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Nuevos y viejos musos

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Barragán ha anunciado que CC no buscará la unión de los nacionalistas canarios “a la fuerza”; lo que resulta tranquilizador, al tiempo que palmario reconocimiento de que podría emplear esa fuerza pero no quiere hacerlo. No sé si porque es así de bueno o porque sabe que los otros nacionalistas no se van a dejar y prefirió adoptar la displicencia del zorro de la fábula que, al no poder alcanzar las uvas, excusó su fracaso con que estaban todavía verdes. Para Barragán la unidad caerá por ley de gravedad (o por su propio peso, que añadiría el sargento de turno) pues la masa del electorado canario piensa, dice él, es nacionalista. No aclara la regla de tres por la que un nacionalista bien constituido ha de tener a CC de referencia necesaria. Acabó Barragan insistiendo en que CC no se va a pelear, qué va, “por ver quien se lleva los 5.000, 6.000 o 20.000 votos”. Barragán merece, ya digo, un puesto entre los musos que le alegran a uno las criadillas. Porque hay otros que van a pateártelas directamente. Como el macho Soria, mismamente. Cuentan que Paulino no lo pierde de vista y tiene sobre la mesa de noche, para coger recortes, las historietas de aquel malvado visir que quería ser califa en lugar del califa. Ya vieron lo del nombramiento de presidente de la Autoridad Portuaria. Fue él quien comunicó a Mayoral su cese inmediato, mientras Paulino, en otra página de la misma edición, consideraba razonable la solicitud empresarial de esperar a marzo para reducir la frecuencia última de los sacudones al frente del Puerto. Yo dudo que Sánchez Simón, el sustituto de Mayoral se pliegue a sus caprichos, pero el objetivo soriano de dejar sentado que la decisión fue suya quedó cubierto. Los electores grancanarios lo consideran feliz y relativamente alejado, pero él sigue obsesionado por dar imagen de namberguán absoluto y sólo Dios por encima. Soria trata de salir siempre en la foto y me chisman que en las fiestas del Pino quiso ponerse por delante del presidente del Cabildo, también disfrazado de rústico de diseño. Presiona Soria para estar en el palco del teatro y cuando informa de las resoluciones del Gobierno no parece que sea éste sino él quien congela tributos, toma medidas para contener la presión fiscal y demás. Es como es. Un castigo de hombre.

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