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El Tenerife gana de penalti entre el barro

Fabricio

José Miguel Galarza

Santa Cruz de Tenerife —

0

El primer capítulo de la temporada sin Nacho Gil se resolvió de la mejor forma para un Tenerife tan luchador como permisivo para dar aire al Arenteiro cuando tenía el control del juego de su lado. Ganó el equipo de Cervera sobre un césped embarrado aprovechando, al límite, un penalti a Landázuri que ejecutó, solvente, Gastón Valles. Cogen aire los blanquiazules, despejan dudas tras dos jornadas sin goles y un punto y aguardan un doble compromiso casero en lo que esperan a Gil o superan su ausencia.

De lo de este sábado en O Carballiño con el premio de la victoria, nada que reprochar en la entrega con la que negoció el partido en un terreno más marrón que verde —minado de agujeros aquí y allá— en el que a ratos lució más adaptado el Arenteiro, nada que desconociera que se iba a encontrar. Como en el Heliodoro, lució ordenado, tiró de una pegada que comprometió a Dani en tres respuestas notables y llegó vivo a la prolongación.

La baja de Nacho Gil y las condiciones del césped de Espiñedo prometían una tarde con el mediocampismo en juego, como fue. Cervera no sorprendió tirando de Aitor Sanz y Juanjo como pivotes, sentó a Alassan para dar la segunda titularidad del campeonato a Noel López —otra faena insípida coronada por un remate blando en llegada en el segundo acto— y le dio la banda izquierda a Fabricio, ya en una condición física que le permite comerse citas como esta sin mayor problema.

Tirado a pierna contraria —y liberado como Nacho para salirse de su zona para venir a buscar un balón a la corta o tapar una salida rival—, se empachó de colocar pelotas al área con la rosca de fuera adentro. Sin premio su insistencia, como la de César en el primer acto cuando encontró espacios para ponerla, al Tenerife remató entre poco o nado, un centro-chut de David antes de la media hora que se envenenó para que Alvin despejara de aquella forma cuando se le colaba arrimadito al larguero.

Enfrente, el Arenteiro se fue desagallado hacia el área de Dani cuando el partido roló a un ida y vuelta temerario, con las bandas como únicas zonas donde el balón corría más o menos raso. Así, un tiro lateral de Diego Moreno que salvó el portero sobre la línea luego de negociar con menos problemas otro frontal —también lejano— de Álex López sacando jugo con los medios perdida la espalda.

Resueltos los apuros y desaparecido el balón de las áreas, el partido volvió a su escenario más previsible, un derroche de carreras, duelos y segundas jugadas sobre un escenario infame, una tarde de tedio en otras condiciones, con el barro como actor invitado para provocar un error que los dos se guardaron de cometer.

Jorge Cuesta aprovechó el descanso para buscar el gol imposible por la vía de Mingo —y en un ratito con El Kandoussi— visto que el empate no sacaba al Arenteiro de la pobreza de los puestos de descenso. Cervera, como ante el Racing Ferrol, movió fichas de uno en uno. Antes del cuarto de hora, cambió a Noel por Alassan —igual de intrascendente en un medio desconocido y hostil a su juego— y andando el último tercio quitó a Enric Gallego para dar sitio a Fran Sabina, nada que le llegara para definir.

Para entonces, entre Fabricio y su enésimo balón lateral colgado, Valles y Gallego se habían amañado una triangulación que acabó un gol anulado tras la revisión, un fuera de juego difuso que adelantaron los centrales locales —mano arriba— casi renunciando a tapar el remate de Gallego.

Y la vuelta del gol que no fue, Landázuri se lio en una anticipación que dejó liberado a Bastida para plantarse ante Dani, superarlo con una vaselina que repelió el larguero y dando una segunda oportunidad al meta para hacerlo protagonista decisivo, parando el remate a bocajarro de Mingo.

Fue la última bala para el Arenteiro. Oliendo sangre y consumida la mitad de un alargue de seis minutos, el Tenerife recurrió a Fabricio —cómo no— para que botara una falta por la calle del seis que tomó rumbo a la frontal donde Landázuri —entre buscando el gol del cojo o una prolongación adicional— maniobró lo justo para que Lohr le hiciera un penalti que solo señaló el árbitro tras advertirle el línea.

Que los locales pidieran la revisión era lo esperable. Que tras perderla gastaran su segunda opción reclamando una mano imaginada de Landázuri, no. Entre esto y aquello, Valles tuvo que esperar tres minutos en resolver con un tiro que agarró altura y engañó a Alvin. Un gol beatífico, un viático para lo que se viene, que convierte en trascendental su contribución.

(0) CD Arenteiro: Alvin; Jordan, Eliseo, Luca Lohr, Lasure; Álex López (Daniel González, m.75), Bastida; Jaume Cuéllar (Mingo, m.46), David Ferreiro, Diego Moreno (Molina, m.75); y Nacho Ramón (El Kandoussi, m.51).

(1) CD Tenerife: Gabri; César, Landázuri, León, David; Noel López (Alassan, m.57), Aitor Sanz, Juanjo, Fabricio; Gastón Valles (Antal, m.90+10) y Enric Gallego (Fran Sabina, m.69).

Gol: 0-1, min.90+9: Gastón Valles, de penalti.

Árbitro: Federico Saíz Villares (Comité balear). Expulsó a Luis Vilacha, técnico ayudante local, por protestas (m.90+7). Amonestó a Jordan (m.90+4) y Luca Johr (m.90+6) y al visitante León (m.69).

Incidencias: Partido de la vigésimo quinta jornada del Grupo I de la Primera Federación 25-26. Campo municipal de Espiñedo (Carballiño), ante unos 1.500 espectadores.

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