Nadie puede con el Tenerife de enero
Los cuatro goles del Tenerife al Real Madrid Castilla, una victoria incontestable al peso y engañosa por los apuros que le hizo pasar el filial blanco, te ponen al pie la discusión bizantina sobre la vía más adecuada para llegar al éxito en el fútbol. Que si paredes y conducciones, que si presión en la salida del rival para generar una ocasión directa. Entre churras y merinas, el grupo de Cervera tiró de lo previsible para ganar al equipo más dotado de la Liga y dejó la discusión para los ajenos. Con doce puntos de ventaja sobre el Celta Fortuna, los propios echan cuentas sobre la fecha del partido del ascenso y enero camina al cierre con una duda más razonable: ¿hay quién gane al Tenerife?
La visita del Castilla al Heliodoro más poblado del curso traía a cuenta un temor cierto. Cómo meterle a un rival dotado para jugarla al pie que camina por el campeonato a cara o cruz —o victorias o derrotas—, más ocupado en ser fiel a una propuesta en la que importaría más la esencia que el marcador. Y así lo de este domingo en horario inusual, con el Tenerife esperando a cazar un balón en la salida del Castilla y el Castilla cayendo tres veces en la misma celada en la media hora de arranque.
Con las recuperaciones a treinta metros del portero, los medios desubicados y los zagueros desbordados, el Tenerife se fabricó tres goles por el camino corto: un robo, la caída al área, la primera respuesta del portero González siempre permitiendo la segunda jugada y las definiciones felices. Por orden, una sencilla de Jesús de Miguel, otra afortunada de Enric Gallego y la tercera, más trabajada entre el taconazo de Miguel, el primer remate de Landázuri y la resolución de Alassan —un amago que salvó a tres jugadores de golpe— consolidado como titular en lo que viene, o no, Iván Chapela como competencia para la segunda vuelta.
Esta media hora, otro día y otro equipo enfrente, habría acabado con el partido antes del descanso. Imposible tratándose del Castilla, que al contrario que en la ida en Valdebebas, no necesitó de una reflexión en la caseta para mantenerse, decidido, en su método. Como antes de lo De Miguel, como entre gol y gol, siguió a lo suyo. Llegadas por los flancos doblando, conducciones verticales para salvar líneas y mil paredes por dentro —un automatismo detrás de otro— para retratar los apuros del Tenerife para negociar la defensa del área sobrepoblada cuando le jugaban con diez atacantes encima, seis o siete por delante del balón y los centrales cerrando como falsos medios.
Tanta superioridad del Castilla cuando se hizo con el balón y los espacios hicieron del último tercio antes de la pausa una suerte de pesadilla, así el gol de Loren Zúñiga acabando un despliegue virtuoso de juego en corto entre Thiago y David Jiménez como luego el penalti —reinterpretado en el vídeo— al mismo Loren. Se lo quedó César Palacios, le adivinó Dani Martín el tiro y respiraron los de Cervera y el Helidoro, quizá pensando que la parada y el intermedio invertirían la tendencia.
Todo lo contrario, el Castilla tardó dos minutos en reponer el suspense perdido. Todo agarrando al Tenerife en una vuelta mal gestionada, con Thiago cayendo acomodado por la banda de David y César Palacios haciendo lo justo para salvar un cruce tardío y blando de Landázuri para cruzársela a Dani, ahora sí certero.
Cervera tuvo el tino justo para agitar el partido con la entrada de Noel López —como la postrera de Yéremy Jorge, una elección acertada de dos excanteranos de La Fábrica con cuentas pendientes de saldar—, relevando a De Miguel para que Nacho actuara por detrás de Gallego en lo que Gastón Vallés se estrenaba de blanquiazul. Por el camino, el Tenerife volvió a morder en el medio juego y Noel aprovechó dos carreras largas para amenazar con el 4-2. Lo que puso para armarse los remates se aguó con la definición, blanda y a pierna cambiada.
Julián López ya había metido más dinamismo con Mesonero —empeñado sin puntería en sacar petróleo yendo de fuera adentro para resolver desde la frontal— y luego con un atacante más móvil como Leiva. Entre ambos dieron una marcha extra a los blancos, mientras el Tenerife trataba de hacer virtud de las contras, aunque fue la picardía de Nacho Gil —pongan una placa a este futbolista indesmayable redivivo para el fútbol— la que desarmó al Castilla.
Se puso al pie un caramelo de tacón de Gastón Vallés, se fue directo al área, buscó el choque con Jan Martínez y le provocó una faltita siendo último defensor que acabó con el central expulsado. El colofón corrió por cuenta de Yéremy Jorge —una oportuna reclamación necesaria para lo que queda— con otra aparición en el área ganando la espalda a Dani Jiménez lo justo para que el lateral lo agarrara, un tirón inocente que se pita o no, según quien lo juzgue. Vallés obró el penalti, que estaba para Juanjo, como fin de fiesta para el 4-2 definitivo. Y una coda: nadie puede con el Tenerife de enero.
(4) CD Tenerife: Dani; César, Landázuri, León, David; Alassan (Gastón Vallés, min. 68), Aitor Sanz, Fabricio (Juanjo, min. 77), Nacho Gil; De Miguel (Noel López, min. 58) y Enric Gallego (Yéremy Jorge, min. 77).
(2) Real Madrid Castilla: Fran González; David Jiménez, Jan Martínez, Valdepeñas, Diego Aguado (Mario Rivas, min. 58); Manuel Ángel (Álvaro Leiva, min. 70), Jorge Cestero (Cristian David, min. 86), Thiago Pitarch; Yáñez (Dani Mesonero, min. 46), Loren Zúñiga (Lamini Fati, min. 86) y César Palacios.
Goles: 0-1, min. 3: Jesús de Miguel. 2-0, min. 19: Alassan. 3-0, min. 23: Enric Gallego. 3-1, min. 42: Loren Zúñiga. 3-2, min. 47: César Palacios. 4-2, min. 90+5: Gastón Vallés, de penalti.
Árbitro: Jorge Tárraga Lajara (comité castellano-manchego). Expulsó a Jan Martínez (min. 82) por derribar a Nacho Gil siendo último defensor. Amonestó a Alassan (25), Enric Gallego (77), Aitor Sanz (87); y a los visitantes Yáñez (44), Thiago Pitarch (74) y César Palacios (90).
Incidencias: Partido de la vigésimo primera jornada del Grupo I de la Primera Federación 25-26. Estadio Heliodoro Rodríguez López, ante 17.020 espectadores. Se guardó un minuto de silencio por los fallecidos en el accidente ferroviario de Adamuz y por Álvaro Díaz de la Rosa, socio número 29 de CD Tenerife.
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