Las claves de un fisioterapeuta para aliviar las agujetas: “El agua no va a reparar el músculo, pero sí mejora la circulación”
Probablemente las agujetas sean los dolores musculares que más mitos y falsas creencias asociadas tengan, a pesar de ser tan comunes tras ciertos entrenamientos intensos. ¿Por qué se producen? ¿Hay formas de aliviarlas? ¿Qué es mito y qué está científicamente probado?
“Rompamos un mito que popularmente se dice siempre: que las agujetas son cristalitos de ácido láctico que se almacenan. Esto a día de hoy ha quedado totalmente descartado. Tenemos agujetas porque tenemos microdaños en el músculo, producto de haberte pasado con el esfuerzo que has hecho en el ejercicio”, aclara el fisioterapeuta Toni Pérez, que divulga en la cuenta @fisioteduca.
“Al hacer un ejercicio al que tu cuerpo no está acostumbrado, las fibras que tiene el músculo se rompen y se inflaman, mediante ciertas proteínas y otras sustancias que alertan de lo que ocurre a nuestro cerebro y nuestro sistema nervioso a través del dolor”, detalla Pérez, que hace una curiosa comparación: “Las agujetas son como cuando te declaras a alguien y te rechaza... Te quedas un poco tieso y al principio duele, pero al cabo de los días te vas recuperando”.
Recuperación activa para aliviar las agujetas
Al contrario de lo que pueda parecer más obvio, quedarse quieto y tumbarse en el sofá no es la mejor solución. La recomendación del experto para aliviar los síntomas pasa por el ejercicio suave. “Hacer ejercicio no te va a quitar las agujetas, pero al moverse, aumenta la circulación, y esto es clave porque tenemos inflamación, el cuerpo tiene que deshacerse de los residuos acumulados en la zona y la forma de hacerlo es mediante ‘nuestro camión de la basura’, por decirlo así, que es la circulación”, explica el fisioterapeuta. “Si aumentas tu ritmo circulatorio haciendo ejercicio, ayudas a sacar ese residuo y a que llegue más oxígeno y nutrientes a la zona, y aceleras el proceso de recuperación”, resume.
Sin embargo, Pérez advierte sobre la intensidad del ejercicio, ya que un esfuerzo excesivo puede aumentar el microdaño y derivar en lesiones: “El sobreentrenamiento y los sobreesfuerzos vienen precisamente de que tenemos agujetas y volvemos a entrenar de manera intensa. Esto es totalmente contraproducente. Lo que hay que hacer es un ejercicio mucho más liviano, suave, una recuperación activa, pero suave, buscando más ese que favorezca la circulación y no tanto hacer fuerza o grandes movimientos”.
No respetar los tiempos de las agujetas es, además de malo para el músculo, dañino para el tendón, defiende Pérez, que señala que “el tendón está compuesto principalmente por colágeno y tarda de 24 a 72 horas en crearse”.
Otros aliados contra el dolor
Además del movimiento suave, el fisioterapeuta destaca otros factores que pueden aliviar los síntomas de las agujetas.
Olvida el famoso vaso de agua con azúcar. Pérez es tajante al respecto: “Es un gran mito. No sirve para nada”, ya que el origen del problema es una microlesión y no una falta de glucosa. Lo único positivo de este remedio sería la hidratación, que sí recomienda el experto: “El agua no va a reparar el músculo ni la agujeta, pero sí que mejora la circulación y con ello se gestiona mucho mejor esa inflamación, por lo tanto ayuda indirectamente”.
Otra recomendación del fisioterapeuta es el masaje o el uso del foam roller (un rodillo de goma) en la zona. “No va a regenerar nada, pero sí que te va a ayudar a mejorar el dolor a corto plazo. Al final el sistema nervioso avisa de un dolor y el contacto con la zona ayuda a calmarlo”, razona Pérez.
En la misma línea, recomienda la aplicación de frío “para apagar un poco la señal de dolor, haciendo que baje la temperatura de la zona y el flujo sanguíneo temporalmente”.
Por último, el especialista aconseja la alimentación proteica. “Si el músculo está hecho prácticamente de pura proteína, es importantísimo consumir suficiente” para facilitar la reparación de las fibras.
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