Almohade de planta poligonal y rematado por una gran torre, desde lo más alto de este castillo se pueden ver hasta cuatro provincias

A 830 metros de altitud sobre el nivel del mar, enclavado en un espolón rocoso al pie de la majestuosa Sierra de Mariola, un curioso viajero puede observar el Castillo de Banyeres como una de las fortalezas más emblemáticas del patrimonio islámico en la provincia de Alicante. Esta joya de origen almohade, levantada entre los siglos XII y XIII, domina el perfil urbano del municipio más elevado de la comarca. Su posición estratégica permitió históricamente vigilar cruces de caminos para el control militar. Desde el punto culminante de su atalaya principal, la vista abarca tierras de hasta cuatro provincias: Alicante, Valencia, Albacete y Murcia.

La arquitectura del edificio responde a un esquema defensivo de gran escala configurado por una planta poligonal irregular que se adecúa con precisión a la topografía del cerro. Construidas mediante la tradicional técnica del tapial a base de cal, agua, arena y piedras pequeñas, las murallas aún conservan huellas de las antiguas agujas del encofrado medieval. La estructura fortificada cuenta con dos recintos amurallados provistos de lienzos almenados, torreones esquineros y barbacanas protectoras. El acceso se realiza por el noroeste mediante un portal con arco de medio punto que conduce al patio de armas, escenario histórico de la guarnición.

El elemento arquitectónico de mayor trascendencia visual es la sólida torre del Homenaje, una estructura prismática de planta cuadrada con ocho metros de lado que alcanza los 17 metros de altura. Dividida en tres niveles cubiertos por bóvedas de medio cañón, esta edificación almohade albergaba los espacios neurálgicos de vigilancia y refugio. Antiguamente, el ingreso a la torre se efectuaba por una escalera corrediza desde la muralla para evitar el avance enemigo en momentos de asedio. En la actualidad, sus plantas albergan maquetas históricas, mientras su terraza almenada brinda hermosas panorámicas sobre la comarca.

La primera referencia documental del castillo se fecha el 13 de octubre de 1249, tras la conquista cristiana realizada por el rey Jaime I el Conquistador. El monarca cedió el castillo y la villa a Jaufrido de Loaysa y a su esposa Jacometa como recompensa por sus servicios militares. A lo largo de las décadas posteriores, el señorío sobre la fortaleza pasó por diversas familias nobles como los Tous y Jaime d'Artés, quien vendió la propiedad a Bocairent en 1446, consolidando el baluarte sobre los orígenes prehistóricos de Serrella.

Durante la Guerra de Sucesión a principios del siglo XVIII, la población de Banyeres y su fortaleza jugaron un papel heroico al mantenerse fieles al bando borbónico de Felipe V. Bajo el mando del capitán Raimundo de Casamayor, la guarnición soportó veinte ataques sangrientos y tres sitios militares impulsados por las tropas del archiduque Carlos. El episodio más célebre aconteció en noviembre de 1706, cuando los defensores agotaron las municiones y combatieron arrojando piedras desde los muros, hazaña por la cual la villa recibió los títulos de noble, fiel y leal.

En el interior del conjunto amurallado se preservan dependencias históricas indispensables para la supervivencia de la antigua tropa y para el legado cultural del municipio. Sobresale el aljibe medieval, una amplia estancia abovedada destinada al depósito de agua de lluvia que garantizaba el suministro hídrico en tiempos de cerco militar. Junto a este depósito se sitúa la antigua capilla del castillo, recinto que actualmente custodia la sede del Museo Festero de Banyeres de Mariola con objetos de las fiestas de Moros y Cristianos, compartiendo espacio con troneras del siglo XVIII adaptadas a la fusilería.

Visitas guiadas

Tras sufrir un acentuado proceso de deterioro en el siglo XIX que derivó en la pérdida de varios muros, la fortaleza fue sometida a una profunda restauración durante las décadas de los setenta y ochenta del siglo XX. Gracias a iniciativas institucionales y aportaciones privadas, se reconstruyeron las cortinas almenadas y se consolidó la torre del Homenaje. Declarado Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento e inscrito en el Registro General del Patrimonio Histórico Español, el castillo constituye hoy un ejemplo de recuperación patrimonial que preserva con rigor los tapiales de época musulmana.

En la actualidad, el Castillo de Banyeres representa una de las paradas más destacadas e imprescindibles dentro de la Ruta de los Castillos del Vinalopó y del itinerario histórico del Camino del Cid. Abierto al público los fines de semana con visitas guiadas organizadas, el histórico monumento atrae a numerosos visitantes deseosos de descubrir sus murallas y disfrutar del entorno natural de la Sierra de Mariola, cercano al nacimiento del río Vinalopó en la Font de la Coveta. Desde esta cima privilegiada, el centinela almohade continúa ofreciendo una experiencia cultural fascinante sobre el horizonte de cuatro provincias.