La borrasca Therese deja un aguacero “histórico” en Gran Canaria y fuerza un despliegue sin precedentes

Lluvias este martes en Las Palmas de Gran Canaria por la borrasca Therese.

EFE / Canarias Ahora

24 de marzo de 2026 17:42 h

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La borrasca Therese ha descargado sobre Gran Canaria durante la madrugada y la mañana de este martes un aguacero con registros “históricos” y “no previsibles”, que han obligado a movilizar un despliegue de medios sin precedentes en la isla para atender las decenas de incidencias.

“Estamos ante unas circunstancias históricas en cuanto al volumen de agua caída y la afección sobre el territorio insular”, ha resumido en rueda de prensa el presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, que se ha congratulado de que el episodio se haya saldado por ahora sin daños personales, a pesar de que ha sido necesario confinar a cerca de un millar de vecinos de varias localidades.

El director técnico de Emergencias de la Corporación insular, Federico Grillo, ha explicado que Therese ha descargado más de 700 litros por metro cuadrado en varios puntos de la isla a lo largo de seis días, llevando al límite de su capacidad a 24 presas, pero ha enfatizado que la situación con la que terminó el lunes era ya del nivel más bajo de riesgo (amarillo), si bien con incertidumbres.

Grillo sostiene que “nadie en ningún lugar del planeta podía prever una cosa como esta”: que se formara una célula convectiva de la “virulencia” de la que ha golpeado este martes a la isla, con nubes de formación rápida que se han fijado sobre lugares como Arucas y Bañaderos, provocando importantes inundaciones.

De hecho, ante la polémica que ha generado el hecho de que se declarara oficialmente la situación de emergencia con los niños ya en los colegios, Grillo ha defendido tanto los pronósticos de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) como la valoración hecha por la Consejería de Educación, porque el propio Cabildo desaconsejó el lunes por la tarde de suspender las clases, al considerarlo desproporcionado.

La borrasca, que se instaló en Canarias la semana pasada, afectó inicialmente al suroeste de la isla y fue avanzando en forma de frentes de lluvias, pero, a partir de la noche del lunes, comenzó a generar células convectivas en el norte y en la capital, Las Palmas de Gran Canaria, hasta entonces casi al margen del episodio.

Donde más ha llovido esta madrugada ha sido en Bañaderos, en la costa del municipio de Arucas, y zonas aledañas, donde han llegado a caer 153 litros por metro cuadrado en muy poco tiempo, motivo por el cual el Cabildo solicitó la ayuda de la Unidad Militar de Emergencias (UME), que se encuentra trabajando en esa zona.

Además, Morales ha destacado la “incongruencia” que le parece, con las competencias que tienen los cabildos insulares, el tener que elevar la alerta a nivel 2 para poder pedir la ayuda a la UME.

Por ello, el presidente de Gran Canaria insiste al Gobierno central, tal y como ha planteado la Federación Canaria de Islas (FECAI), que las corporaciones insulares puedan demandar la colaboración de la unidad conjunta de las Fuerzas Armadas Españolas en situaciones como las vividas por el temporal estos días, sin necesidad de aumentar la alerta.

Según los datos facilitados por Morales, actualmente hay 24 presas de Gran Canaria que están aliviando o están rebosando, un agua que llega a los cauces de los barrancos y provoca una mayor escorrentía.

Grillo ha detallado que desde que comenzó la borrasca se han acumulado 700 litros por metro cuadrado, principalmente en la zona centro de la isla y la cumbre. “Es muy grave lo que nos ha pasado. Es una auténtica barbaridad. Hemos tenido suerte porque ha caído justo en el centro de la isla, se ha repartido (...) y las presas han sujetado toda esa agua, pero están al límite ya”, ha agregado.

En cuanto al episodio de esta madrugada, el director técnico de Emergencias de la corporación insular ha señalado le recuerda al ocurrido en La Garita (Telde) en 2015, cuando, con 60 litros/m2, se generó una situación de grave riesgo para la población.

Además del trabajo realizado en el Arucas y Bañaderos, el presidente del Cabildo ha explicado que ha sido necesario esta noche confinar o restringir mucho la movilidad de más de 1.000 personas en lugares como Arteara, Fataga, La Culata, el Barranco Arguineguín o El Hornillo, por crecidas de los barrancos y por desprendimientos.

Además, están cerradas una docena de carreteras, cuatro de las cuales previsiblemente necesitarán obras de importancia para reparar los daños que sufren: GC-608, la G-400, la G-550 y la GC-606. “Tenemos una estimación de cuatro millones de euros, pero serán más”, ha resumido Morales, que calcula que esa cifra se duplicará.

El presidente del Cabildo ha señalado que la borrasca ha dado a mediodía una tregua, desplazándose hacia el noroeste, y que esta tarde analizarán los datos de la Aemet para ver si hay algún indicio de lo que puede pasar mañana.

“Todo apunta a que en principio no se va a reproducir una situación como la que hemos vivido hoy. El jueves entrarán los alisios y, por lo tanto, van a desplazar a estas células convectivas”, ha detallado.

No obstante, ha advertido de que los desprendimientos pueden producirse después de que terminen las lluvias porque la isla está ahora “muy sensible y mojada y podemos tener todavía sustos”.

Morales ha pedido a la población que tome medidas de autoprotección, advirtiendo de que los servicios de emergencia han tenido que rescatar, “poniendo en riesgo la vida de las personas que están protegiéndonos a todos” a turistas “por imprudencias” y que se ha movilizado “a mucha gente para proteger a curiosos” que se acercaban a presas, olas del mar y cauces llenos de agua, lo que es “una enorme irresponsabilidad”.

El presidente del Cabildo ha destacado la “coordinación extraordinaria” de las entre 1.500 y 2.000 personas de los equipos de emergencia “para dar respuesta a las necesidades más urgentes de la ciudadanía”. 

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