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España en la encrucijada

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Se le está virando poco a poco la imagen al Gobierno de Rajoy de cara a Europa y el Mundo, con una jueza en entredicho, Carmela Lamela, un Fiscal General del Estado reprobado, José Manuel Maza, entre ojos, un Ministro de Justicia, Rafael Catalá, reprobado y ridiculizado, y una nación europea, Bélgica, en donde está Bruselas, capital de la UE, cada vez más critica con los desmanes del Gobierno del Partido Popular, apoyado por el PSOE y Ciudadanos. Los graves errores se van acumulado en la cuenta de resultados del PP, primero por no negociar desde hace años un referéndum pactado, luego por no aceptar la retirada de la DUI que propuso Puigdemont a cambio que retirase Rajoy el artículo 155, y ya por penúltimo el ingreso en prisión de diez políticos catalanes. Lo último está por venir.

La recomendación del presidente del Consejo de Europa, Donald Tusk, a Mariano Rajoy para que no vuelva a recurrir a la bochornosa violencia del pasado 1 de octubre que fue comandada por la hoy virreina de Catalunya, Soraya Saénz, es un aviso a navegantes que tienen en sus filas a numerosos delincuentes, y muchos más presuntos.

La protesta del Ministro del Interior de Bélgica, Jan Jambon, afirmando que “España ha ido demasiado lejos en la represión en Catalunya, Europa debe intervenir en este asunto”, ha sembrado el nerviosismo, diría que el pánico en La Moncloa. La prensa europea, la británica, francesa, alemana, italiana, y ahora cada vez más la de Bélgica, afilan sus uñas y sus artículos poniendo a caldo a la España que llaman fascista del Gobierno del Partido Popular, y Pedro Sánchez mirando para el otro lado. Cuando en esta nación de naciones todavía hay delincuentes como Rodrigo Rato, Iñaki Urdangarín, Luis Bárcenas, y un larguísimo etcétera, libres y esperando juicio, a los políticos catalanes los empapelan a una velocidad de vértigo sin ni siquiera darles tiempo a sus abogados a preparar sus defensas, y los convierten, sí o sí, en prisioneros políticos.

El grave problema de Rajoy, y de España, es que ahora mismo no puede quitar el pie del acelerador del choque con Catalunya, porque esa es la forma de mantener impotente a la izquierda, especialmente al accidentalista Partido Socialista Obrero Español, que parece reeditar su apoyo a la dictadura del General Primo de Rivera en estos tiempos que vivimos del 155, y de paso Rajoy está evitando que se hable y se escriba de Gürtel, Púnica, Lezo, Taula, Palma Arena, y hasta Rodrigo Rato parece también archivado en los arcones del nacionalismo español. Pero en esta situación de locura política también está ganando lados oscuros la antigua CiU, hoy PEdCAT, y los robos del pujolismo y demás presuntos delincuentes incluido Artur Más, ven con buenos ojos el lio que se ha montado para que se olviden también de ellos. Hoy por ti, mañana por mí. Con todo, el panorama político español se está redibujando, recomponiendo, con tres partidos monárquicos franquistas/borbónicos, PP, PSOE y C´s, y del otro lado Podemos, PNV, Pdcat y Esquerra, republicanos.

Ahora todo el asunto/trasunto es la gran preocupación de Felipe Borbón, que se podría ir al paro. Rajoy necesita consolidar ese nuevo Movimiento Nacional integrado por el PP, PSOE y C¨s para instrumentalizar el nacionalismo español al servicios de las corruptas élites madrileñas con mucha más eficacia popular que el anterior trio de la dictadura franquista, Falange, Iglesia y Monarquía.

Con el artículo 155 le vendieron a los ciudadanos que se volvería a la normalidad, a la legalidad, y que tendríamos como mínimo un huevo por persona, y no para ocho como en los tiempos del Dictador. Pero a Rajoy se le está complicando las cuestiones, porque hasta el mismo Tribunal Supremo y la Audiencia Nacional han entrado en colisión de momento amistosa por las formas y maneras de llevar los juicios de los políticos del Govern, de prisa y corriendo poniéndose los calcetines, y más pausados y con mejor visión jurídica los imputados del Parlament, con Carme Forcadell a la cabeza. La venganza castellana contra Catalunya se confirmó cuando el reprobado Fiscal General del Estado, José Manuel Maza, intituló el auto contra los políticos catalanes “Más dura será la caída”, pero podría ser que la caída de Rajoy sea durísima. Pero de momento, es evidente, las posiciones nacionalistas/españolistas tienen una clara ventaja porque la visceralidad impera sobre lo cerebral, y la prensa, radio y tv españolas bombardean a los ciudadanos de una forma implacable, mientras en Catalunya y Euskadi en sus medios de comunicación se dan otras versiones divergentes. Hay muchos nacionalistas/españoles, incluso del PSOE, que les gustaría ver censuradas a TV3 y EITB.

Hay una esperanza lejana de cara al 21-D, la posición de Ada Colau y Pablo Iglesias, que una vez más han demostrado y desmontado las patrañas, mentiras, falsedades, que dicen de ellos un día sí y otro también el PP, PSOE y C¨s, que apoyan el independentismo. Cataluña en Comú y Podem Catalunya irán en una coalición para defender su opción única, defender el derecho a decidir, que se pacte con el Estado español un referéndum legal y vinculante, y en ese referéndum votarían que no a la independencia en una posición auténticamente democrática, diferenciándose de los independentistas de ERC, Pdcat y Cup, y de los nacionalistas españoles PP, PSOE y Ciutatans. Sea cual sea el resultado el 21-D y sus posteriores consecuencias, debería Mariano Rajoy tener cuidado en que no se le vaya la mano en ningún tipo de represión porque Europa y el Tribunal de Derechos Humanos ya vigila a España que está en una verdadera encrucijada.

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