Ford Almussafes se reactiva con “más tranquilidad” tras el acuerdo con Geely a la espera de un pacto laboral
La fábrica de Ford en Almussafes (Valencia) vuelve a ponerse en marcha tras el parón vacacional de agosto con una dosis adicional de tranquilidad. La formalización en julio de la alianza estratégica con la china Geely para explotar conjuntamente la planta ha despejado parte de la incertidumbre que durante los últimos años ha pesado sobre el futuro de la factoría, que ahora afronta una nueva etapa marcada por la recuperación de la producción a partir de 2027 y por la necesidad de cerrar un nuevo acuerdo laboral.
Los 4.142 trabajadores que actualmente integran la plantilla de Almussafes regresan a la actividad “con más tranquilidad, con más certidumbre y con más ilusión de cara al futuro”, según explica a EFE el presidente del comité de empresa y dirigente de UGT, Carlos Faubel. Considera que el acuerdo alcanzado entre Ford y Geely supone un cambio de escenario para una fábrica que ha atravesado un proceso de fuerte reducción de producción y empleo y que ahora espera recuperar progresivamente carga de trabajo.
Aunque las vacaciones estaban fijadas formalmente durante tres semanas y finalizaron el pasado 24 de agosto, la vuelta a la actividad se ha producido de forma escalonada. La semana pasada ya se reincorporaron los trabajadores de la planta de motores, mientras que los empleados vinculados directamente a la producción de vehículos —carrocerías, pintura y montaje— han permanecido afectados por un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) hasta el 31 de agosto.
El Kuga vuelve a la línea con 750 unidades diarias
La actividad se recupera en septiembre con el Ford Kuga como único modelo actualmente fabricado en Almussafes. La previsión es que la factoría produzca alrededor de 750 vehículos diarios en dos turnos, una cifra todavía muy alejada de los volúmenes que alcanzó la planta valenciana en sus mejores años, pero que representa un nuevo paso dentro del proceso de recuperación que se espera para los próximos ejercicios.
Ford Almussafes terminó el pasado año con una producción cercana a las 100.000 unidades. Para 2026, sin embargo, las previsiones apuntan a que la cifra quedará por debajo de las 90.000 unidades debido a los diferentes periodos de parada que ha sufrido la fábrica durante el ejercicio.
El horizonte, no obstante, es ahora más amplio. El acuerdo con Geely abre la puerta a que Almussafes llegue a fabricar cinco modelos, frente a los dos que tiene previstos con anterioridad. Al Kuga y el futuro Bronco SUV se sumarían, a finales de 2028, tres nuevos vehículos: dos SUV de Geely y un crossover multienergía de Ford desarrollado conjuntamente con el fabricante chino.
Arranca la negociación del nuevo marco laboral
El otro gran frente que se abre ahora es el laboral. La comisión negociadora del Acuerdo por la Electrificación 2030 retoma sus reuniones después del paréntesis de agosto, con el objetivo de establecer las condiciones laborales y salariales que regirán en la fábrica durante los próximos años.
La comisión se constituyó el pasado 20 de mayo y está integrada por la dirección y la representación sindical. Hasta ahora, las negociaciones no han registrado avances significativos, pero su resultado será especialmente relevante porque el acuerdo deberá establecer el marco laboral que acompañará a la recuperación de la producción prevista a partir de 2027 y para la llegada de los modelos de Geely.
El actual convenio colectivo de Ford Almussafes expira el próximo mes de diciembre. Por ello, las condiciones que se pacten en el Acuerdo por la Electrificación 2030 se convertirán en el nuevo convenio colectivo de la factoría. El reto será la necesidad de moderar los costes de producción con el objetivo sindical de recuperar poder adquisitivo tras varios años de sacrificios en las nóminas para lograr la supervivencia de la factoría.
Dos semanas de parón en octubre para preparar la llegada del Bronco
En paralelo a la negociación laboral, la dirección y los sindicatos también han comenzado a definir el calendario de aplicación del ERTE-RED que afecta a la plantilla. La comisión de seguimiento se reunió este lunes para concretar las próximas jornadas de parada. En octubre, la fábrica permanecerá sin producir durante dos semanas, entre los días 19 y 30, unas jornadas que, además de responder a la situación de actividad actual, servirán para comenzar a acometer reformas en algunas líneas de producción.
Estas actuaciones están vinculadas a la preparación de la llegada del Ford Bronco, el nuevo SUV compacto multienergía que está llamado a convertirse en una de las piezas centrales del futuro de Almussafes. Su lanzamiento comercial está previsto para el primer trimestre de 2028, aunque las primeras unidades podrían comenzar a producirse ya desde octubre de 2027.
El ERTE-RED, que permite a los trabajadores percibir el 90% del salario sin gastar prestación de paro y con bonificación de cotizaciones para la empresa, concluirá en diciembre después de dos años de aplicación, desde su puesta en marcha en enero de 2025. Todavía quedan por concretar las jornadas de parada correspondientes a noviembre y diciembre.
A partir de entonces, la fábrica podría afrontar un nuevo periodo de ajuste hasta que arranque la producción del nuevo modelo. Faubel no descarta que, a comienzos de 2027, sea necesario recurrir a un “ERTE tradicional”, aunque subraya que la decisión dependerá de cómo evolucione la actividad durante los próximos meses.
El calendario dibuja, por tanto, una transición entre una etapa marcada por la baja utilización de la capacidad productiva y otra en la que Almussafes espera recuperar progresivamente volumen. El próximo año será especialmente relevante, ya que coincidirá con la entrada en vigor del nuevo marco laboral y con los preparativos para la producción del Bronco.
“Vamos a ver estos meses cómo acaba el año, cómo enfocamos ya el siguiente y cómo retoma la actividad futura la fábrica, cómo va a crecer y cómo va a volver a tiempos pretéritos de mucha carga de trabajo y de más volumen de empleo”, señala Faubel. El presidente del comité de empresa confía en que el cambio de escenario comience a hacerse visible durante los próximos meses y que, “de aquí a un año”, la fábrica empiece a “coger velocidad”.
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