El PP vuelve a enredarse con el catalán: de rectificar el pacto por la lengua de Albiol a cuestionar la inmersión
El PP mantiene desde siempre una relación tormentosa con la lengua catalana y Alberto Núñez Feijóo no va a dejar de lado esta cuestión en la campaña. Esta semana, el líder del PP presentó un “contrato con España” en el que incluía una alusión a garantizar que el castellano sea enseñado en todo el Estado. Una promesa que solo supone mantener lo que ya ocurre, pero que en anteriores ocasiones ha sido un pretexto para tratar de acabar con el modelo de inmersión lingüística.
El candidato del PP ha introducido de esta forma un tema espinoso en Catalunya, que ha suscitado la reacción del catalanismo y que va, incluso, en contra de los esfuerzos hechos por su propio partido para acercarse a los catalanoparlantes en los últimos años.
No está claro cuál es la propuesta que finalmente enarbolará Feijóo sobre el catalán. Garantizar la enseñanza del castellano es una frase que puede significar tanto no cambiar nada en las escuelas, como cambiarlo todo. Desde su llegada a Génova, de hecho, el líder gallego ha hablado de dos porcentajes muy diferentes: el 50%, en lo que en su día llamó “bilingüismo cordial”, y del 33%, dentro de la propuesta de escuela trilingüe para Galicia.
En las últimas elecciones generales, el PP optó en su programa por una promesa menos concreta y se limitó a garantizar el conocimiento del castellano y la lengua “cooficial” de cada comunidad. Una fórmula muy similar a la que volvió a utilizar el pasado lunes.
Pese a lo poco específico de la propuesta, los defensores del modelo que prima el catalán en la escuela para tratar de garantizar el aprendizaje que no se produce fuera de las aulas saltaron a la yugular de Feijóo.
“El catalán no se toca”, advirtió rápido el president de la Generalitat, Salvador Illa, que acusó a Feijóo de querer laminar el autogobierno catalán. El president volvió a la carga este martes, cuando reprochó al PP que hiciera “llamadas” para evitar la oficialidad del catalán en Europa. También desde ERC y Junts cargaron contra Feijóo y aseguraron que Catalunya no permitirá que Madrid le imponga un modelo lingüístico en la escuela.
Inconcreción de Feijóo; 155 de Álvarez de Toledo
Aunque Feijóo se mantiene en una zona inconcreta, su trayectoria y hasta su elección para las candidaturas da pistas sobre qué querría hacer con el catalán en la escuela. La actual diputada por Barcelona, Cayetana Álvarez de Toledo, que suena como número dos del líder por Madrid, llegó a romper la disciplina de voto de su formación en septiembre de 2022 para unirse a Vox en el Congreso y reclamar aplicar el artículo 155 en Catalunya para garantizar que el castellano fuera vehicular.
El propio Feijóo firmó en 2023 el manifiesto impulsado por la Asociación por una Escuela Bilingüe en el que se considera la inmersión una “imposición” negativa para el conjunto de los alumnos, pese a que las familias catalanas que reclaman abandonar la escuela en catalán son prácticamente anecdóticas. “La inmersión no funciona”, rezaba el texto suscrito por el candidato a la presidencia, “el papel de la escuela es enseñar, no salvaguardar una lengua”.
En aquella etapa el PP se movilizó como pocas veces para tratar de activar un movimiento social alrededor de la familia de Canet que consiguió que el TSJC impusiera un mínimo del 25% de asignaturas en castellano. Poco después, la eurodiputada Dolors Montserrat impulsó desde el comité de peticiones que presidía un informe que los partidos de la izquierda y verde boicotearon, pero que llevó a las derechas y extremas derechas de la Eurocámara a posicionarse en contra de la inmersión.
Los antecedentes son inequívocos. Sin embargo, una posición especialmente dura de Feijóo respecto al catalán chocaría ahora con el camino recorrido en los últimos años por el PP en Catalunya, que ha tratado de acercarse al conjunto de los conservadores, también los catalanoparlantes. Para ello el actual líder del partido, Alejandro Fernández, ha mantenido la postura clásica del PP contra la inmersión, si bien ha reconocido a la vez que el catalán está a la baja en uso social e, incluso, ha sacado pecho como defensor de la lengua.
Fernández y Albiol, puentes a los catalanoparlantes
En el pasado debate de política general, Fernández, castellanoparlante y estudiante con la inmersión lingüística, llegó a retar a Illa a someterse ambos un examen de catalán. “Siempre que el corrector no sea Gabriel Rufián”, añadió el líder del PP haciendo befa del diputado de ERC.
El propio Fernández llegó a distanciarse de otra de las ideas frecuentes en su partido, como es que el catalán y el valenciano son lenguas diferentes, cuando en realidad según el consenso filológico, son simplemente dos nombres para una misma lengua o, en todo caso, los nombres que reciben diferentes variantes del mismo idioma que se habla en la Comunitat Valenciana, Catalunya o Balears. “Hablamos en la misma lengua, con los matices dialectales que cada uno pueda tener”, aseguró el líder del PP catalán.
Más lejos ha ido Xavier García Albiol, candidato elegido por Feijóo por su capacidad de pescar en el electorado de la extrema derecha que mira a Vox y, a la vez, de caer simpático a electores del espectro catalanista. El alcalde de Badalona llegó a aprobar una resolución en la que se apoyaba el llamado Pacte Nacional per la Llengua, que impulsaba el Govern de la mano de ERC, aunque eso no implicaba la adhesión del municipio.
Albiol defendió que estaba de acuerdo con la mayoría del documento, aunque discrepaba en algunos puntos. Pero el partido corrigió rápidamente la posición de su principal alcalde, recordando que el PP consideraba que este documento profundizaba en “un modelo de imposición del catalán y de exclusión del castellano”.
La relación del PP con el catalán es así. Beligerantes con su uso desde Madrid y partidarios de la sección lingüística en València, los líderes en Barcelona tratan de no ponérselo en contra. El equilibrio que Feijóo necesita no es fácil de encontrar y la campaña puede convertirse en su gran prueba. Incluso si, pasadas las elecciones, también tiene previsto hablar catalán en la intimidad como alguno de sus predecesores.
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