Construido en Uzbekistán hace 2.200 años, este campamento militar ofrece nueva información sobre el legado de Alejandro Magno
Un pequeño enclave fortificado ubicado en el sur de Uzbekistán está dando mucho que hablar entre los arqueólogos. Una nueva investigación geofísica realizada en la zona han permitido reinterpretar este yacimiento, que durante años había sido considerado un asentamiento rural, como un posible campamento militar helenístico.
El hallazgo cambia por completo la idea que se tenía del conocido como Iskandar Tepa, un sitio localizado en la provincia de Surkhan Darya, cerca del valle de Loylagan, y que fue descubierto en 2017. Las primeras excavaciones, realizadas en 2018, mostraron un lugar aparentemente sencillo, con algunas vasijas cerámicas enterradas.
Sin embargo, el último estudio realizado en el yacimiento ha revelado una organización mucho más definida. La investigación, publicada en la revista Science Direct, desveló que Iskandar Tepa pudo ser un asentamiento militar de ocupación breve o intermitente más que un poblado rural convencional.
Los descubrimientos
Para desarrollar la investigación, los expertos combinaron magnetometría, radar de penetración terrestre, imágenes satelitales y excavaciones arqueológicas. Con esto, los arqueólogos encontraron una zanja defensiva de aproximadamente 400 metros de longitud que abarcaba una superficie de alrededor de 1,2 hectáreas.
Las excavaciones también mostraron que esta medía hasta siete metros de ancho y un metro de profundidad, y que contaba con varios agujeros para postes descubiertos, lo que refuerza la interpretación de que el sitio se utilizaba con fines militares.
El trabajo también sacó a la luz varias piezas de cerámica de gran tamaño enterradas en todo el yacimiento. Los investigadores creen que estas podrían haberse utilizado para almacenar agua traída del valle, posiblemente a través de un canal cercano, pero todavía se necesita seguir investigando para comprobar la hipótesis.
Para datar el yacimiento, los autores del estudio analizaron los restos cerámicos y metálicos, especialmente las monedas recuperadas de la superficie, entre las que había piezas con la imagen de gobernantes grecobactrianos como Diodoto II, Eutidemo I y Demetrio I. Estos hallazgos indican que el campamento fue ocupado como muy pronto en el siglo II a. C., en el período posterior a las campañas de Alejandro Magno en Asia Central.
El legado del antiguo reino griego de Macedonia
En el siglo IV a. C., el rey de Macedonia ejecutó una expansión sin precedentes que llevó a sus ejércitos desde Grecia hasta Egipto y, finalmente, hasta los territorios de Asia Central. Alejandro Magno también avanzó hacia Bactria y Sogdiana, regiones que hoy corresponden a algunas partes de Uzbekistán, y donde tuvo que mantener una alta presencia militar para controlar un terriotrio extenso y complejo. Aunque Alejandro murió en 323 a. C., la influencia griega no desapareció de inmediato. Iskandar Tepa pertenece a ese contexto posterior a las campañas del conquistador.