ser indiferentes a la institución o tienen una opinión negativa.

Ningún miembro de la familia real es tan impopular como el expríncipe Andrés, sobre el que el 90% de los adultos en el Reino Unido tiene una opinión negativa. Pero el actual rey también tiene al menos un 30% de oposición, según los datos de la última encuesta de YouGov, de enero. Además, en otro sondeo de este mes, más de la mitad de los ciudadanos cree que la familia real no ha hecho lo suficiente para castigar al hermano del rey. 

El rey Carlos III junto a la consejera delegada del consejo de la moda británica, Laura Weir, y la diseñadora Stella McCartney en la semana de la moda de Londres, este jueves.

Desde que llegó al trono en 2022, Carlos III ha ido apartando a su hermano de las pocas funciones públicas que le quedaban. En otoño, le quitó todos los títulos salvo la designación de “príncipe”, pero acabó cediendo también en este caso ante las nuevas revelaciones del libro póstumo de Giuffre y más detalles en la prensa de la relación que el miembro de la familia real había seguido manteniendo con Epstein años después de supuestamente haber cortado el contacto.

Uno de los castigos para el hermano del rey fue echarle de la mansión en el castillo de Windsor donde vivía a costa del contribuyente. La decisión se anunció en octubre, pero hasta hace una semana el antiguo príncipe seguía viviendo en Windsor, como reveló un paseo en caballo. Este mes se mudó a su nueva mansión, en Sandringham, donde ha sido detenido el día en que cumplía 66 años. 

El arresto puede provocar de nuevo ganas de abrir también un debate en la Cámara de los Comunes, al que hasta ahora el Gobierno de Keir Starmer se ha resistido. El primer ministro laborista prefirió entonces que fuera el rey el que tomara una decisión sobre los castigos contra su hermano.

“Esto subraya el mal criterio de Keir Starmer al bloquear un debate en el Parlamento sobre las acciones contra Andrés Mountbatten-Windsor”, se quejaba el líder del partido nacionalista escocés, Stephen Flynn, este jueves. 

Starmer también ha tenido sus propios problemas por los archivos de Epstein, que muestran más relaciones de las reconocidas con Peter Mandelson, que tuvo que renunciar como embajador del Reino Unido en Washington en septiembre. Hace unos días, también dimitió el jefe de gabinete de Starmer por haber apoyado el nombramiento del veterano laborista y excomisario europeo.

Falta de arrepentimiento

Mountbatten-Windsor niega las acusaciones y hasta hace unos días parecía seguir con su vida de manera despreocupada, saludando a los viandantes desde su caballo. 

“Andrés es un narcisista total, y no ha mostrado ningún tipo de arrepentimiento por su comportamiento”, explicaba hace unos días Andrew Lownie, historiador y biógrafo del expríncipe, en un encuentro con periodistas de la asociación de la prensa extranjera en Londres. “Entrevisté a un miembro de su personal la semana pasada y no tiene ningún remordimiento… Lo que debería suceder, si la gente se lo toma en serio, es que se le pida testificar ante la Cámara de los Comunes”. 

Lownie ha escrito también sobre Sarah Ferguson, la exesposa de Mountbatten-Windsor y madre de sus hijas que mantuvo una extensa relación personal y comercial con Epstein. “Me temo que Fergie es bastante igual. Les encanta la atención. No muestra ningún tipo de contricción”, explicaba Lownie, que no creía que el antiguo príncipe fuera a pasar sus días en su mansión más apartada de Sandringham. “Se irá a Oriente Próximo y viajará en jet privado por el mundo igual que su viejo pariente, el rey Juan Carlos de España”, dijo. El peligro, según el historiador, es que Mountbatten-Windsor se mude a un país sin tratado de extradición con el Reino Unido. 

La actitud de Carlos III en los próximos días y meses puede ser clave para el futuro de la monarquía. “El problema de Andrés definirá su reinado”, dijo Lownie, que se describe como “monárquico”. “Tienen que hacer limpieza antes de que llegue Guillermo, que no quiere heredar este problema... Creo que la monarquía durará, pero su apoyo caerá”. 

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