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La regularización como libertad para las mujeres prostituidas en Cantabria: “Lo que más anhelo es un trabajo normal”

Voluntaria de Médicos del Mundo a las puertas de un club dedicado a la prostitución en Cantabria.

Bárbara Ferrer

7 de agosto de 2026 23:30 h

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En los últimos años, el mapa de la explotación sexual en Cantabria ha experimentado una notable transformación. Lo que antes era identificable en los grandes clubes de carretera o en zonas específicas de calle se ha desplazado hacia la opacidad de los pisos privados y el entorno digital.

En este complejo escenario, Tania García Sánchez, responsable de los programas de Prostitución y Trata de Médicos del Mundo en Cantabria, analiza un factor que ha cambiado las reglas del juego para cientos de mujeres: el reciente proceso de regularización extraordinaria de personas migrantes. Este proceso representa, en su opinión, un “hito histórico” que facilita alternativas reales fuera del sistema prostitucional para mujeres que, debido a su situación administrativa, simplemente “no existían” ante la administración.

La historia de Violeta (nombre ficticio), una mujer colombiana de 51 años, pone rostro a estas cifras. Violeta llegó a España hace tres años huyendo de la violencia y los conflictos armados en su país. Su perfil encaja con el de la mayoría de las usuarias acompañadas, o ‘titulares de derechos’, como prefieren designarles en la entidad social, donde el 46% de las mujeres atendidas proceden de Colombia. “Llegué sabiendo a qué venía, guiada por un viejo amigo, pero no sabía absolutamente nada del tema porque en mi país no ejercía”, relata Violeta sobre sus inicios en un pequeño pueblo cerca de Madrid.

Al llegar a Santander, se encontró con las barreras de un sistema que la mantenía en la sombra: “Las personas que me alquilaron la habitación me metían miedo, decían que no fuera a sitios como Cáritas o Médicos del Mundo porque trabajaban con la policía”. Siguió su propio criterio y, tras un primer acercamiento a Cáritas, le pusieron en contacto con Médicos del Mundo.

Para Violeta, la regularización extraordinaria ha sido su salvación. No solo le ha permitido obtener su tarjeta sanitaria, sino que ha sido la “llave” para traer a su hija y a su nieto, quienes corrían peligro en Colombia. “Lo que más anhelo es tener un trabajo normal, cumplir un horario y poder salir tranquila a la calle”, afirma con esperanza.

De otro lado, el camino hacia la regularización también ha sacado a la luz la existencia de un “negocio paralelo” que se lucra con la desesperación de estas mujeres. García denuncia haber detectado abogados en el ámbito privado que han cobrado entre 200 y 600 euros por asesoramiento en trámites que entidades como Médicos del Mundo y muchas otras -incluidos sindicatos como Comisiones Obreras-, han realizado de forma gratuita. “Muchas acceden a pagar pensando que así garantizan el éxito del trámite, cuando en realidad están siendo doblemente victimizadas por su falta de conocimiento”, ha advertido la responsable de la entidad social en Cantabria.

Del “no existir” al contrato de trabajo

En Cantabria, el proceso de regularización extraordinaria se cerró el pasado 30 de junio con un balance de 8.767 solicitudes registradas. Como recuerda García, la admisión a trámite de la solicitud ya conlleva un permiso provisional para residir y trabajar en todo el país, lo que permite a muchas mujeres acceder al mercado laboral regulado de forma inmediata mientras esperan la resolución definitiva de sus expedientes.

Hemos acompañado de inicio a fin en el proceso de regularización a unas 30 mujeres

Médicos del Mundo ha jugado un papel determinante en este engranaje al ser una de las entidades autorizadas para emitir certificados de vulnerabilidad, documentos esenciales para que muchas mujeres en contextos de prostitución pudieran acogerse a la medida. “Hemos emitido aproximadamente 150 certificados de vulnerabilidad y hemos acompañado de inicio a fin en el proceso de regularización a unas 30 mujeres”, detalla la responsable técnica.

El impacto ha sido tal que la organización ha notado un incremento significativo en las atenciones, ya que el boca a boca sobre la posibilidad de obtener “papeles” ha servido de puente para que muchas víctimas de explotación sexual se acerquen a los recursos de apoyo social y psicológico, según explica García.

16 inserciones laborales en 2026

La respuesta de Médicos del Mundo es integral a través del I Plan Nacional de Inserción Sociolaboral (Plan Camino), impulsado por el Ministerio de Igualdad. En el periodo comprendido entre 2023-2024, la organización ha atendido en Cantabria a un total de 820 personas, la inmensa mayoría mujeres en situación de migración. De ellas, 32 mujeres han logrado acceder al empleo regulado, principalmente en el sector servicios, hostelería y limpieza, 13 de ellas con contratos indefinidos.

“Para una mujer que lleva muchos años en el contexto de la prostitución, la salida no es tan sencilla como se ve desde fuera; requiere una recuperación psicosocial profunda”, puntualiza García. Además de la inserción laboral, en 2025 se consiguió que 45 mujeres superaran las barreras del sistema y obtuvieran su tarjeta sanitaria, garantizando su derecho efectivo a la salud. Y en lo que llevamos de 2026 “ya son 16 las inserciones laborales logradas”, según detalla con satisfacción la responsable de la entidad.

Existen otras asociaciones en Cantabria como Aplec y Nueva Vida que también atienden a este colectivo. Aunque puede haber duplicidad (mujeres atendidas por varias entidades), Tania García indica que “hay cabida para las tres entidades y aún así a veces no llegamos”.

Abolición frente a violencia “extrema” contra la mujer

Frente al debate en torno a la prostitución, Médicos del Mundo defiende una visión abolicionista, entendiendo la prostitución como una forma extrema de violencia de género y una violación de los derechos humanos. Así, la organización colabora estrechamente con instituciones y otras entidades locales, como la Plataforma Abolicionista de Cantabria (PACANT).

Para la entidad, el reto actual reside en seguir denunciando la explotación sexual como una problemática que la sociedad tiende a normalizar porque ya no se ve en las carreteras ni en las calles. “Parece que la prostitución no existe, pero atender a unas 400 mujeres al año solo en nuestra asociación es un dato importante en Cantabria”, concluye Tania García.

La regularización extraordinaria ha sido el primer paso necesario para dar a muchas personas una identidad legal, pero el objetivo final sigue siendo garantizar que todas estas mujeres, como Violeta, puedan acceder a una vida donde sus derechos no estén en manos de otros.

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