Sanidad notifica un brote de sarampión en Tenerife originado por un turista

Imagen de archivo de un afectado por sarampión.

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La Consejería de Sanidad ha notificado un brote de sarampión con cuatro casos confirmados en Tenerife, de los que una persona ha precisado ingreso hospitalario, y cuyo origen se corresponde con un menor procedente del Reino Unido que estuvo de vacaciones en la isla.

El caso índice de este brote se notificó desde Reino Unido, pues se confirmó una vez el menor regresó a su país después de pasar unos días en Tenerife, según ha informado este martes la Consejería de Sanidad.

Los tres casos asociados a este inicial tuvieron algún tipo de contacto entre ellos y ninguno contaba con la vacuna contra el sarampión, pues no estaba indicada para sus edades, que están comprendidas entre los 45 y los 55 años.

Desde que la Dirección General de Salud Pública tuvo conocimiento de la sospecha de estos casos se activaron los protocolos de valoración, seguimiento y control de los contactos para intentar controlar la propagación de la enfermedad.

En virtud de este protocolo se siguen haciendo los seguimientos oportunos a las personas que han podido tener contacto con los casos confirmados.

La Dirección General de Salud Pública incide en la importancia de recibir las dos dosis de la vacuna contra el sarampión incluidas en el calendario vacunal para lograr la inmunización individual y evitar la transmisión de la enfermedad a personas que, por alguna circunstancia, no puedan recibir la vacuna.

En este sentido, se recuerda que la vacuna es el medio más seguro y eficaz para evitar contraer y transmitir el sarampión.

Esta vacuna se administra en dos dosis, a los doce meses y a los tres años, y el 95 por ciento de la población canaria está correctamente vacunada en el primer año de vida.

Se recomienda además la vacunación de aquellas personas adolescentes, jóvenes y adultas nacidos a partir de 1978 que no hayan pasado la enfermedad y sin historia documentada de haber recibido dos dosis de la vacuna triple vírica.

Vacunación

Por ello Salud Pública hace un llamamiento a la población para que revise el estado vacunal de niños y niñas de tres años y comprobar que hayan recibido dos dosis de vacuna contra el sarampión, así como a las personas que hayan nacido después de 1978 y no tengan constancia de haber sido vacunadas o haber pasado la enfermedad de forma natural, consulten en su centro de salud para recibir la vacuna.

Además, el personal sanitario, en especial, por encontrarse en mayor riesgo de exposición a posibles casos incidentes y por representar una importante proporción de casos en los brotes notificados en España y otros países, debe asegurarse de que se encuentra correctamente inmunizado contra la enfermedad.

En España la vacunación frente al sarampión se introdujo en el calendario de vacunación infantil en 1975, y desde 1981 asociada en la vacuna triple vírica.

En 1996 se incorporó una segunda dosis, mejorando rápidamente las coberturas y consiguiendo una drástica reducción de las epidemias de sarampión, de modo que desde el año 2000 es una enfermedad infrecuente que afecta principalmente a adultos y menores de un año no vacunados.

Enfermedad febril

El sarampión es una enfermedad febril exantemática que comienza, tras un periodo de 10-14 días de incubación, con fiebre, congestión nasal, tos, en ocasiones precedida de la aparición de pequeñas manchas rojizas con el centro blanquecino en la mucosa oral (cara interna de las mejillas).

El exantema, que aparece entre el tercer y el séptimo día tras el inicio de síntomas, empieza en la cara y se extiende por todo el cuerpo.

El virus del sarampión -morbilivirus- es muy contagioso y se transmite por el aire a través de gotitas expulsadas o suspendidas hasta dos horas después de expulsadas o por contacto directo con las secreciones nasales o faríngeas de personas infectadas.

Es una enfermedad en general benigna aunque puede cursar con complicaciones como neumonía, otitis, laringotraqueitis y diarrea y raramente puede producir encefalitis o muerte, especialmente en la infancia.

El periodo de transmisibilidad de una persona con sarampión, en el que puede ser contagiosa, va desde cuatro días antes de la aparición del sarpullido (exantema) hasta cuadro días después de su desaparición.

Durante este tiempo es fundamental evitar el contacto con personas no inmunizadas y Sanidad apunta que no se ha demostrado que el virus contenido en la vacuna sea transmisible.

La vacunación dentro de las 72 horas siguientes a la exposición puede evitar la enfermedad o mitigar su gravedad y en el transcurso de un brote los contactos susceptibles que no se vacunen, bien por que existan contraindicaciones para la vacuna o por otros motivos, se recomienda que siempre que sea posible sean excluidos del entorno donde se produjo el caso hasta pasados dieciocho días después del inicio del exantema del último caso del brote.

En los últimos años se observa un aumento en la incidencia en diferentes países donde anteriormente se había eliminado esta enfermedad (por ejemplo, Reino Unido), como consecuencia de la pérdida de la confianza en las vacunas por parte de la población.

Si las coberturas vacunales descienden, el sarampión puede reaparecer y transmitirse rápidamente, causando brotes que pueden culminar en ingresos hospitalarios y fallecimientos incluso en países desarrollados, como se ha demostrado en un brote epidémico en el estado de Texas (Estados Unidos), donde se registró el fallecimiento de un niño no vacunado por esta enfermedad fácilmente prevenible. 

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