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El vandalismo continúa en el parque Las Mesas de Santa Cruz de Tenerife ante la falta de medidas de seguridad por parte del Ayuntamiento

Casi dos meses y medio después de la información de Canarias Ahora en la que usuarios del parque de Las Mesas, en la zona de Los Campitos, en Santa Cruz de Tenerife, denunciaban el abandono y desidia hacia este paraje, se repiten las mismas imágenes y se demuestra que, al menos en este tiempo, poco ha cambiado respecto al control y limpieza en este espacio público referente de la capital de la Isla. Como muestran las fotos que acompañan a este texto, la basura vuelve a acumularse en distintas partes del equipamiento, principalmente los papeles en los baños, así como los restos de botellones y otros residuos. No sólo no se ha eliminado ninguna de las pintadas en las paredes interiores y exteriores, sino que están apareciendo nuevas, la mala hierba coloniza diversos rincones, en clara prueba de desidia y abandono, y los montículos de escombros de obras se expanden por distintas áreas del entorno, en otra demostración de ausencia total de controles y limpieza posterior.

Así lo denuncian usuarios habituales de este parque, reabierto en 2023 tras permanecer cerrado durante 13 años y una inversión nada desdeñable de 900.000 euros que fueron difundidas con bastante insistencia y orgullo durante tiempo por los gobiernos de turno del Cabildo insular y el Ayuntamiento capitalino. Aunque incluso el concejal de Servicios Públicos y Planificación Estratégica, Carlos Tarife (PP), defiende la viabilidad de un teleférico en esta zona (con o sin proyecto interinsular junto al Cabildo) que conecte este parque y la zona céntrica de la ciudad como atracción turística y ciudadana, los usuarios críticos censuran que se mantenga la desidia hacia el paraje pese a una reforma tan reciente y la vigilancia y controles brillen por su ausencia ante los continuos actos vandálicos o simplemente los restos de basura dejados por personas poco cívicas y respetuosas con lo que es de todos y la naturaleza.

En febrero, fuentes del departamento municipal dijeron no tener constancia de la denuncia de estos usuarios, aunque anunciaron que se elaboraría un estudio. Canarias Ahora volvió a pedir un contraste al consistorio desde este jueves y aún espera por la respuesta. Los usuarios críticos, simplemente, no entienden cómo un parque público en el que se ha invertido casi un millón de euros hace apenas dos años puede presentar una imagen como la actual. Aunque son conscientes de que la dotación de vigilancia presentaría también riesgos salvo que sea de 24 horas, no comprenden que, al menos, no se controle ciertas horas del día y, sobre todo, de los fines de semana. 

La contradicción de plantear un teleférico

Además, siguen consideran contradictorio que se plantee un teleférico para resaltar y aprovechar los valores naturales y las vistas de esta zona y, al mismo tiempo, se tolere esta situación en el parque, con basura extendida, roturas constantes de los candados de los baños; actos incívicos en los aseos (se suelen taponar las tazas, por ejemplo, incluso con extintores) y muchas muestras de los típicos botellones. Por eso, censuran que estos hechos acaben suponiendo más gastos para el ayuntamiento cuando, en la reapertura en 2022, se aludió a una normativa específica para respetar y proteger el paraje y el consistorio remarcó que se pretendía “garantizar el uso adecuado de la zona y evitar el vandalismo”, algo casi imposible sin nada de vigilancia. 

Esa normativa, impulsadas precisamente por el área de Tarife, incluyen la limitación en el horario de apertura del parque entre las 8:00 y las 19:00 horas, de noviembre y abril, y de 8:00 a 21:00, de mayo a octubre. Además, los fogones sólo podrán usarse de 10:00 a 17:00 horas en invierno y de 10:00 a 19:00 horas en verano, ''en los que sólo podrá utilizarse carbón o leña como fuentes de combustión. El uso de barbacoas portátiles está prohibido''. También se rechazaron las acampadas, el tránsito de caballos, vehículos de motor y bicicletas, así como pernoctar en la zona habilitada como aparcamiento o reservar mesas colocando utensilios personales, entre otras reglas. Pero lo más chocante es que se advertía entonces que el parque estaría vigilado por agentes de la Policía Local y la Unidad de Montes, y que “se multará a todo aquel que incumpla las normas o cometa actos vandálicos, aparte de que también se podrá expulsar del mismo a ciudadanos por comportamientos incívicos'', según rezaba el comunicado oficial.

Por supuesto, las imágenes hablan por sí solas y las captadas ayer por visitantes habituales demuestran de nuevo que se está cumpliendo muy poco de esas normas.