Un inmunólogo desmonta el mito de abrigarse para no enfermar: “Sin virus no hay resfriado, aunque haga mucho frío”
Cuántas veces habremos escuchado aquello de “abrígate, que te vas a resfriar” o “te has puesto malo porque te ha cogido el frío”. Pero, ¿qué relación hay entre las bajas temperaturas y las enfermedades respiratorias? “El frío por sí solo no provoca un resfriado ni una gripe. Para enfermar hace falta que un virus entre en nuestro organismo”, resume el catedrático de Inmunología Alfredo Corell, que reconoce que hay otros factores a tener en cuenta.
El virus: actor indispensable
La creencia popular de que el frío puede ser culpable directo carece de base científica. “La idea clave es sencilla: sin virus no hay resfriado, aunque haga mucho frío”, afirma Corell. “Los resfriados están causados sobre todo por rinovirus, y la gripe, por el virus de la influenza”, aclara.
Lo que ocurre es que con el frío se dan una combinación de factores que favorecen el contagio. “Muchos virus respiratorios sobreviven mejor en ambientes fríos y secos, lo que facilita que se mantengan más tiempo en el aire o en superficies”, apunta el experto, que también señala que algunas de nuestras defensas funcionan peor con el descenso de la temperatura y, además, pasamos más tiempo en lugares cerrados donde los virus circulan con mayor facilidad.
Por eso, cuando alguien dice que ha enfermado por el frío, el experto explica que “en realidad, lo que ocurrió es que coincidieron dos cosas: frío y virus”.
La nariz: primera línea de defensa
“Investigaciones recientes han descubierto algo muy curioso: las células de la mucosa nasal liberan pequeñas vesículas microscópicas que actúan como señuelos para los virus. Estas vesículas contienen moléculas antivirales y receptores que atraen a los virus y los neutralizan antes de que puedan infectar las células”, explica Corell.
“El problema es que cuando respiramos aire muy frío la temperatura dentro de la cavidad nasal puede bajar varios grados y algunos estudios han observado que esa bajada disminuye la producción y la eficacia de esas vesículas defensivas”, añade el inmunólogo.
Esto no significa que el aire frío paralice el sistema inmunitario, pero sí que “puede reducir un poco la eficacia de esa primera barrera de defensa”, según el experto. “Por eso la nariz y la garganta son, en muchos casos, la puerta de entrada de los virus del resfriado y de la gripe”, aclara, ya que también son la primera línea de defensa de nuestro organismo.
El factor social
No todo es biología, nuestro comportamiento también cambia drásticamente en invierno. “Tendemos a pasar más tiempo en espacios cerrados como casas, transporte público, oficinas, bares o colegios y la ventilación suele ser menor, mantenemos las ventanas cerradas para conservar el calor”, señala Corell. “En esas condiciones, si una persona infectada habla, tose o estornuda, los virus pueden acumularse en el aire con más facilidad, aumentando las probabilidades de contagio”, advierte.
El cambio de hábitos es crucial en la propagación de enfermedades, ya que en interiores los virus se acumulan con mayor facilidad. “La pandemia de COVID nos dejó una lección muy clara: ventilar los espacios interiores reduce mucho la transmisión de virus respiratorios”, subraya el experto.
A la hora de tratar de reducir el riesgo de contagio, Corell insiste en que no existen “fórmulas mágicas”, pero sí medidas sencillas que funcionan, entre las que destaca: realizar ventilaciones varias veces al día para reducir la concentración de virus, llevar a cabo una buena higiene de manos para evitar el contagio por contacto y mantener una buena salud integral, es decir, cuidar la alimentación, el sueño, hacer ejercicio y evitar tóxicos, ya que “el sistema inmunitario funciona mejor cuando el organismo está en buen estado general”.
“Y, por supuesto, vacunarse cuando existen vacunas recomendadas, como ocurre con la gripe o con algunos virus respiratorios en personas vulnerables”, destaca el inmunólogo. “No podemos evitar todos los virus, pero sí reducir mucho las probabilidades de que nos infecten”, concluye.
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