Automoción: el momento de acelerar. Por Jordi Hereu
La automoción española afronta uno de los momentos más decisivos de su historia reciente. La transformación hacia la movilidad sostenible, la irrupción de nuevos fabricantes internacionales, la electrificación del parque móvil y la necesidad de reforzar la autonomía industrial europea están configurando un escenario lleno de desafíos, pero también de oportunidades. En este contexto, España cuenta con una ventaja competitiva evidente: una industria consolidada, una potente red de proveedores, capacidad tecnológica y una posición de liderazgo como segundo fabricante de automóviles de Europa.
- Artículo publicado en la revista del Barómetro Movilidad+Auto 2026. Descárgala en este enlace
Los datos invitan al optimismo. El Barómetro Movilidad+Auto 2026 refleja que el 44,9% de las empresas del sector espera una mejora de la actividad durante este año, mientras que siete de cada diez prevén aumentar su facturación y cerca de dos tercios confían en mejorar sus beneficios. Además, la inversión continúa creciendo y la contratación de nuevos perfiles profesionales sigue siendo una prioridad para la mayoría de las compañías.
Ese optimismo se apoya en una realidad tangible. La industria española de automoción alcanzó en 2025 una inversión récord de 3.197 millones de euros, un 24,7% más que el año anterior. Buena parte de esos recursos se han destinado a adaptar las fábricas españolas a la producción de vehículos electrificados y a atraer nuevos proyectos industriales. Al mismo tiempo, el sector mantuvo casi 54.000 empleos directos en las plantas de fabricación y generó una facturación superior a los 80.000 millones de euros.
El peso de la automoción en la economía nacional es difícilmente discutible. Su contribución al PIB se acerca al 11%, representa el 18% de las exportaciones españolas y constituye uno de los principales motores industriales del país. Además, genera cientos de miles de empleos directos e indirectos y sigue siendo una actividad estratégica para numerosas regiones españolas.
En esta transformación juega un papel fundamental el recién estrenado Plan Auto+, aprobado por el Ministerio de Industria y Turismo y dotado con 400 millones de euros para incentivar la compra de vehículos eléctricos y electrificados. El programa introduce ayudas directas, simplifica la tramitación y, además, tiene carácter retroactivo para las adquisiciones realizadas desde el 1 de enero de 2026. Esta medida responde a una demanda histórica del sector y busca impulsar la demanda al mismo tiempo que favorece la producción industrial vinculada a la movilidad sostenible.
El Plan Auto+ forma parte de la estrategia España Auto 2030, una hoja de ruta diseñada para fortalecer la competitividad de la industria española, acelerar la electrificación y consolidar a nuestro país como uno de los grandes centros europeos de fabricación de vehículos eléctricos. El objetivo es claro: que la transición energética no suponga una pérdida de capacidad industrial, sino una oportunidad para generar más actividad económica, innovación y empleo.
Otro de los fenómenos que están redefiniendo el panorama industrial es la llegada de fabricantes chinos. Aunque parte del sector observa este proceso con cautela, el Barómetro Movilidad+Auto 2026 revela que prácticamente la mitad de las empresas considera esta presencia una oportunidad.
Y existen razones para ello. La implantación de grupos asiáticos en España puede suponer nuevas inversiones productivas, desarrollo tecnológico, centros de investigación y una creciente integración de proveedores nacionales en las cadenas de valor globales. El Gobierno ha insistido en que el objetivo no es atraer inversiones de corto recorrido, sino proyectos con arraigo industrial, capacidad de innovación y generación de empleo cualificado. El ejemplo de la colaboración entre Chery y Ebro en Barcelona ilustra precisamente esta estrategia de transferencia tecnológica y desarrollo industrial a largo plazo.
La electrificación también está impulsando la aparición de nuevos perfiles profesionales ligados a la digitalización, la ingeniería de baterías, el software, la conectividad y la fabricación avanzada. No es casualidad que más del 83% de las empresas mantenga o incremente la incorporación de nuevos profesionales y que las inversiones en vehículo eléctrico lideren claramente la innovación empresarial.
Junto a ello emerge una oportunidad complementaria: la participación de la industria de automoción en el creciente esfuerzo inversor europeo en defensa. Según el Barómetro Movilidad+Auto 2026, más de la mitad de las empresas considera positiva esta posibilidad. Las capacidades industriales, tecnológicas y de fabricación de muchos proveedores del automóvil pueden encontrar nuevas vías de crecimiento en este ámbito, diversificando actividades y fortaleciendo la base industrial española.
España dispone hoy de los ingredientes necesarios para liderar la nueva movilidad europea: capacidad productiva, experiencia industrial, talento, inversiones y una estrategia pública orientada a la electrificación. El reto ahora consiste en transformar esa ventaja en una posición duradera. Si se mantiene la colaboración entre administraciones y empresas, el país tiene una oportunidad histórica para consolidarse como un auténtico hub de fabricación de vehículos eléctricos, innovación tecnológica y movilidad sostenible para las próximas décadas.
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