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Un Gobierno a dos velocidades

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Desgraciadamente ambas fuerzas no actúan con la misma eficacia ni marchan al mismo paso a pesar de que el frente económico es fuente esencial del segundo. El primer comando, el que debe activar los negocios mejorando la competitividad de la empresa y mitigando la caída del empleo, no termina de funcionar correctamente y está defraudando las expectativas despertadas por distintas apariciones presidenciales. Las medidas no se precisan y las que se concretan no dan señales de vida en el día a día de las empresas y, en consecuencia, las suspensiones de pagos aumentan y el desempleo se dispara. Incluso en el terreno de la adjudicación de obras públicas, que es la medida más tradicional y que Zapatero prometió acelerar, marcha a paso de caracol o al menos de eso se quejan los empresarios del ramo.

Por el contrario, el frente de medidas paliativas, el hospital de campaña en la guerra contra la crisis, muestra una rapidez y una eficacia notables. Ayer lunes, Zapatero tuvo una actividad trepidante. Apenas superado el "jetlag" provocado por su regreso de la cumbre iberoamericana de El Salvador se desayunó con una caída de las ventas de automóviles en octubre del 40 por ciento, un 24 por ciento en lo que va de año y con las dramáticas previsiones formuladas por la Comisión Europea que sitúan a España en la recesión, prevén que el paro supere el 15 por ciento y aventuran una recuperación sumamente lenta para 2010.

Terminado el desayuno de café con sapos invitó a los periodistas a su casa donde, inasequible al desaliento, anunció nuevas medidas sociales de distinto ámbito y ambición pero que podrían dar resultados. Zapatero prometió moratorias en el pago de la hipoteca para los parados; aplazamientos y beneficios fiscales en las cuentas de ahorro-vivienda; estímulos para convertir a los parados en empresarios autónomos; bonificación de 1.500 euros al año para incentivar la contratación indefinida de desempleados con cargas familiares; bonificaciones en las cotizaciones a la Seguridad Social que pagan las empresas en empleos de nueva creación en sectores estratégicos como el I+D o las energías renovables y otros paliativos sociales para la tragedia del desempleo.

Estas medidas, a diferencia de las típicamente anticíclicas a las que me he referido, gozan de una mayor concreción y podrán ponerse en marcha inmediatamente. La más importante de las anunciadas y la que será mejor acogida pues el pago de la hipoteca es sagrada, es la moratoria en el pago de la misma para parados que entrará en vigor el primer día de 2009 y a la que podrá acogerse medio millón de personas. El Gobierno asegurará el aplazamiento de hasta dos años con el aval del ICO para el pago del 50 por ciento de las cuotas en créditos de hasta 170.000 euros y recibos mensuales de hasta 500 euros suscritos por desempleados y autónomos inactivos con cargas familiares.

También es interesante que la devolución fiscal que reciben los hipotecados cuando formulan la declaración de la Renta se incorpore a las retenciones mensuales de sus nóminas siempre que sus rentas sean inferiores a los 33.000 euros con lo que Hacienda espera inyectar 2.000 millones de euros de liquidez a las familias. Por otra parte, quienes han comprado una vivienda durante los últimos dos ejercicios y están a la espera de vender su anterior residencia podrán posponer hasta 2010 las deducciones correspondientes para no verse perjudicados fiscalmente por la caída del mercado.

Naturalmente todas estas atenciones sociales cuestan más dinero de lo que Solbes había presupuestado lo que quiere decir que se pagarán recurriendo al déficit. Casi todos los ministros de Hacienda que en España han sido expresaron su horror al déficit, que se ha hecho proverbial. Pedro Solbes, que comulga de la doctrina de sus ancestros, ha pergeñado unas cuentas un tanto cicateras, muy pulcras en el respeto al dogma de apretarse el cinturón y ahora tendrá que someterse a torturar algunas partidas. Los Presupuestos serán enmendados con furor parlamentario por los diputados de las oposiciones pero sobre todo por la oposición de la realidad, que es la más efectiva. La contención presupuestaria es un buen principio pero debe aplicarse con preferencia en tiempos de bonanza dejando para los de depresión la posibilidad keynesiana de animar la economía y reducir las penalidades sociales.

Después de la comparecencia ante la prensa efectuada a las doce de la mañana, el jefe del Ejecutivo se entrevistaba con el presidente de la Comisión Europea Durao Barroso para hablar entre otros temas de la presencia de España en el comando de los 20 que cambiarán el capitalismo. Zapatero, inasequible al desaliento como decía antes, se personara en Washington aunque sea colgado de una lámpara. Tiene derecho a ello por la potencia económica de España y por la capacidad de su presidente para irradiar ideología socialista. Durao Barroso, que no le guarda rencor por la proyectada invasión de Portugal por Arias Navarro, le ha prometido todo su apoyo. El de Portugal y el de la Unión Europea.

* José García Abad es periodista, escritor, director de El Siglo y analista político

José García Abad*

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