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CV Opinión cintillo

A quien lea

Tiempo para la acción

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“Avant, companys! El cor del temps

us deixa que el vegeu una mica…

És vostre l’instant, és vostre l’assaig de la història,

és vostre el pou de les decisions,

és completament vostre

els vostres vint-i-quatre anys.

Asseieu-vos, doncs, amb tot el bagatge

que porteu: mare, xicones, somnis, sang…

i escolteu-me“.

Lluís Alpera, València. ’Els humiliats’ (1962-63)

El primer escollo a vencer para la acción es el desconocimiento. La prosperidad, la ética, los valores no son sólo conceptos inmateriales de índole moral. También son y se convierten en factores de éxito. El neocapitalismo a base de inyectar individualismo en los comportamientos de eficacia material ha inoculado la filosofía hobbesiana para la que “el hombre es un lobo para el hombre”. Hoy se ha comprobado que los sistemas que se han volcado en el tratamiento humanístico se aproximan al éxito en su combate para aportar mayor equilibrio e igualdad a la sociedad donde se aplican. No aportan conclusiones definitivas para todos, aunque es una aventura que merece ser explorada. Las sociedades occidentales conocidas vemos que no encuentran el bienestar y la felicidad para la mayoría.

Países olvidados

¿Qué se pierde ensayando el sentimiento de pertenencia a una comunidad para superar el estado de postración? Merece la pena incrementar el protagonismo de las instituciones, la apertura a mercados hasta ahora inexplorados, la apuesta decidida por el capital físico y humano o el experimento que lleve a fiscalidades diferentes. Los grandes think-tank (Davos, G-7, G-20), los cónclaves del pensamiento económico supranacional y las teorías clásicas de las escuelas imperantes no han conseguido aportar la fórmula magistral para que los países y territorios rezagados, olvidados o postergados consigan superar el estado de paralización. Así lo expone el profesor de Economía y de Políticas Públicas de la Universidad de Oxford, sir Paul Collier en su libro: “Rezagados. Una nueva economía para lugares olvidados”. Sabiendo que el País Valenciano no levanta el vuelo, bien se podría prestar atención a sus conclusiones, aunque tan sólo fuese por fiar a un sabio británico eleje del plan de acción para salir del agujero.

Relaciones externas

Los lectores activos declaran vencido el tiempo de los diagnósticos, los análisis y la contemplación. Es hora de pasar a la acción. Nada de sentimentalismos ni nostalgia. Vayamos a las cosas. ¿Qué ha de poner en marcha el País Valenciano para disponer de voz y voto en el concierto? Primero, ser él mismo, asumir su destino sin dejarse manipular. Segundo, situarse en su entorno y normalizar sus relaciones de vecindad. Reinventar la interrelación con los núcleos de poder en España: Cataluña, Madrid, Euskadi (Bilbao). Tercero, partir de su enclave y configurar su horizonte en el Estado español, en el conjunto europeo y ante el resto del mundo que le afecta y condiciona.

Territorios, no cortijos 

No hay pueblo, sino pueblos que nos acompañan con la exigencia de dar la talla para llegar a Ítaca todos a una. Nos encontramos en la encrucijada – inquietante concepto– de la financiación justa para el País Valenciano y sus conciudadanos. Pero carecemos de los instrumentos y los líderes idóneos para conseguirla. Financiarse justamente es la posibilidad de comer y hacer cosas. No cualquier cosa para distraer, sino invertir en peldaños para alcanzar el futuro con esperanza: vivienda, cultura, sanidad, educación, competitividad, empleo, industrialización, productividad, infraestructuras, líderes y dirigentes. Aquellos que sienten los latidos de su tierra y alcanzan la meta de priorizar sus reivindicaciones y derechos. De dentro hacia afuera, hasta las últimas consecuencias. No vale cualquiera sino los elegidos. Nunca los que adjudican intereses opacos y oscuros. Aquellos oportunistas conocidos que impulsan vientos ajenos de partidos políticos, grupos de presión o contubernios confesionales con sede, coro y fijación en Madrid. Ubicados en localización recóndita, Lejos del territorio donde aterrizan y pretenden sojuzgar.

Para los humanos

Las fuerzas conocidas son insuficientes y el simple debate ideológico – izquierda/derecha– no sirve. ¿Qué le aporta al ciudadano de a pie decantarse hacia lo diestro y lo siniestro? ¿Quién es de derechas o de izquierdas en el panorama actual? De derechas es quien dispone y ejerce el poder de hecho. De izquierdas -que no tiene por qué ser ‘siniestro’– es todo el que combate el poderío establecido para que los humanos, los postergados, los necesitados, los humildes, los desfavorecidos, los maltratados tengan acceso a la justicia que merecen y a la que tienen derecho. En la realidad político-social del País Valenciano predominan formaciones que no creen en idiosincrasias territoriales ni autonómicas. Beligerantes con nacionalidades y particularismos territoriales que amenazan las comodidades que disfrutan de su centralismo ignorante, irrespetuoso e ingrato. Los partidos políticos con mayor probabilidad de ejercer poder en el País Valenciano: Partido Popular Español, Partido Socialista Obrero Español, Sumar, Vox o Podemos (más que español, sideral) y el recientemente desgajado del error estratégico en ‘Sumar’, Compromís ( Més, Iniciativa, Impacients, Bloc) con sede en València. El único ente político con representación que reside en tierras valencianas, aunque no siempre para los valencianos.

Respuestas

Los interrogantes a formular: ¿Todos los electores ‘valencianistas’ del País Valenciano han de coincidir con los planteamientos de Compromís, visto lo visto? ¿Conviene que lejos de la endogamia y la política de sillones calientes surjan opciones aceptables para mentes abiertas que, desde la transversalidad, defiendan derechos y libertades de los valencianos? ¿Habrá que pensar en alternativas que conecten con otros vectores políticos territoriales equiparables que funcionan y son eficaces para sus ciudadanos (Partido Nacionalista Vasco, Partido Aragonesista, Bildu, Junts, Esquerra Republicana de Catalunya, Teruel -Existe, Partido Nacionalista Galego - Partido Galeguista, Geroa Bai, Nafarroa Bai)? ¿Los valencianos que ejercen han de optar exclusivamente por opciones políticas centralistas? Y la definitiva: ¿Los valencianos han de ser necesariamente de ‘izquierdas’ o de ‘derechas’ con obediencia central y núcleo de decisión en Madrid? ¿Hay otras opciones?

Democracia municipal

Entre formaciones políticas extremadas y condicionantes, existe la posibilidad de contar con otras diferentes que den cabida al electorado huérfano. Que se sentiría motivado y representado por un partido inspirado en el enfoque librepensador, no confesional, cimentado  en el desarrollo económico y social, respetuoso con la historia y las tradiciones, de orden y justicia, defensor de la lengua y la cultura autóctonas y enraizado en la diversidad comarcal por encima de las barreras provinciales. El esplendor del Reino de València desde 1238,-- creación por Jaume I– a 1707, –abolición de ‘els Furs’ por el Decreto de Nueva Planta de Felipe V– se basó en el signo liberal y democrático de su municipalidad. Es hora de que se reconozca que la riqueza económica y cultural del País Valenciano reside en sus comarcas, ciudades y pueblos. Que se pondere la influencia de las poblaciones y conurbaciones que proporcionan sentido y riqueza –económica y social– al País Valenciano: Elx-Crevillent- Santa Pola; Gandia-Oliva-Pego; Alcoi- Cocentaina; Xàtiva y La Costera; conurbación de Alzira- Algemesí-Carcaixent; Vinarós- Benicarló- Peníscola; Requena-Utiel-Buñol;Ayora-Enguera-Cofrents;Torrent- Alaquàs- Aldaia; Morella y Maestrat; conurbación de Villarreal- Onda,-Nules; Sogorb; Oriola- Torrevieja- Guardamar de Segura; Benidorm- Vila Joiosa; Dénia- el Verger-Xàbia y su zona de influencia, Elda-Monòver-Novelda; Villena- Biar-Saix; conurbación Xixona, Ibi, Tibi, Onil y Castalla.

Proyecto integral

El hecho de que los partidos políticos dominantes han entendido la gobernabilidad del País Valenciano como apéndice de su estrategia, desde y para Madrid, obstaculiza que se formule el plan cohesionado de actuación territorial en el que las líneas maestras estén trazadas desde el consenso. Para ello se necesita: 1- Masa crítica respaldada por recursos humanos y económicos. 2- La Plana Mayor (líderes): dirigentes ejecutivos formados y comprometidos. 3- Asumir el territorio de maniobra. 4- Sociedad articulada por sectores y especialidades. 5- Tejido empresarial concienciado de la relación territorio- desarrollo económico. 6- Universo cultural compartido potente y ramificado. Sinergia entre economía y cultura basada en los centros de conocimiento y formación superior de rango universitario.

El concierto

El país necesita: bienestar (vivir y comer). Ocupación (estabilidad en el empleo). Ilustración (enseñanza y cultura). Sectores productivos innovadores. Reindustrialización competitiva. Desarrollo agroalimentario moderno y mecanizado. Infraestructuras para la movilidad, la logística con visión de futuro. Formación de altos directivos sobre estándares internacionales para la gestión pública y privada. Estimular el turismo de calidad y negocios. Estructurar la oferta cultural –ordenación de la oferta museística (pública y privada) y de exposiciones– como aliciente turístico diferencial. Carta de capitalidad de la ciudad de València (Cap i casal) líder e integradora. Oferta mercantil y comercial singular (interior y exterior). Artesanía y especialización apoyada en los sectores tradicionales. Programación de fiestas, celebraciones y eventos coordinados de acuerdo con el interés general para evitar solapamientos. Política sanitaria y hospitalaria suficiente y distribuida racionalmente en el territorio. Consenso empresarial desde el convencimiento de que el crecimiento y el progreso son conjuntos. Las sinergias son necesarias para el desarrollo del territorio y de las unidades de negocio. Coordinación y cooperación entre las instituciones y las entidades económico-empresariales. Apoyo y asistencia a los sectores exportadores.

Prosperidad redistribuible

La tarea es ingente. Requiere una llamada al sosiego en el panorama político para que la perspectiva electoral a corto plazo no impida el desarrollo integral de la sociedad. El reto de relanzar las opciones del País Valenciano exige el entendimiento y colaboración entre los diferentes niveles administrativos: municipal, provincial, autonómico y de la Administración central del Estado. Todos forman parte del Estado, son Estado y ninguno está legitimado para trabajar contra los intereses de los ciudadanos y de los territorios sobre los que operan. Es la masa crítica necesaria para que puedan ser eficientes los líderes a la hora de justificar la asignación de recursos. Cualquiera no sirve para llevar a cabo esta urgente misión. Se requiere políticos con visión de país y estrategia a medio y largo plazo. Sin garantizar el sistema productivo con estabilidad y equilibrado en la totalidad del territorio, la recuperación competitiva del País Valenciano no es posible. Prosperidad redistribuible: riqueza y trabajo para un país más humano. Menos olvidado. Más libre.

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