La portada de mañana
Acceder
Sánchez multiplica los gestos para rearmar la mayoría de la investidura
Tumbar al Gobierno cubano: el nuevo objetivo de Trump
Opinión - 'El dominó trumpista en Centroamérica', por Enric González

Goleada del Tenerife y 400 partidos de Aitor

Enric Gallego celebra uno de sus goles al Deportivo Guadalajara

José Miguel Galarza

Santa Cruz de Tenerife —
31 de enero de 2026 22:31 h

0

El Tenerife cerró un mes de enero sin mácula, cinco victorias, doce goles y cuatro puertas a cero que lo colocan más cerca de un ascenso previsible, pero aún lejano. Repitió cita de horario impropio en el Heliodoro, bajo un solajero de invierno que solo sofocó a este Guadalajara sin recursos para morder al grupo de Cervera.

Otro gol antes de la media hora y el planteamiento temeroso del rival evitaron los temores que los rivales asequibles despertaron en este curso, así que se quedó la tarde para que Gallego se empachara con un triplete y desde los tendidos se reconocieran los 400 partidos como blanquiazul de Aitor Sanz, a trece entregas —con dieciséis pendientes— de alcanzar a un tótem del tinerfeñismo como Alberto Molina, que se despidió en 1976 firmando 413 y una carrera igual de ejemplar. Y ambos, castigo del fútbol para los más honrados, sin el premio de jugar en Primera División.

Ni el mercado de invierno, ni el expediente del Deportivo tentaron a Cervera para cambiar de actores principales. Presentó un once que va camino recitarse de memoria y salió el Tenerife con el brío habitual, arrumbado a la presión alta y enfrente un rival defendiendo cerca del portero y en treinta metros: dos líneas de cuatro, en medio Pablo Rojo como un stopper añadido y arriba Cañizo —aburrido de duelos perdidos con Landázuri—, única referencia de un equipo que no provocó una parada de Dani hasta el minuto 80. Pagó el miedo el Guadalajara con el primer gol y los goles tras el descanso lo acabaron de golpear, reflejo de un rival derrotado en el ánimo y demasiado complaciente con el colmillo afilado del Tenerife.

Entregados a hacer daño por el flanco de Alassan —una llegada atrás otra alternándose con César y Fabricio para doblar y crear ventajas para caer al área—, los locales tardaron en abrir la serie lo que le rentó el balón parado, visto que con el método inicial no le cundía. De una falta lateral nació el 1-0 con los protagonistas habituales. La puso a la hoya Nacho Gil, arrastró De Miguel hacia el palo corto y por el largo apareció la cabeza de Enric Gallego para ponerla mansa, justo a donde Zarco le era imposible llegar.

El gol del Padre Gallego acabó por recordar al Deportivo lo que se le podía venir encima. Entre cambiar de marcha para buscar al menos un empate tonificante y guardarse las espaldas, eligió el estoicismo. Y hasta el descanso, al menos, no se hizo más sangre, más allá de un tiro al larguero de Alassan.

El Tenerife se guardó las balas para el segundo acto y por más que Fabricio siguió haciendo de la calle del ocho un pasillo franco para desplegarse una y otra vez —con galones el brasileño, en lo que crece y crece, aquí un robo, allá una conducción o un pase en ventaja a Alassan o César— el marcador se paró en un guarismo hoy plácido a la vista de la candidez del rival.

Quedó guardada la reanudación para la efervescencia. Antes, los de Cervera arriesgaron lo justo con una reaparición en escena en la que perdieron el medio juego, lo justo para que Kike Cadete se atreviera con una internada por la izquierda y un pase raso a la llegada de Cañizo que interceptó saliendo a tiempo.

Luego, sin tiempo para que el murmullo tomara el ambiente, lo de Gallego —y lo de Alassan y Fabricio habría que decir— firmando dos aciertos más que lo colocan como pichichi del equipo y por encima, en el escalafón de goleadores blanquiazules, de dos ídolos pretéritos como Barrios y David Amaral, que tanto barría como se metía goles en el bolsillo. Con los tres de hoy empata con Peregrino Núñez —otro imprescindible, como su hermano Rafael, en los duros años cuarenta— y se queda a uno de Agustín Lasaosa. Palabas mayores en el imaginario birria.

Los otros dos goles de Gallego fueron cosa suya y también de Alassan y de Fabricio. El canterano le puso el centro del 2-0 —con Jorge Casado dimitido del cuerpeo y Víctor legado tarde al remate— y luego a De Miguel el que provocó el derribo de Ablanque señalado penalti. Y a Alassan lo encontró con espacios para desatarse Fabricio, lo más cercano a Nacho Gil que tiene este Tenerife para transitar de un campo a otro a base de pases.

Sumado después Juanjo y su primera diana como tinerfeñista, al Deportivo le dio todo igual en un final doloroso que los de Cervera le consintieron en el ida y vuelta del último sexto. Kike Cadete probó con otro centro al área rematado blando por Toño Calvo y Unax Álvarez, antes del descuento, se ablandó con otra definición, igual de sencilla para Dani. De postre, el manteo de Aitor Sanz por lo de sus 400 partidos y los que no fueron en aquel año maldito —como Molina— que pasó lesionado.

(4) CD Tenerife: Dani; César, Landázuri, León (Agüero, min. 83), David; Alassan (Noel López, 74), Aitor Sanz (Juanjo, 83), Fabricio, Nacho Gil (Marc Mateu, 74); De Miguel y Enric Gallego (Gastón Vallés, 74).

(0) Deportivo Guadalajara: Zarco; Ablanque , Víctor, Jorge Casado, Julio Martínez (Kike Cadete, 52); Tavares (Mayo, 81), Pablo Rojo, Miki (Neskes, 86), Toño Calvo (Unax Eulate, 79); Javi Gómez (Pablo Muñoz, 46) y Cañizo.

Goles: 1-0, min. 20: Enric Gallego. 2-0, min. 62: Enric Gallego. 3-0, min. 67: Enric Gallego, penalti. 4-0, min. 87: Juanjo.

Árbitro: Javier Figueiredo Comesaña (comité gallego). Amonestó a los visitantes Miki (9), Toño Calvo (63) y Ablanque (64).

Incidencias: Partido de la vigésimo segunda jornada del Grupo I de la Primera Federación 25-26. Estadio Heliodoro Rodríguez López, ante 12.755 espectadores. Se guardó un minuto de silencio por el expresidente del Cabildo de Tenerife, e insignia de oro y brillantes del CD Tenerife, Ricardo Melchior Navarro.

Etiquetas
stats