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Cuando los colonos esclavizaron a las mujeres indígenas de Canarias: ''Sus cuerpos eran parte del botín''

Laura González Carracedo, doctora en Historia por la Universidad de La Laguna.

Natalia G. Vargas

Arrecife —
23 de enero de 2026 23:30 h

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El pecado, el pudor y la monogamia son solo algunos de los conceptos cristianos que los colonos impusieron a las mujeres indígenas durante la conquista de Canarias. La historiadora tinerfeña Laura González Carracedo ha recogido las crónicas que sobrevivieron a aquella época y las ha analizado desde la perspectiva de género para estudiar cómo los europeos deshumanizaban a las mujeres, que fueron tratadas como un botín de guerra y juzgadas por el color de su piel, su físico y la forma de criar a sus bebés. Su tesis también revela cómo, a través de la religión, los conquistadores acabaron con las formas de vida de los aborígenes e impusieron las suyas.  

“Cogieron a cuatro mujeres y a un niño, y encontraron gran cantidad de cerdos, cabras y ovejas”. “El único botín que consiguieron fueron cuatro mujeres”. Estas son algunas líneas del diario de campaña Le Canarien (1404-1420) recogidas por González en su investigación. Esta crónica francesa, aunque escrita por los colonos, es uno de los documentos más importantes sobre la conquista de Canarias, y de sus textos se desprende cómo los conquistadores entendían a las mujeres como parte del botín legítimo y a sus cuerpos, como territorio de guerra. 

“A lo largo del siglo XV, con la llamada conquista francesa, la crónica reitera que, en las incursiones para tomar recursos, los cuerpos también estaban considerados de esa manera. Se usaban como una extensión del territorio colonizado”, explica la historiadora, que ha estudiado estos textos con una mirada decolonial. Además, en estos retazos de la historia ya se distingue una diferencia en función del género: “En el mercado esclavista las mujeres y los hombres tenían precios distintos y ellas sufrían un tipo de violencia que no recibían los hombres”.

Conocer nuestra historia es una herramienta potente para tener una Canarias más empática en el presente

En una entrevista concedida a este periódico, la doctora en Historia por la Universidad de La Laguna (ULL) subraya que las mujeres también fueron objeto de los pactos entre los hombres cristianos y los indígenas, mediante los que se intercambiaban “recursos”, entre los que había mujeres de la élite. Las mujeres también adoptaron un papel más activo en estos procesos, ejerciendo de intermediarias y traductoras ya que “conocían la lengua colona y la amazigh canaria”.

Este fue el caso de una mujer conocida como Isabel ‘la Canaria’, que actuaba como intérprete y sufrió violencia en el marco de los conflictos internos entre los conquistadores. “Los hombres de Bertín cogieron a Isabel ‘la Canaria’ y la arrojaron al mar por la borda [...] se habría ahogado si no fuera porque los antedichos la sacaron del agua y la metieron en el batel”, recoge un pasaje de ‘Le Canarien’. A pesar de tener un rol activo en las negociaciones, la tesis advierte de que su nombre cristianizado indica que “ya debía haber recibido un adoctrinamiento religioso” y que su existencia deriva de la esclavitud y “no escapa a la violencia ejercida por parte de los colonizadores”. 

Evangelizar a los “infieles”

En toda la conquista de Canarias, la religión jugó un papel protagonista. “Desde finales del siglo XV hasta el XVI el cristianismo fue un dispositivo de poder, un discurso que organizaba a la sociedad y categorizaba a las poblaciones según sus costumbres, sus hábitos y sus prácticas”, explica la investigadora. “Las gentes canarias eran consideradas infieles, pues no habían conocido el cristianismo”, indica González Carracedo. 

En esa “lógica de inferiorizar a otras poblaciones”, “las mujeres se situaban incluso por debajo porque no cumplían ninguna de las conocidas como virtudes cristianas”. “No eran pudorosas, no estaban castamente vestidas y no tenían un matrimonio monógamo”, detalla. En Lanzarote, por ejemplo, existía un sistema de poliandria ligado a la escasez de mujeres en la sociedad. “La mayoría de ellas tiene tres maridos que sirven por meses, y el que la debe tener después los atiende durante todo el mes que la tiene el otro, y siempre hacen así, cada uno por turno”, recogió ‘Le Canarien’

Esta misma crónica reprodujo un aspecto clave del discurso colonial, el que tiene que ver con el matrimonio. En la cartilla evangelizadora que empezó a aplicarse en Lanzarote se incide en este asunto: “Y allí hubo al principio una sola mujer para un solo hombre, y quien hace lo contrario peca mortalmente”.

La piel blanca, un indicador de “nobleza” 

Las mujeres indígenas, durante la conquista, fueron juzgadas por su forma de relacionarse, de criar a sus bebés y por su físico. Ejemplo de esto es un relato de ‘Le Canarien’ sobre la forma en la que las mujeres indígenas de Lanzarote alimentaban a sus bebés: “En esta isla las mujeres no tienen leche en sus pechos y alimentan a sus hijos con la boca, y por eso generalmente tienen el labio inferior más alargado que el superior, lo que resulta muy desagradable. En las otras islas no lo hacen así, sino que amamantan a sus hijos al pecho, como se hace en tierra de cristianos”. 

En el mercado esclavista las mujeres y los hombres tenían precios distintos y ellas sufrían un tipo de violencia que no recibían los hombres

Las mujeres también eran categorizadas por su color de piel. Los textos “aplauden” la piel blanca de las personas canarias, en especial de los niños y niñas y de las mujeres de la élite de Gran Canaria, ya que era un “requisito fundamental” para que una mujer fuera considerada hermosa según el canon de belleza del momento. La tesis de González recoge que la piel blanca se relacionaba con lo “delicado, femenino y hermoso”, mientras que la piel oscura se vinculaba a lo “robusto, masculino y tenebroso”. 

González destaca incluso un proceso de blanqueamiento de la historia por parte de las fuentes. “En el siglo XVI e inicio del XVII los escritores de las crónicas de Gran Canaria empiezan a tener un cierto aprecio por ese pasado indígena. Entonces, cuando idealizan a las princesas guanches, reiteran todo el rato que tenían piel blanca porque, por así decirlo, quedaba mejor en el imaginario”, explica.

Conocer la historia por un presente con más empatía 

En los últimos años, el movimiento social que lucha en Canarias por la defensa del territorio ha llegado de la mano de un mayor interés por la historia de los canarios y canarias. “Va de la mano de las protestas y también de la precariedad que estamos atravesando muchas de nosotras. Por otro lado, está relacionado con la defensa del patrimonio histórico y cultural, que en estos procesos de turistificación se ha llegado a destrozar y a no poner en valor”, apunta.

Por otro lado, frente a los discursos de odio contra las personas del norte de África, Laura González propone “conocer nuestra historia para tener una Canarias más empática en el presente”. “Las poblaciones no siempre han sido racistas y en Canarias ha habido una diversidad muy amplia de poblaciones a lo largo de los siglos, más allá de que la población indígena de las islas provenía del continente africano. Yo confío en que conocer la historia nos puede ayudar a ser más empáticas, así es como yo la entiendo, y por eso también la estudio desde el género”, concluye.

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