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¡Caramba! No es para tanto

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Otra cosa son los insultos y, nosotros sabemos de eso, porque los sufrimos en la época de mayoría absoluta de Aznar, pero el abucheo y la bronquilla es algo inherente a la democracia. Dicen que Gran Bretaña es una sociedad pacífica que solo es ruidosa en el Parlamento de Westminster y que España es una sociedad violenta que solo es pacífica en el Parlamento. Algo de esto debe haber, pero como a mí no me asusta que la gente demuestre sus emociones, pues yo no le he dado la misma importancia a lo que viví la semana pasada que estos chavales que, al parecer no tienen unos docentes que les digan que no es para tanto. Es lo que le dije a Rojo tras escucharle aquello de que "esto es una vergüenza". "Parecen bandas callejeras con trajes de marca...". "¿Quiénes son los senadores y senadoras que han tenido ese comportamiento y qué medidas se toman contra ellos?". "No hacen caso al director [presidente del Senado], y además, siguen gritando; a nosotros, por mucho menos se nos riñe". "Esto es un motín"... Éstas son algunas de las reflexiones escritas por jóvenes, de entre 16 y 18 años, que el azar quiso que presenciaran desde la tribuna de invitados del Senado la sesión de control al presidente del Gobierno celebrada el pasado miércoles. Esa sesión pasará a la historia de la bronca parlamentaria, toda vez que José Luís Rodríguez Zapatero en 55 minutos soportó 38 interrupciones con un nivel de gritos desconocido en las Cámaras. A Zapatero se le pedían explicaciones por el cambio de situación penitenciaria de Iñaki de Juana Chaos. "Vamos a salir en los zapping de medio mundo como cuando se pegan los japoneses", escribe otro alumno. Su pesar y cierto escándalo, lo conocen ya los senadores, toda vez que los profesores que les acompañaban han enviado una carta al presidente del Senado, Javier Rojo, con petición de hacerla llegar a todos los grupos parlamentarios. Del juicio de estos 41 chicos y chicas procedentes de centros de Valladolid y Extremadura e incursos en un programa llamado de Garantía Social, -que dirige la ONG Liga Española de la Educación y la Cultura Popular, se salva absolutamente el presidente del Senado. No mencionan a los senadores que no chillaban que fueron los de la bancada de la izquierda y los nacionalistas que escuchábamos con respeto a unos y a otros. A estos chicos y chicas que pasan por una fase de fracaso escolar y a los que se intenta recuperar de nuevo para el estudio, o casi siempre para el aprendizaje de una profesión, poco les pareció aquel esto es una vergüenza con el que explotó Rojo tras sus llamadas constantes a las bancadas del PP para que dejaran hablar al presidente en correspondencia al trato que recibía el portavoz del PP, Pío García Escudero. "Me dirijo a usted, señor presidente del Senado, ante el bochornoso espectáculo vivido hoy en el Pleno del Senado, al que acudimos como actividad con los alumnos de diferentes cursos de Garantía Social", escribe Cristina López Muñoz, coordinadora cultural de Administración local y voluntaria de la ONG que trabaja en Garantía Social. "Para esta actividad no había nada improvisado, se había trabajado sobre el Senado, su composición, sus funciones, etcétera y se culminaba la actividad con la sesión parlamentaria. Usted mejor que nadie se imaginará la vergüenza que sentimos, docentes, alumnos y alumnas". El trabajo del día culminó con escritos sobre lo vivido. Sus señorías salieron muy mal paradas. "Los alumnos y alumnas comprobaron que tras el buenos días de Zapatero empezaron a chillarle y no le dejaban hablar", señala López Muñoz. "Sentimos bochorno ante un comportamiento que desde la infancia los docentes consideramos inaceptable; ustedes han demolido una actividad que considerábamos importante ante nuestros jóvenes para su involucración democrática y responsable", continúa la carta, que termina con un solicitamos. Primero, conocer los nombres de los senadores y senadoras que chillaban e interrumpían, así como sus circunscripciones, aunque "sus caras" ya las conocen. Preguntan a los parlamentarios si no creen que deben "pedir disculpas" a todos los ciudadanos. La preocupación de estos docentes no viene por algunos de los comentarios jocosos de los alumnos, sino por los de este tenor: "A los políticos no les importamos nada... por esto yo no voto". ¡Caramba! ¡Con que poco se cabrean estos chavales! Ojalá lo hicieran así en el fútbol y con el botellón, no por algo tan serio en una sociedad como discrepar…

Iñaki Anasagasti

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