Un neumólogo, sobre los peligros de las velas aromáticas: “Aunque sean de origen vegetal sus emisiones no son inocuas”

Encender velas al final de la tarde es para muchas personas un gesto de confort, asociado especialmente a esta época en la que empieza el frío y los días se acortan. Pero, ¿qué diferencias hay entre las velas naturales y las aromáticas? ¿Son unas más seguras que otras?

“La mayor diferencia está en el origen de la cera y en las sustancias que aporta el aroma. Las velas convencionales suelen fabricarse con parafina, un derivado del petróleo, mientras que las llamadas ‘naturales’ utilizan ceras vegetales, como las de soja, coco o colza, o la clásica cera de abeja. En cuanto a las fragancias, las velas aromáticas incorporan perfumes que pueden ser aceites esenciales o mezclas sintéticas”, aclara el Dr. Javier de Miguel, coordinador del área de Neumología Ambiental y Ocupacional (NAO) de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR). 

Ante la creencia de que los productos de origen vegetal evitan riesgos para la salud, el neumólogo aclara que “el hecho de que una vela sea de origen vegetal no significa que sus emisiones sean inocuas”. “Al quemarse, cualquier vela puede liberar partículas finas, hollín y diversos compuestos orgánicos, aunque la cantidad y la composición de estas emisiones dependen del material, la fragancia, el tipo de mecha y las condiciones de combustión”, explica.

“A día de hoy no existe evidencia científica sólida que permita afirmar que las velas naturales sean, en general, más seguras para la salud que las de parafina. Asociar de forma automática términos como ‘natural’ o ‘ecológico’ con un menor riesgo respiratorio es un error común”, incide el especialista, que recuerda que las partículas liberadas en la combustión pueden actuar como irritantes de las vías respiratorias. “Aunque conocemos estas emisiones, todavía existe incertidumbre sobre sus efectos a largo plazo en condiciones habituales de uso doméstico”, reconoce.

En población sensible, estas emisiones pueden provocar tos, molestias nasales e irritación ocular. Pero el doctor De Miguel pide precaución, especialmente, a quienes padecen patologías respiratorias: “En pacientes con asma, EPOC u otras enfermedades respiratorias crónicas, así como en personas sensibles a las fragancias, pueden desencadenar o agravar síntomas respiratorios, incluida la sensación de falta de aire”. “Por prudencia, conviene reducir la exposición en estos casos y evitar el uso de velas si se observa que provocan síntomas”, recomienda. 

A la hora de adquirir y utilizar velas, el neumólogo destaca que “lo ideal es optar por fabricantes fiables que ofrezcan un etiquetado claro, con información sobre la composición y las instrucciones de uso”. “Conviene comprobar el tipo de cera y de fragancia, así como elegir una mecha adecuada y seguir las recomendaciones del fabricante. Las mechas de algodón pueden ser una opción, pero su material no garantiza por sí solo unas emisiones menores”, señala el especialista. 

Las pautas básicas de seguridad del doctor se pueden resumir en cinco: evitar su uso diario para ambientar la casa, no encender demasiadas a la vez, limitar el tiempo que permanecen encendidas, mantener una buena ventilación durante y después de su uso y evitar su encendido ante personas sensibles.

“No debemos olvidar que las velas aromáticas son una fuente de combustión dentro de casa y que sus emisiones pueden afectar a la calidad del aire interior. Por eso, si se utilizan, conviene hacerlo con moderación y extremar las precauciones si hay enfermedades respiratorias”, concluye el doctor De Miguel.