Guía para un fin de semana en Avignon: de la Plaza del Reloj a la Calles de los Tintoreros
Si has seguido la ruta que te hemos propuesto en esta pequeña guía de la ciudad de Avignon, habrás dedicado la primera jornada de estos dos días de visita a caminar entre las piedras con relumbre y pedigrí de los años de gloria de la sede papal de los siglos XIV y XV. Las ciudades con varios centenares de años encima suelen concentrar el poder en puntos simbólicos que, en el caso de la pequeña capital de la Provenza se encuentran en torno a la Plaza du Palais (donde ya habrás visitado el Palacio Papal y Notre Dame des Doms. En este segundo día (ver iconos color violeta en el mapa) también vas a tener la oportunidad de ver grandes lugares vinculados a la Religión (y a ese cisma occidental que algunos llaman el Segundo Rapto de Babilonia) y palacios. Pero también otros rincones de trabajo y placer que tienen más que ver con lo que, al final es uno: puro vulgo (en la buena concepción de la palabra).
Y por eso te recomendamos empezar la jornada de paseo en Les Halles d’Avignon (Pl. Pie) para empezar el día disfrutando de las maravillas regionales de este mercado bonito donde puedes desayunar antes del paseo (el mercado es un espectáculo durante los fines de semana con casi medio centenar de puestos donde se venden los riquísimos productos provenzales y algunos lugares para comer). La visita de hoy toma como punto de partido la Plaza del Reloj (Place de l’Horloge). Si Palais es el gran eje de la ciudad medieval, l’Horoge es el epicentro de la ciudad republicana y burguesa. La plaza, de las más bonitas de Avignon, recibe su nombre por el bonito reloj que domina la fachada del Ayuntamiento del siglo XIX, icono de la Francia democrática surgida tras 1789. Junto al Hotel de Ville -Ayuntamiento- nos encontramos con el otro gran icono de la ciudad burguesa: el Gran Teatro de la Ópera, un precioso edificio de corte neoclásico que refuerza el papel de centro cívico-cultural de la plaza.
L’Horoge y la Rue de la República ejercen de espina dorsal de esta ciudad moderna donde se alternan los elegantes edificios de pisos, las oficinas y los cafés. Muchísimos. Algunos famosos más allá de la propia Avignon como el Grand Café Barreta (Saint Didier, 14), toda una institución nacida al albor de las ideas ilustradas del siglo XVIII que tuvo clientes habituales tan importantes como un tal Napoleón Bonaparte. En esta zona de la ciudad se mezclan estos iconos de la modernidad pre y post revolucionaria con algunas joyas medievales como la Basílica de San Pedro (Plaza de Saint Pierre) o la Colegiata de Saint Didier (Sain Didier, 10), dos iglesias del siglo XV y XIV, respectivamente, que merecen mucho la pena.
Una vuelta por el Museo Calvet (Rue Joseph Vernet, 65).- Es el gran museo de la ciudad y custodia las mejores colecciones de toda Avignon. Tiene una muy buena colección de bellas artes (con una buena muestra de los mejores maestros de la pintura, la escultura y el grabado francés), pero lo que destacan de verdad son las secciones de arqueología y de historia. Otro de los atractivos de acercarse hasta aquí es la oportunidad de ver uno de los mejores palacios del siglo XVIII de toda la ciudad por dentro. Otro museo curioso muy cerca de aquí es el Musee Lapidaire (Rue de la Republique, 27), un pequeño centro ubicado en la antigua capilla jesuita y que alberga una curiosa colección de estatuaria arqueológica con piezas egipcias, romanas o celtas.
Camino de la Calle de los Tintoreros.- La zona sur del casco histórico inmediatamente siguiente a la zona del Museo Calvet no ofrece demasiado interés más allá de la sala de exposiciones de la Oficina de Turismo (Cr Jean Jaurès, 41) que ocupa una antigua iglesia medieval. Nuestro interés se centra en el sector de la ciudad que se encuentra en el entorno de la Rue des Lices, que alberga alguna de las calles medievales mejor conservadas de todo Avignon. Aquí nos alejamos de la ciudad papal y palaciega y nos acercamos al burgo artesanal e industrial que convirtió a esta plaza en uno de los centros de producción textil más importante de la Francia preindustrial.
La estrella de la zona es la Rue des Teinturiers (Calle de los Tintoreros), una preciosa callejuela-canal rodeada de viejos talleres textiles donde aún se pueden ver hasta cuatro grandes ruedas hidráulicas que servían para mover la maquinaria de los talleres antes de que el vapor lo cambiara todo. En esta zona de la ciudad hay otro hito que hay que ir a visitar: La Maison du IV de Chiffr (Teinturiers, 27), una vieja casa del siglo XIV cuajada de símbolos mistéricos en su fachada.
Ir hasta el Fort Saint André (Rue Mnt du Fort, 57).- Esta imponente fortaleza del siglo XIV es una consecuencia de los avatares que vivió la ciudad con el traslado del papado a las tierras del viejo Reino de Arlés. La instalación del Papa en Avignon provocó un desequilibrio de poder en esta zona de la Provenza que amenazó a la propia Francia. Pues la solución del rey Felipe El Hermoso fue construir esta imponente fortaleza a pocos metros de la frontera sur de su reino: el Río Ródano. El castillo hoy es el resultado de muchas reformas y muchísimos avatares históricos de entre los que destacan su papel de cárcel durante las guerras de religión de los siglos XVI y XVII (hay una gran cantidad de grafitis de los presos en un lapso de tiempo que va desde el XVII a la Segunda Guerra Mundial).
Fotos bajo Licencia CC: Steve Shupe; Elliott Brown; Herbert Frank; Alessandro Gallione; Ian Bell; Augustin Fournier; Pierre Doyen