Alex Pretti, de 37 años y enfermero de cuidados intensivos: la última persona asesinada por agentes federales en Minneapolis
“Lo peor de lo peor”. Es el lema que usa la Administración Trump para justificar sus redadas masivas contra la migración: “Para expulsar lo peor de lo peor”. Pero, de momento, en lo que va de año ya han muerto dos personas con ciudadanía estadounidense, Renée Good y Alex Pretti, las dos personas en Minneapolis y cuando mostraban actitudes críticas contra sendas operaciones federales contra migrantes.
Ambos murieron a tiros a quemarropa.
Alex Jeffrey Pretti, de 37 años, asesinado este sábado poco después de las nueve de la mañana en Minneapolis, era un enfermero de cuidados intensivos en un hospital de veteranos de Minnesota que disfrutaba de la naturaleza con Joule, su perra Catahoula Leopard, que también falleció recientemente, según relata The Associted Press. Trabajaba para el Departamento de Asuntos de Veteranos de Estados Unidos y había participado en protestas tras el asesinato de Renee Good el 7 de enero a manos de un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
“Se preocupaba profundamente por la gente y estaba muy molesto con lo que estaba sucediendo en Minneapolis y en todo Estados Unidos con el ICE, al igual que millones de personas”, dijo Michael Pretti, padre de Alex, a AP: “Pensaba que era terrible secuestrar niños, simplemente llevarse a la gente de la calle. Se preocupaba por esas personas y sabía que estaba mal, así que participó en las protestas”.
Pretti era tenía nacionalidad estadounidense y había nacido en Illinois. Al igual que Good, los registros judiciales mostraron que no tenía antecedentes penales y su familia afirma que nunca había tenido ningún problema con la policía, salvo algunas multas de tráfico, algo corroborado por las autoridades municipales de Minneapolis: “Tuvimos esta conversación con él hace unas dos semanas, le dijimos que protestara, pero que no se involucrara, que no hiciera ninguna tontería. Y él dijo que lo sabía. Lo sabía”.
Los familiares reconocen, como ha hecho también la policía local, que Pretti poseía una pistola y tenía permiso para portar un arma en Minnesota. También dijeron que nunca lo habían visto portarla.
Hasta el sábado por la noche, la familia ha afirmado que no ha recibido noticias de ninguna agencia federal sobre la muerte de su hijo.
Alex Pretti creció en Green Bay, Wisconsin, donde jugó fútbol americano, béisbol y practicó atletismo en la escuela secundaria Preble High School. Fue Boy Scout y cantó en el Coro de Niños de Green Bay.
Después de eso, fue a la Universidad de Minnesota, donde se graduó en 2011 con una licenciatura en biología, sociedad y medio ambiente, según la familia, informa AP. Trabajó como científico investigador antes de regresar a la universidad para convertirse en enfermero registrado.
La ex esposa de Pretti, quien habló con AP, pero luego dijo que no quería que se usara su nombre, dijo que no le sorprendía que hubiera participado en las protestas contra la represión migratoria de Trump. Y añadió que era votante demócrata y que había participado en la ola de protestas tras el asesinato de George Floyd por un agente de policía de Minneapolis en 2020, no muy lejos del barrio donde vivía la pareja.
Lo describió como alguien que nunca había visto ser físicamente agresivo, y dijo que Pretti obtuvo un permiso para portar un arma de fuego oculta hace unos tres años y que poseía al menos una pistola semiautomática cuando se separaron.
Pretti vivía en un edificio de apartamentos a unos 3,2 kilómetros de donde fue asesinado. Los vecinos lo describieron como una persona tranquila y de buen corazón, informa AP.
“Es una persona maravillosa”, dijo Sue Gitar, que vivía en el piso de abajo de Pretti y dijo que se mudó al edificio hace unos tres años. “Tiene un gran corazón”.
Pretti también era un apasionado de las actividades al aire libre. Ciclista de competición, Pretti también estaba muy apegado a su perro, que murió hace aproximadamente un año.
Sus padres contaron que su última conversación con su hijo fue un par de días antes de su muerte. Hablaron sobre las reparaciones que había hecho en la puerta del garaje de su casa. El trabajador era un hombre latino, y dijeron que, con todo lo que estaba sucediendo en Minneapolis, le dio una propina de 100 dólares.
“Odiaba que la gente estuviera destrozando la naturaleza”, dijo Susan Pretti, la madre de Alex Pretti: “Era un amante de la naturaleza. Llevaba a su perro a todas partes. Amaba este país, pero odiaba lo que la gente le estaba haciendo”.
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