La Virgen de Candelaria volvió a recorrer los caminos de Tenerife rumbo a la capital en una multitudinaria peregrinación que congregó a más de 100.000 personas entre peregrinos, vecinos y devotos llegados desde todos los rincones de la isla, en un recorrido de más de 14 horas, según datos del Cabildo insular.
La imagen partió en la madrugada de este sábado desde su Basílica en Candelaria, en un traslado que se celebra cada siete años y que en esta ocasión supone la sexta visita de la Patrona a Santa Cruz, después de las realizadas en 1939, 1964-1965, 1994, 2002 y 2018, según ha recordado la corporación tinerfeña en un comunicado.
En esta ocasión, la Virgen portó la vara de mando del Cabildo de Tenerife desde su salida de la Basílica, entregada días antes por la presidenta insular, Rosa Dávila, como símbolo de su condición de Presidenta Honoraria y Perpetua de la institución; así como las varas de mando de los alcaldes de los municipios por los fue pasando en su peregrinar.
La comitiva avanzó desde la Basílica acompañada por representantes eclesiásticos, autoridades insulares y municipales, y miles de peregrinos que siguieron su paso por los municipios de Candelaria, El Rosario, La Laguna y Santa Cruz, en un recorrido lleno de momentos de recogimiento, música y fervor popular.
Entre las paradas más emotivas destacó su paso por Barranco Hondo, Radazul Alto, El Humilladero y el Hospital Universitario Nuestra Señora de la Candelaria, donde la Imagen fue recibida por personal sanitario y pacientes. En el interior del hospital se celebró una pequeña misa durante la cual el Obispado hizo entrega de una pequeña talla de la Virgen al centro hospitalario como muestra de gratitud y esperanza.
Ya entrada la noche, la Virgen llegó a la Plaza de la Candelaria, donde tuvo lugar el acto oficial de recibimiento ante miles de fieles congregados, tras la procesión que recorrió las calles de Santa Cruz en la que estaban presentes el vicepresidente del Cabildo, Lope Afonso, y los consejeros insulares.
La presidenta insular, Rosa Dávila, dirigió unas palabras de agradecimiento y destacó “la profunda devoción y el espíritu de unidad que la Virgen de Candelaria inspira en el pueblo tinerfeño, símbolo de esperanza, protección y fe compartida”
En el acto celebrado en la Plaza de España, Dávila subrayó la importancia de esta peregrinación como un acto de “devoción y tradición que nos une a todos”, resaltando el fervor de miles de personas que acompañaron a la Virgen en su caminar con “lágrimas, sonrisas, miradas de esperanza y devoción”.
La presidenta recordó que la Virgen “acoge a todos por igual” y que su presencia “nos recuerda la fuerza de nuestras tradiciones, la unidad de nuestro pueblo y la importancia de mantener vivos los lazos que nos definen como sociedad respetuosa y solidaria”.
Asimismo, puso especial énfasis en los momentos de mayor afluencia en los distintos municipios y barrios, en el encuentro con migrantes y en la emotiva cita en el Hospital de La Candelaria, junto a pacientes, familiares y profesionales sanitarios.
El recorrido estuvo acompañado por un amplio dispositivo de seguridad y autoprotección, activado por el Cabildo de Tenerife en coordinación con el Obispado, el Gobierno de Canarias, la Subdelegación del Gobierno y los ayuntamientos implicados.
Casi 1.300 efectivos y 700 voluntarios participaron en el operativo, que incluyó asistencia sanitaria, control de tráfico, medidas antiterroristas y apoyo a los peregrinos. Transportes Interurbanos de Tenerife (TITSA) reforzó además varias líneas y habilitó guaguas de apoyo para personas con movilidad reducida.
La gestión del dispositivo se centralizó desde el Puesto de Mando Avanzado del CECOPIN, que coordinó la denominada “cápsula de traslado” que acompañó a la Imagen durante todo el trayecto.
Durante su estancia en Santa Cruz, la Virgen visitará distintos templos y espacios de la capital, permaneciendo en la Parroquia de la Concepción hasta el 24 y 25 de octubre, fechas en las que emprenderá su camino de regreso hacia Candelaria, nuevamente acompañada por miles de peregrinos.